Google+ Aislado en este planeta: La Antártida

lunes, 2 de enero de 2012

La Antártida

El pasado 29 de diciembre a las 9,15 GMT, exactamente 100 años y 15 días después de que el explorador noruego Amudsen y sus hombres llegasen por primera vez al Polo Sur, ha sido cuando la expedición vasco-navarra compuesta por Iñurrategi, Vallejo y Zabalza, los miembros de la TRANSANTARTIKA 2011, han alcanzado el punto más meridional del planeta, tras 44 días de travesía por hielo. Precisamente ese lugar tan remoto, puede considerarse civilizado ya que allí se encuentra la base estadounidense Amundsen-Scott, un pequeño poblado de 250 habitantes ubicado exactamente en el Polo Sur geográfico y la única de la Antártida habitada durante todo el año.


Tras una brevísima escala en el punto de latitud 90 sur, tienen que salir de allí girando al oeste, hacia la Bahía Hércules en el mar de Weddell, a unos 1.200 km. con los que completarán los 3.700 km. de travesía por el continente helado, sin asistencia externa y con la única ayuda de cometas para arrastrar los trineos. Una dura hazaña sin duda, al igual que la treintena de expediciones que con motivo de la celebración del centenario de la llegada de Amundsen al Polo Sur por vez primera, han partido de diversos países para conmemorar el hecho e inscribir sus nombres, aunque ya en letra pequeña, en la historia de las grandes conquistas.

En cualquier caso, todas las travesías, escaladas y estancias en el continente son enormes aventuras dadas las dimensiones y dificultades que ofrece la Antártida ya que se trata de un continente helado mayor que Europa con unos 14 millones de kilómetros cuadrados, que en el invierno polar aumentan hasta los 20 millones de kilómetros cuadrados, considerando la expansión de los hielos costeros. Las distancias son enormes. Atravesarlo por la ruta más corta supone más de 3.500 kilómetros y el punto más inaccesible se encuentra a una altura de 3.718 m. sobre el nivel del mar y está ocupado por la base rusa Vostok. Es el punto del continente antártico más alejado de cualquier costa ya que el mar se encuentra a una distancia mínima de unos 1.600 km. y esta situado a 878 km. del polo sur geográfico.


La Antártida se ubica casi completamente al sur del círculo polar antártico. Su forma es aproximadamente circular con unos 4.500 km. de diametro El extremo norte de la Península Antártica se encuentra a solo 1.000 km de Sudamérica, mientras que las distancias a las costas más cercanas son de 3.800 km. respecto a África, de 2.500 km. de Tasmania, de 3.140 km. de Australia y de 2.200 km. de Nueva Zelanda.

Es el continente más elevado de la Tierra, con una altitud promedio de 2.000 metros. El punto más elevado es el Macizo Vinson, con 4.900 m. sobre el nivel del mar. Incluso en la Antártida hay un volcán activo, el monte Erebus, situado en la costa oriental de isla de Ross con una altura de 3.794 m.

La Antártida alberga alrededor del 80% del agua dulce del planeta en forma de hielo. Por contra el aire es extremadamente seco, con el grado de humedad más bajo de la Tierra y con las temperaturas medias más frias. La temperatura más baja del planeta se registró cerca de la estación Vostok, con 89º C bajo cero, mientras que la temperatura promedio del mes más calido en cualquier punto del continente, no supera los cero grados. En la Antártida también se han registrado los vientos más intensos de la superficie terrestre: 327 km/h, en julio de 1972, en la estación científica francesa Dumont d'Urville.

Casi todas las estaciones científicas ubicadas en la Antártida, estan activas en el verano austral, de octubre a abril, cuando los dias se alargan y las temperaturas suben facilitando la vida. En pleno verano austral (enero), los días tienen luz casi las 24 horas ya que el sol baja hasta la línea del horizonte pero sin llegar a ocultarse. Lo contrario ocurre en el invierno (julio), donde el día es sólo un resplandor sin que el sol llegue a asomarse en el horizonte.
Debido a las condiciones extremas del clima, en la Antártida apenas existe vegetación, y sólo de formas muy simples, como algas, musgos, y líquenes.


La Antártida es el último continente del planeta Tierra en ser descubierto y poblado por el hombre. El descubrimiento del continente podría corresponder al explorador español Gabriel de Castilla, en 1603, quien habría llegado a los 64°S y avistado tierra en esas latitudes (quizás alguna de las islas Shetland del Sur). En 1772 el inglés James Cook circunavegó la Antártida por mares subantárticos, pero sin divisar tierras más allá del paralelo 60º Sur.

En febrero de 1819, William Smith, marino británico, descubrió las Islas Shetland del Sur, en la Antártida y ese mismo año el navío de línea español "San Telmo", con 644 hombres de tripulación, desapareció en las tormentosas aguas al sur del cabo de Hornos, tras separarse de dos fragatas, con las que formaba una división con destino al puerto de Callao. Se cree, por los restos encontrados en la actualidad, y por testimonios de los balleneros ingleses y norteamericanos en años siguientes, que el "San Telmo" pudo llegar a esas inhóspitas tierras, e incluso pudo haber sobrevivido, durante un cierto tiempo, parte de su tripulación.

Tras la confirmación de la existencia de tierras cada vez más al sur, numeroras expediciones europeas y americanas exploraron aquellas latitudes en el siglo XIX, primero por las costas y posteriormente adentrándose en el continente. También los barcos balleneros poblaron aquellos mares en esa época.

En 1900, el Reino Unido hizo un nuevo intento con la Expedición Antártica Británica, bajo el mando del capitán Robert Falcon Scott. La expedición fue popularmente conocida por el nombre de su navío, el Discovery y exploró el Mar de Ross y la tierra de Eduardo VII, alcanzando el punto más meridional que ningún hombre había logrado hasta la fecha, cuando el 31 de diciembre de 1902, Scott, Shackleton y Wilson alcanzaron la latitud 82º17'.


En 1902, el sueco Nordenskjöld, el noruego  Larsen y el argentino Sobral, quedan atrapados en el continente cunado su buque encalló, logrando sobrevivir al invierno austral, hasta ser rescatados al año siguiente por una corbeta argentina. El primer intento serio de alcanzar el Polo Sur se debe a Ernest Shackleton, que en 1907 volvió a la Antártida al mando de su propia expedición, conocida como Expedición Nimrod.  Si bien el objetivo no fue cumplido, los expedicionarios llegaron a 180 kilómetros del polo y obtuvieron otros logros, tanto científicos como exploratorios.

En 1910 dos expediciones más se dirigieron a la Antártida con el mismo objetivo, alcanzar el Polo Sur. Una de ellas era una expedición noruega al mando de Roald Amundsen.  La otra, una expedición británica, comandada de nuevo por el capitán Scott. En el verano austral de 1911 ambas expediciones se dirigieron al Polo. Amundsen, acompañado de cuatro hombres, utilizó como fuerza motriz perros de Groenlandia. Scott, en cambio, utilizó ponis para una primera etapa y la propia fuerza humana en la segunda. Roald Amundsen alcanzó el Polo Sur el 14 de diciembre de 1911 y Scott lo hizo el 17 de enero de 1912. Mientras los noruegos no tuvieron mayores complicaciones, la mala planificación y también la mala suerte hicieron que los cinco expedicionarios británicos, que habían alcanzado el polo, murieran en la travesía de regreso.


Hoy existen en el continente cerca de 100 estaciones científicas de unos 26 países, donde permanecen aproximadamente 1.000 personas durante el invierno, efectuando labores de investigación científica. En el verano, la población humana se multiplica y llega probablemente hasta las 10.000 personas, que efectúan labores científicas y de mantenimiento en las estaciones mencionadas.

Un fenómeno reciente en la Antártida, es el gran flujo de turistas que visitan este continente a bordo de buques de pasajeros, en números crecientes cada año, lo que comienza a tener riesgos de sobrexplotación y contaminación del continente.

Es de reseñar la existencia del Tratado Antártico, firmado en 1959 en Washington, que en la actualidad cuenta con 48 paises miembros y que establece el marco legal para la gestión de la Antártida. El tratado establece principios como la no propiedad del territorio por ningún país, el uso con fines pacíficos y científicos con prohibición expresa de las actividades militares y el intercambio de información entre los miembros del Tratado, todo ello bajo supervisión de las Naciones Unidas.

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