Google+ Aislado en este planeta: El Paso del Noroeste

domingo, 15 de mayo de 2011

El Paso del Noroeste

Hace pocos días, Javier Reverte ha publicado un libro titulado "En mares salvajes" que tengo el propósito de leer. El argumento del libro, que es una expedición por el norte del Canadá, cruzando el continente, me ha traido el recuerdo de antiguas lecturas sobre esta fascinante historia de aventuras, supervivencia y tesón de los exploradores de las últimas fronteras del siglo XIX.

El Paso del Noroeste es el nombre con el que se conoce la ruta marítima que bordea Norteamérica por el norte de Canadá, atravesando el océano Ártico y conectando el estrecho de Davis en el Atlántico y el estrecho de Bering en el Pacífico. Actualmente es una ruta que aún no puede utilizarse comercialmente dadas las enormes dificultades de la navegación para atravesarla además del hecho de que está cerrada por los hielos más de 9 meses del año. 
Con el calentamiento climático, hay una tendencia a que los hielos se retiren por períodos más largos y lleguen a permitir el establecimiento de esta ruta comercial que acortaría la distancia de Londres a Osaka en más de 6.000 kms. con los consiguientes ahorros en el transporte marítimo.

En agosto de 2007, el paso del Noroeste permaneció abierto al tráfico marítimo sin la necesidad de utilizar barcos rompehielos.


Mirando atrás, el Paso del Noroeste constituye una de las exploraciones más épicas de la Historia, donde cientos de navegantes, exploradores y aventureros se jugaron la vida y en muchos casos la perdieron intentando una conquista que les diera fama y fortuna.
En el siglo XIX, los ingleses tuvieron un gran interés en esta ruta ya que habría sido el camino más corto entre Inglaterra y su colonia Australia. Con la apertura del Canal de Suez esta ruta perdió el interés de los británicos.
En este siglo se efectuaron varias expediciones, algunas de ellas llenas de romanticismo y aventura.

  • William Parry (1790-1855) llegó en 1818 a la isla de Melville. en donde permaneció bloqueado por los hielos durante ocho meses, llegando a soportar temperaturas de treinta y cinco grados bajo cero. Al no poder seguir adelante por la barrera de hielos, regresó a Londres en noviembre de 1820, en donde recibió un premio de 5.000 libras por haber superado los 100º de longitud Oeste. Seis meses después de su llegada, en mayo de 1821, Parry emprendió una nueva exploración con los barcos Hekla y Fury. En esta ocasión, una vez alcanzado el estrecho de Davis, se dirigió más al sur y penetró por el estrecho de Hudson, y a través del mismo, al estrecho de Frozen, continuando la costa hacia el norte hasta la isla de Melville en donde quedó bloqueado por los hielos y decidió explorar la zona por tierra, sin encontrar paso alguno tras pasar allí dos inviernos. Ante la posible escasez de alimentos decidió regresar a Inglaterra en noviembre de 1823. Parry lo volvió a intentar en 1824. la expedición duró 18 meses, y perdió el Fury sin encontrar el paso.
  • John Ross: Trás una primera expedición fracasada, en 1833 realizó un segundo viaje con el vapor Victory, de 150 toneladas, equipado con todos los instrumentos náuticos de la época y llevando víveres para tres años. Su sobrino James Clark Ross le acompañaba como segundo. El vapor pronto empezó a hacer agua y presentar muchos problemas por lo que lo convirtieron en un barco de vela. Desde el estrecho de Davis penetraron por el canal de Lancaster y se dirigieron hacia el sur entrando en la ensenada del Príncipe Regente. Invernaron en un lugar llamado Puerto Feliz, en donde el barco quedó aprisionado por el hielo. Pasaron allí una segunda invernada. Durante este tiempo su sobrino determinó la posición del Polo Norte magnético en 70º 07'N. Durante la tercera invernada perdieron el Victory, prosiguiendo la exploración con los botes. Cuando estaban a punto de morir fueron salvados por el ballenero Isabella.
  • John Franklin: En 1845, es encargado por el Almirantazgo de buscar el famoso paso partiendo de la península de Boothia al este de la isla de Melville. La nutrida expedición la componen 138 hombres a bordo de dos barcos reformados para este viaje: el Erebus (370 toneladas) y el Terror, y provisiones para tres años. El Erebus contaba además con una desaladora para hacer el agua potable. Salieron el 19 de mayo de 1845 y en el mismo mes del año siguiente, el comandante del Prince of Wales los avistó en la entrada del estrecho de Lancaster, rodeados por los hielos, no volviendo a tenerse noticias de los expedicionarios. El invierno de 1847 fue extremadamente duro y en el verano siguiente no hubo deshielo. El Erebus y el Terror fueron abandonados y los expedicionarios marcharon a pie. Se enviaron varias expediciones de rescate patrocinadas por el Almirantazgo y por la esposa de Franklin. En 1854 se encontraron treinta cadáveres y algunas pertenencias de los expedicionarios en poder de los esquimales. Franklin había muerto el 11 de junio de 1847. Parece ser que Franklin llegó hasta cabo Walker y fue hacia el sur, por lo que hoy se conoce como canal de Franklin, alcanzando los 70º 05'N y 98º 23'W, y puede ser que descubriera, sin poder cruzarlo, el Paso del Noroeste.
  • Robert McClure (1850-1854) salió a la búsqueda de la expedición de John Franklin motivado por una suculenta recompensa de 20.000 libras del Almirantazgo británico. El 10 enero de 1850 salió de Londres a bordo del Investigador y se dirigió al Atlántico sur, cruzó el cabo de Hornos y llegó a Honolulú en julio. A continuación se dirigió al Pacifico norte, cruzó el archipiélago de las Aleutianas y siguió navegando por la costa norte de Alaska hasta alcanzar la desembocadura del río Mackenzie. Pasó el invierno atrapado por los hielos en el estrecho formado por la isla Victoria y la isla de Banks. En la primavera siguiente (1851) el barco de McClure quedó liberado de los hielos, pero el camino hacia el norte seguía bloqueado, por lo que decidió navegar hacia el sur y recorrer la isla de Banks. Al llegar a la zona norte de la isla, en una ensenada que llamó bahía de Mercy, quedó nuevamente bloqueado por los hielos. El helado invierno unido a la aparición del escorbuto y las enfermedades de la tripulación agravaron la situación. En el verano de 1852 no hubo deshielo por lo que McClure decidió abandonar el Investigador y escapar hacia el este en trineo. En la primavera de 1854, los supervivientes de la expedición de McClure llegaron a la isla de Beechey, cuya parte este limita con las aguas de la bahía de Baffin en el Atlántico. Un barco de aprovisionamiento los transportó a Inglaterra habiendo culminado la travesía entre océanos, aunque no hubiesen hecho todo el camino navegando.
  • Roald Amundsen y el descubrimiento del paso del Noroeste (1903-1907). El noruego tenía treinta años cuando salió de Groenlandia a bordo de un pequeño barco, el Gjöa acompañado de seis hombres y seis perros cuya eficacia sobre el hielo iba a comprobar por primera vez. Tres meses después llegaron a la Tierra del Rey Guillermo IV, donde pasaron los inviernos de 1903 y 1904 explorando el territorio circundante y realizando experimentos científicos, como el que les reveló el desplazamiento del polo magnético. Hicieron buenas relaciones con los esquimales y muchos kilómetros en trineo. Al liberarse de los hielos, navegaron por el mar de Beaufort y en octubre de 1905 se encontraron con un ballenero americano que había pasado por el estrecho de Bering y costeaba el litoral norte de Alaska. Así tenían la prueba de que la travesía del paso del Noroeste era posible. Los estadounidenses informaron a los noruegos que más adelante encontrarían el paso cerrado por los hielos. Decidieron esperar en la bahía de King-Point un invierno más después de comprobarlo. En agosto de 1906 pudieron liberarse y abrirse paso hasta el estrecho de Bering, para llegar a la rada de Nome (Alaska) el 15 de julio de 1907 y finalizando con éxito la travesía de una forma continuada.


A dia de hoy, aunque todavía constituye una emocionante aventura internarse en esas latitudes, ya puede hacerse en plan turístico. Hay cruceros a bordo de un rompehielos finlandés que por unos 25.000 dólares permiten navegar el mítico Paso de Noroeste en unas tres semanas, con muchas menos penalidades que las sufridas por los aventureros del siglo XIX.

No hay comentarios:

Publicar un comentario