Google+ Aislado en este planeta: Rodin, otras historias paralelas

miércoles, 15 de febrero de 2012

Rodin, otras historias paralelas


En estos días tenemos en la Plaza del Castillo, una pequeña muestra de las obras de Auguste Rodin, al que la historia considera el escultor más importante desde Bernini y desde luego, un genio del siglo XIX. Las obras expuestas, El Pensador y seis esculturas de los burgueses de Calais, son unas de las tantas reproducciones que el artista hizo de estas obras y todas ellas son magníficas. 

en París y en Pamplona

Cuando visité el museo de Rodin en París, que se encuentra en la casa donde vivió el artista, un antiguo hotel del distrito 7, en un lateral de Los Inválidos, me sorprendió sobremanera la calidad de unas esculturas que... no eran de Rodin. Allí descubrí a una artista para mi desconocida. Era Camille Claudel y tiempo después llegue a conocer algunas pinceladas de su biografía. Esta mujer vivió a la sombra de un genio como Rodin, primero como alumna y después como amante, de modo que en toda su vida no tuvo ningún reconocimiento a su valía artística.

Camille. Terracota
En 1884 Camille, que rondaba los 20 años y se encontraba en la plenitud de su belleza y de su inquietud creativa, comenzó a trabajar con Rodin. Inmediatamente se hicieron amantes, pero su relación fue tormentosa desde el comienzo. No fue sólo que Rodin era un hombre libertino y promiscuo, sino que incluso tenía una "amante estable", Rose Beuret, que se convertiría en gran enemiga y en una pesadilla recurrente en la vida de Camille. La relación duró casi diez años y los ataques de celos y peleas fueron públicos y constantes.

Camille aprendió rápidamente y Rodin le permitió participar en muchas de sus grandes esculturas. Aunque, temeroso de su personalidad y talento arrasadores, intentaba rebajar su protagonismo en el estudio. Camille dejó escrita en su correspondencia de la época, que él se aprovechaba de la situación y que muchas obras que presentaba como propias, eran producto de la habilidad y del talento de ella.

También hubo lugar para otros reproches. Por ejemplo, las vejaciones y humillaciones a las que le sometió Rodin, que solía exhibirse con otras mujeres delante de ella. Entre la correspondencia de Camille, hay una carta de Rodin, que se expone en el museo, en la que él deja por escrito la promesa, mil veces rota, de que ella sería la única mujer en su vida.

Camille. La Ola
Ofuscada por el amor, Camille fue convencida por Rodin para abortar cuando quedó embarazada. De nuevo le prometió que iba a abandonar a Rose Beuret. Todo fue mentira otra vez y Camille, profundamente humillada, abandonó a Rodin. La artista, entonces, se encerró en su propio estudio y esculpió incansable cabezas de niños. La mayor parte de éstas fueron destrozadas inmediatamente. Los vecinos de su taller la oían gritar todo el día. Camille perdió su belleza y su única relación fueron las decenas de gatos que vagabundeaban por el estudio.

Una tarde, tres enfermeros echaron la puerta abajo y le colocaron una camisa de fuerza. Por orden de su familia, fue ingresada en un sanatorio psiquiátrico próximo a París. Nunca más volvió a esculpir nada. Se le diagnosticó manía persecutoria acompañada de delirios de grandeza. Permaneció los últimos treinta años internada y aunque, al final de su vida recuperó la cordura, nadie la reclamó ni su familia permitió que recibiera visitas. Murió en la más absoluta soledad en 1943 y fue enterrada en una tumba sin nombre.  La vida de la escultora francesa Camille Claudel fue un dramático culebrón, de modo que hasta muchos años más tarde no llegó el reconocimiento de la calidad de su obra. Actualmente en el Museo Rodin se expone una buena parte de su obra con más de 80 piezas que compiten sin complejos con las de su maestro.

Otra historia a destacar es la de los Burgueses de Calais. Este grupo escultórico, que en Pamplona se expone como piezas separadas, fue encargado a Rodin para conmemorar un hecho que tuvo lugar en 1347, en los comienzos de la Guerra de los Cien Años que enfrentó a Francia con Inglaterra durante más de un siglo. El rey Eduardo III de Inglaterra puso sitio a la ciudad de Calais, que resisitió heroicamente. Durante el asedio se dieron episodios tan crueles como la muerte de 500 niños y ancianos al pie mismo de las murallas. Habían abandonado la ciudad para facilitar la resistencia ya que se estaban quedando sin víveres, pero el rey Eduardo no les dejó pasar a sus líneas, de modo que perecieron de hambre a la vista de sus compatriotas y de los sitiadores.


Los Burgueses de Calais
Ante la desesperada situación, el alcalde de Calais ofreció a los ingleses la capitulación de la ciudad a cambio de que se respetasen las vidas de sus habitantes, pero el rey Eduardo rechazó la oferta, indignado de que quisieran imponerle condición alguna. Calais debía rendirse incondicionalmente. Pero los propios hombres del rey le convencieron de que los habitantes de la ciudad sólo eran culpables de haber sido fieles al monarca galo, por lo que finalmente Eduardo III accedió a respetar la vida de los habitantes de Calais si seis hombres notables, seis burgueses pertenecientes al Concejo, se rendían ante él junto con las llaves de la ciudad, vestidos en camisón y con una soga amarrada a sus cuellos.

Al escuchar condiciones tan rigurosas, Eustache de Saint-Pierre y otros cinco notables de la burguesía se ofrecieron al sacrificio. Vestidos con un sayón y con la soga al cuello, salieron con gran dignidad de la ciudad al encuentro del monarca inglés, ante el llanto y el agradecimiento de sus conciudadanos.

Y cuentan las crónicas, que al verlos arrodillarse llorando ante él, ofreciendole las llaves de la villa, Eduardo III los miró con odio y ordenó que los colgasen, pero ante las súplicas de sus propios caballeros y de su esposa, Eduardo fue benevolente y entregó a los seis hombres a la custodia de su mujer, quien les liberó de sus ataduras y los condujo, a escondidas, fuera del campamento inglés, librándoles de la muerte. Calais permanecería en manos inglesas más de doscientos años, hasta 1558.

La historia, además de hermosa, tiene un brillante epílogo: en 1895, después de muchas gestiones y trabajos, los burgueses de Calais fueron inmortalizados por el escultor Augusto Rodin, que erigió en la Plaza de la Ciudad donde tuvo lugar la presentación voluntaria al sacrificio de los seis nobles, uno de los grupos escultóricos más notables y bellos de la historia del Arte.

Museo Rodin en París
Un vistazo a la página del museo: http://www.musee-rodin.fr/

2 comentarios:

  1. Creo llegaste a preguntar si este Pensador era el original que viste en su sitio habitual y oficial. Mi pregunta es si eso era curiosidad policial o demostración de que te mueves mucho... Por otra partre, no he conseguido leer las cirdcunstancias de que Pamplona fuera la elegida para esta exposición itinerante. ¿Se pagó algo por tal despliegue? ¿Somos más cultos o simpáticos que los demás para que nos premien y sacudan nuestra monotonía ciudadana? Buenas cuestiones sobre las que versar...

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    1. La exposición, antes de llegar a Pamplona, ha pasado por Bilbao, Málaga, Palma de Mallorca, Granada, Cadiz, Valladolid, Sevilla, Madrid, Valencia, Zaragoza, Barcelona, Las Palmas, Logroño, Vitoria, Cáceres y alguna ciudad más, así que Pamplona es tan afortunada como las demás. La gira la patrocina la Obra Social de la Caixa.

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