Google+ Aislado en este planeta: Brujería e Inquisición en Navarra

viernes, 2 de septiembre de 2011

Brujería e Inquisición en Navarra

En fechas recientes he disfrutado de un magnífico día de verano visitado las cuevas de Urdax y Zugarramurdi. La primera es una gruta prehistórica formada por la erosión del río Urtxuma que pudo estar habitada hace unos 14.000 años mientras que la segunda es conocida por las historias de brujería que se le atribuyen. A muy corta distancia, en el pueblo francés de Sara, hay otra cueva de interés geológico en cuyo interior se escondió el general Zumalacárregui, durante las guerras carlistas y que al igual que las otras, sirvió de refugio de contrabandistas por su situación fronteriza.

Cueva de Urdax
El turismo que llega a Zugarramurdi viene atraído en gran medida por las historias y leyendas que surgieron en torno al proceso inquisitorial de 1610. El origen de este terrible episodio de la historia de este pueblo, tiene su origen en el relato de una joven de la localidad acerca de sus sueños, en los que aseguraba haber volado y haber visto a varias personas del pueblo participando en aquelarres. 
Cueva de Zugarramurdi
Inicialmente el episodio se habría resuelto con la intervención del párroco, quien habría requerido a los culpables que descargasen sus conciencias con la penitencia, pero posteriormente los hechos llegaron a conocimiento de la Santa Inquisición, seguramente avisada por el abad del Monasterio de Urdax.

Como resultado de la intervención de los inquisidores, fueron encausadas 53 personas de la comarca, que fueron llevadas a Logroño, que era sede del Tribunal del Santo Oficio. La mayoría de ellas murieron en las cárceles o en el camino. El 7 de noviembre de 1610 se celebró el Auto de Fe y, como resultado del mismo, 21 detenidos fueron acusados de delitos menores, 21 fueron perdonados y 11 condenados a la hoguera (6 en persona y 5 en efigie, junto con sus restos mortales), habiendo sido quemados el domingo 8 de noviembre de 1610.

Tribunal de un Auto de Fe
Probablemente los hechos imputados no eran más que reuniones de vecinos en las que se cantaba, bailaba, comía y bebía al abrigo de la cueva para desconectar de la rutina diaria. Con la esperanza de terminar con las torturas a las que se vieron sometidos, se confesaron culpables de actos ímprobos que sólo existían en la mente de los denunciantes. Este castigo fue el último Auto de Fe de Europa.

En el mismo pueblo, en el viejo hospital rehabilitado al efecto, podemos encontrar el Museo de las Brujas, que permite una inmersión en ese mundo fantástico. 

Pero ¿qué sabemos de la Inquisición?. Todavía ahora su recuerdo produce cierto escalofrio así que en la Edad Media debió ser el terror de las gentes que por una falsa acusación podían caer en sus garras.
La Inquisición es una creación papal y de la curia Romana, para la defensa y la conservación del dogma y de la fe. Una maquinaria perfecta, tan poderosa como un ejército militar, tan hábil como el mejor servicio secreto, e implacable en sus sentencias.

Los orígenes de la Inquisición se remontan al año 1198 cuando de decreta la bula “Vergentis in Senium” por el papa Inocencio III, que dice que si después de una “admonición” el hereje no se retracta, hay que condenarlo y si se afirma en su error, hay que desterrarlo. En el año 1226, Luis VIII de Francia legisló para los herejes un castigo severo, en el que se imponía la muerte en la hoguera. Y ya entre los años 1220 y 1235, Federico II, de acuerdo con el papa Gregorio IX emite varias leyes donde se establecen claramente las penas para los herejes: destierro, confiscación de propiedades y pena de muerte.

De aquella Inquisición medieval aún queda una herencia, pues nunca ha sido abolida ya que en el siglo XVIII pasó a ser el “Santo Oficio” y posteriormente convertirse en la "Congregación para la Doctrina de la Fe", cuyo prefecto hace unos años fue el cardenal Joseph Ratzinger, encargado de vigilar y guardar el “sello supremo” de la veracidad doctrinal.

En España la Inquisición no empezó a funcionar hasta 1237, en el reino de Aragón y Cataluña. En Castilla la Inquisición papal fue más lenta, habiendo algún nombramiento de inquisidor general hacia el año 1401. Y en Navarra, la Inquisición inició sus andaduras en el año 1513, tras la conquista del reino por Fernando II el Católico.

Entre las prácticas perseguidas por la Inquisición se pueden citar:
  • La herejía. Doctrinas opuestas al dogma de la Iglesia.
  • La brujería. Prácticas diabólicas y también hechos inexplicables.
  • El luteranismo. Obras e ideas de Lutero y la reforma protestante.
  • El humanismo. Libertad de expresión y de pensamiento.
  • Religiones prohibidas. Judíos y moriscos. 
  • Delitos del sexo. Bigamia, incesto, fornicación, homosexualidad y otros.

Aquelarre (Goya)
La sociedad navarra de los siglos XVI y XVII se caracterizó por las diferencias culturales y políticas de sus gentes, por sus creencias en mitos y leyendas y por la sabiduría ancestral que poseían las mujeres usando el poder de la naturaleza para curar enfermedades. Estos factores favorecieron las acusaciones de brujería entre los vecinos, la mayoría de las veces infundadas. Las persecuciones periódicas coincidieron a menudo con las grandes epidemias, tanto de personas como de ganados, así como las plagas y malas cosechas. Por estas razones, la historia medieval une a Navarra a las brujas, los aquelarres, las pócimas, los exorcismos y las persecuciones. 

La Inquisición intervino en más de 60 localidades navarras, distribuidas principalmente por la montaña, epicentro de las creencias brujeriles. El aislamiento de la zona favoreció la conservación de teorías de adoración al diablo y de remedios naturales como se recoge en los documentos de la época. No obstante, fue la imaginación malévola quien atribuyó a simples curanderas el poder de volar o tener encuentros con el diablo. Una fantasía avivada por los parajes aislados, boscosos y muchas veces de difícil acceso donde las herboleras recogían sus plantas.

Zugarramurdi
El mapa de la brujería navarra comprende las zonas al norte de una línea que va desde la comarca de Sangüesa y Lumbier hasta las Améscoas (al norte de Estella), con algún foco aislado hacia Viana y Bargota. La Ruta Turística de la Brujería, según se detalla en el portal http://www.turismo.navarra.es, se divide en cuatro itinerarios para recorrer de manera lógica los principales escenarios de este fenómeno. Enclaves de gran belleza impregnados por un halo de misterio que invitan al visitante a trasladarse al enigmático mundo del oscurantismo a la vez que le permiten disfrutar del sabor de las tradiciones gastronómicas y la autenticidad de un medio rural que ha sabido mantener su esencia. 
  • Itinerario 1. Las primeras persecuciones de la brujería en Navarra: Valles de Roncal y Salazar y zona de Orreaga-Roncesvalles (Auritz-Burguete, Roncesvalles, Ochagavía, Burgui y Vidángoz)
  • Itinerario 2. Frontera, superstición y Brujería: Urdazubi/Urdax, Zugarramurdi, Baztán, Bertizarana, Cinco Villas (Zugarramurdi, Urdazubi-Urdax, Arraioz, Bera y Santesteban)
  • Itinerario 3. Montañas y cuevas, entre la mitología y la brujería: Anocibar, Valles de Larraun y Araitz, Leitzaran (Anocíbar, Alli, Areso, Intza y Olagüe)
  • Itinerario 4. Brujos en Tierra Estella (Bargota y Viana)

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