Google+ Aislado en este planeta: El dirigible Hindenburg

jueves, 13 de octubre de 2011

El dirigible Hindenburg


Primera ascensión de Montgolfier 1783


Ferdinand Von Zeppelin fue un militar alemán que desarrolló el globo dirigible que lleva su nombre. Este general de caballería sirvió en los ejércitos prusianos y alemanes del siglo XIX y entró en contacto con la navegación aerostática durante la Guerra de Secesión americana, en la que realizó varias ascensiones en globos de observación para el ejército del Norte. Hasta su muerte a los 80 años de edad, prosiguió con su trabajo, haciendo realidad sus audaces diseños de ingenios voladores basados en el globo aerostático pero dotados de sistemas de dirección y empuje.

Tras las incertidumbres propias de los primeros éxitos y fracasos, sus proyectos salieron adelante y los dirigibles de Zeppelin fueron ampliamente utilizados en los comienzos del siglo XX y durante la Primera Guerra Mundial. Cuando Alemania fue derrotada y por disposición del Tratado de Versalles, los vencedores exigieron la entrega de los que aún quedaban intactos y la clausura de los programas de fabricación.

En aquel momento, muchos creyeron en el fin de los dirigibles pero en los años siguientes resurgieron diversos proyectos comerciales y el zeppelin rediseñado volvió a surcar los cielos del mundo.

En New York el 15 de octubre de 1924, toda la ciudad está alborozada. ¿Qué sucede? El Zeppelin LR III efectúa una vuelta de honor sobre la Estatua de la Libertad, luego de haber volado, sin escalas, durante seis días, desde el viejo continente hasta los Estados Unidos. Había partido desde Friedrichshafen y llegaba a Norteamérica para quedarse definitivamente en manos de los yanquis. Este dirigible fue expresamente construido para pagar la reparación de guerra que los alemanes adeudaban a los Estados Unidos.

Más tarde, en 1928, se realizó la primera travesía del dirigible más famoso de todas las épocas: El Graf Zeppelin LZ127. Tenía más de cien mil metros cúbicos de volumen. Esta era la aeronave que proyectaba el anciano inventor, pero que la muerte no le dejó construir. El primer Zeppelin desplazaba 11.300 metros cúbicos y un par de motores de baja potencia. El Graf Zeppelin era un gigante comparado con su antecesor. Tenía 236 m. de longitud, un volumen de 105.000 metros cúbicos y motores de 2.700 caballos de fuerza.

El dirigible realizó 600 viajes sobrevolando 150 veces el Atlántico y se estableció una línea regular en 1936 de carga y correo postal con Sudamérica. En agosto de 1929, comandado por Hugo Eckener, completó su primer vuelo alrededor del mundo despues de cruzar el Atlantico, subrevolar Europa, los Urales y Siberia y llegar a Tokio donde hizo escala. Desde alli voló a Los Angeles y a New Jersey, su punto de partida. Su viaje duró 21 días, durante los cuales recorrió 34.600 km.

El Zeppeling Hindenburg
La nave consiguió realizar otra misión espectacular en julio de 1931, con un viaje de investigación al Ártico, partiendo desde Alemania. El vuelo polar duró una semana, viajando unos 10.600 km. Los objetivos de esta expedición fueron propagandísticos para Alemania además de otros de investigación científica y geográfica de grandes zonas del Ártico.

La industria de los dirigibles continuó su desarrollo con los nuevos modelos: el LZ 129 Hindenburg y su gemelo el LZ 130 Graf Zeppelin II que fueron los mayores dirigibles construidos y las aeronaves más grandes que han volado hasta nuestros días. El Hindenburg medía 245 metros de largo y 41 metros de diámetro. Contenía alrededor de 200.000 metros cúbicos de hidrógeno, lo que permitía que esta enorme estructura pudiese elevarse y mantenerse en altura. Este dirigible tenía capacidad para albergar a 72 pasajeros y una tripulación formada por 61 personas, siendo capaz de cruzar el océano Atlántico en 2 días y medio empujado por 4 motores diesel Daimler-Benz de 1.200 caballos a una velocidad de crucero de 135 kilómetros por hora.

Durante 1936, en su primer año de uso comercial, el Hindenburg voló 308.323 kilómetros, transportando 2798 pasajeros y 160 t de carga y correo. Cruzó 17 veces el Océano Atlántico, 10 de los cuales a EE.UU., y las siete restantes a Brasil. En julio del mismo año, batió un record al cruzar dos veces el oceáno en 5 días, 19 h y 51 min. El régimen nazi se apoderó de la fama del Hindenburg como una muestra de la grandeza del poderío alemán. El 1 de agosto de 1936, durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Berlín, el dirigible sobrevoló el estadio olímpico momentos antes de la aparición de Adolf Hitler.

El desastre del Hindenburg
El último vuelo del Hindenburg tuvo lugar el 6 de mayo de 1937, tras haber cruzado el Atlántico, se acercó a la base de amarre en la Estación Aeronaval de Lakehurst (Nueva Jersey), después de esperar varias horas a que el tiempo tormentoso le permitiera las maniobras de atraque. A las 19:25, mientras el Hindenburg ya había largado los amarres y se acercaba a la torre, se observó a popa un destello de fuego de San Telmo, que son chispas extensas de electricidad estática. Repentinamente, se prendió fuego en la parte superior de la popa, extendiéndose casi instantáneamente por todo el dirigible mientras la estructura caía lentamente sobre los pasajeros que saltaban desde una altura de 15 m y sobre los ayudantes de tierra que ayudaban en las maniobras.

Quedó destruido por completo en menos de 40 segundos y su esqueleto permaneció largo tiempo en el suelo hasta que fue vendido como chatarra. A pesar de lo impactante del desastre, de las 97 personas que había a bordo sólo 35 murieron, la mayoría de ellas quemadas o aplastadas bajo la estructura.

El Hindenburg estaba diseñado para utilizar helio, que no arde, pero este gas estaba embargado por el ejercito de EE UU y los alemanes decidieron utilizar hidrógeno en su interior que es altamente inflamable.  Aunque durante mucho tiempo se mantuvo la tesis de que fué el hidrógeno del dirigible lo que ocasionó el fuego tan brutal, modernas investigaciones han sugerido que no fue el gas sino el revestimiento del Hinderburg a base de nitrato de celulosa (pólvora) y polvo de aluminio lo que ocasionó un fuego tan espectacular y rápido, en el que se alcanzaron temperaturas de hasta 3.000ºC.

Proyecto de un dirigible actual
Y esta tragedia si que significó el fin de la era de los dirigibles. Tras el desastre, que fue un duro golpe al orgullo alemán, Hitler ordenó el desmantelamiento de la flota y los dirigibles pasaron a la historia. Solamente muchos años después, la evolución de la tecnología, el alto coste de los combustibles y la preocupación por el medio ambiente han hecho que en la última década varias empresas hayan apostado por este nuevo pero viejo modo de transporte por lo que los dirigibles vuelven a tener bastante recorrido por delante. El uso turístico de los mismos parece ser muy atractivo y han aparecido recientes propuestas novedosas apostando por el dirigible como un nuevo medio para realizar cruceros o lo han rediseñado como transporte de mercancías ecológico, así que puede que tenga futuro...

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