Google+ Aislado en este planeta: Libia, sangre y petróleo

jueves, 27 de octubre de 2011

Libia, sangre y petróleo


Como si de un festejo taurino se tratara, el conflicto ha terminado dejando un reguero de sangre en las inmensas arenas de Libia. Ya ha caído Gadafi y ahora se abre una nueva partida en la que, con un nuevo régimen, van a jugar los países mejor posicionados, precisamente los mismos que hasta hace un año eran amigos del dictador.


Efectivamente, es paradójico que los países occidentales, "civilizados" y "cumplidores estrictos de la legalidad" en vez de detener al sátrapa Gadafi y llevarlo ante el Tribunal Penal de Justicia Internacional de La Haya, como se hizo por ejemplo, con Milosevic, optan por un juicio rápido que consiste en pegarle cuatro tiros en plan sheriff de película del oeste.


¿Dónde está la legitimidad de Occidente y que derecho penal se ha aplicado?
Viene a cuento aquella frase atribuida a Cayo Mario, político y militar romano: "Con el ruido de la guerra, no oigo el ruido de las leyes."


El asesinato de Gadafi, estaba cantado. Ningún dirigente europeo o americano, quería un juicio donde podrían haber salido a relucir las "condiciones" en que este hombre había negociado diversos asuntos, que generaban comisiones, obsequios y otras historias. Tanto la compra de armas por su parte, como la venta de petróleo, eran negocios envenenados. Tampoco el "perdón" de Occidente de sus actividades terroristas estaba libre de sospecha, ya que unos intereses comerciales tan enormes, pueden teñir la realidad del color que convenga.


En esta nueva etapa ha cambiado el interlocutor pero los intereses prevalecen. Ahora veremos florecer los negocios pactados durante la guerra, que son el pago de la intervención militar que ha llevado al poder al Consejo Nacional de Transición.


Libia posee la riqueza petrolífera más grande de África estimada en 40.000 millones de barriles. Algunos paises ya han hecho sus deberes y están bien posicionados ante el suculento pastel del petroleo y el gas libios.


Andrew Brons, diputado del Reino Unido en el Parlamento Europeo, confirmaba que existe un acuerdo secreto entre la compañía petrolera Vitol y el CNT de Libia por un valor de 1.000 millones de dólares. Terminada la guerra, Vitol podría obtener los derechos exclusivos para comerciar más del 25% del petróleo libio.


A su vez, un experto de la revista Foreign Policy, confirma que Francia tiene el derecho exclusivo sobre el “oro negro” de Libia. En septiembre, la prensa francesa informó que al inicio del conflicto armado, el país galo habría alcanzado un acuerdo con el CNT que le permitiría controlar el 35% del crudo a cambio de apoyo prestado a la victoria mercenaria.


El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Franco Frattini, acaba de pactar en Roma con el líder del Consejo Nacional de Transición libio, Mustafá Abdeljalil, mantener todos los acuerdos que en su momento se firmaron con el régimen de Gadafi, "una vez que los rebeldes se hagan con el control de todo el territorio". La petrolera italiana ENI era antes de la revolución, el primer productor extranjero en Libia, con el 15% del mercado. Al entrar en el conflicto libio, Italia temía por su abastecimiento de petróleo y gas y también por el polémico tratado de amistad firmado entre Berlusconi y Gadafi en 2009 por el que el régimen se comprometía a luchar contra la inmigración del norte de África a cambio de una inversión de 5.000 millones de euros en infraestructuras.


Las presencias más polémicas son las de Rusia y China que, como no retiraron a tiempo su apoyo al dictador, el nuevo gobierno tardó en pronunciarse sobre sus permisos de extracción, lo que provocó que ambos países no apoyaran al nuevo gobierno, aunque ahora que sus licencias han sido renovadas, están recomponiendo su posición.


¿Y España? Aunque su dimensión en la esfera internacional es pequeña, España está en una posición discreta pero en ascenso en los últimos años, con una presencia empresarial importante. Repsol, Saycr, OHL y Enagas encabezan la lista. También hay algunas empresas libias en España como Aresbank y Tamoil. Es de esperar que la complicidad española con la OTAN y los rebeldes, de sus frutos en el nuevo escenario del reparto donde algunas opiniones nos asignan, más o menos, un 2% del pastel a repartir.


Aunque las cartas están echadas, Libia se encuentra en una encrucijada en la que tiene que conseguir un sólido equilibrio entre las metas políticas que se marquen sus inseguros dirigentes y el relanzamiento de la extracción de petróleo y la reconstrucción del país, porque las distintas facciones que aspiran al poder, tiran de la manta en distintas direcciones con el consiguiente riesgo de que se rompa.


Definitivamente, a Libia le queda mucho camino por recorrer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario