Google+ Aislado en este planeta: Castigo ejemplar

lunes, 5 de marzo de 2012

Castigo ejemplar

A la muerte sin descendencia de Carlos II, el último rey de la dinastía de los Austrias, surgió en Europa un conflicto conocido como Guerra de Sucesión Española. Resultó que en su testamento, Carlos II designó como sucesor a Felipe de Anjou, nieto del Rey Sol, Luis XIV de Francia, a condición de que renunciase al trono francés.

Gran Bretaña, las Provincias de Flandes y el Sacro Imperio Romano Germánico eran partidarias de la ocupación del trono español por el Archiduque Carlos de Austria, hijo del emperador germánico Leopoldo I, ya que temían una posible unión de los reinos español y francés creando una potencia con un poder excesivo en el equilibrio europeo. Su alianza se plasmó en el Tratado de La Haya de 1701 en el que se comprometían a mantener una política conjunta para evitar la unión de Francia y España bajo un único gobierno, tanto por la vía diplomática como por la fuerza militar y a asistirse mutuamente ante posibles ataques franceses a cualquiera de los países firmantes.

Xátiva, escenario de la Guerra de Sucesión
En España esta disyuntiva sucesoria originó, como de costumbre, la división del país en dos bandos: los borbónicos, partidarios del francés, fueron hegemónicos en los territorios de la Corona de Castilla y del Reino de Navarra, mientras que los austracistas, partidarios del austríaco, fueron los territorios de la Corona de Aragón incluyendo Cataluña, Valencia y Mallorca. No obstante, hubo partidarios de ambos candidatos en las dos facciones.

Cuando el rey francés Luis XIV hizo saber que mantenía los derechos sucesorios de su nieto a la corona de Francia, decisión seguida por su coronación a los pocos meses, como Felipe V Rey de España, la guerra se hizo inevitable y los primeros escarceos en las fronteras europeas de Francia tuvieron lugar en mayo de 1702. Poco después, la guerra llegó a la Península Ibérica con una invasión de los aliados que dio lugar a la Batalla de Cádiz en agosto de 1702. Un acontecimiento crucial tuvo lugar en el verano de 1703, momento en el que el Reino de Portugal y el ducado de Saboya se unieron a la alianza anglo-holandesa. Desde ese momento España se vio asediada por los cuatro costados y la guerra se generalizó en el territorio nacional.

La Guerra de Sucesión se alargó varios años pasando por etapas difíciles para los borbónicos pero, tras su victoria en la Batalla de Almansa en abril de 1707, consiguieron enderezar la situación y avanzar hacia el levante, tomando Valencia, recuperando Alcoy, Denia y Zaragoza y posteriormente Lérida. Un hecho particularmente cruel fue el episodio de la toma y posterior incendio de la ciudad de Xátiva por las tropas de Felipe V, en junio de 1707, la cual había ofrecido fuerte resistencia.

Castillo de Xátiva
La guerra se acercó a su fin cuando Felipe V, en noviembre de 1712 pronunció ante las Cortes la renuncia a sus derechos al trono francés, mientras los príncipes franceses hacían lo mismo respecto al trono español ante el parlamento de París, lo cual eliminaba el último punto que obstaculizaba la paz.

Felipe V acordó la paz y amistad con Inglaterra mediante la firma del Tratado de Utrecht el 11 de abril de 1713, que trajo graves consecuencias para España. Los Países Bajos, el reino de Nápoles, Cerdeña y el ducado de Milán quedaron en manos del emperador Carlos VI de Alemania. El duque de Saboya se anexionó la corona de Sicilia. Inglaterra se quedó con Menorca y Gibraltar y, a costa de Francia, Terranova y varios territorios americanos.


En definitiva, Felipe V consolidó su reinado en España con el fervor de los castellanos pero con el odio de levantinos y catalanes que se traduce en la actualidad en los sentimientos separatistas vigentes, principalmente en Cataluña. Por contra, Navarra mantuvo sus fueros en pago a su fidelidad al borbón.


Felipe V cabeza abajo
Cuando uno visita el Museo de la Ciudad en Xátiva, le llama la atención un cuadro del rey Felipe V, que está colgado cabeza abajo. El borbón había incendiado la ciudad en 1707 que quedó arrasada durante muchos años y ahora su retrato permanece en esa posición en señal de escarnio. Es la venganza de un pueblo a su verdugo. Esa imagen me trae a la mente algunas reflexiones:

  • Con la que está cayendo en los juzgados, ¿están los borbones actuales cabeza abajo?
  • Con la que está cayendo en la calle, ¿estamos los ciudadanos cabeza abajo?
  • Con la que está cayendo en este país, ¿no ha llegado la hora de colgar a algunos políticos cabeza abajo?

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