Google+ Aislado en este planeta: Ciudadela de Pamplona

miércoles, 28 de marzo de 2012

Ciudadela de Pamplona

En 1542, el emperador Carlos V visitó Pamplona y ordenó ampliar y completar las defensas de la ciudad. Desde entonces las obras de fortificación fueron continuas, con la construcción de portales, lienzos, defensas y en general todos los elementos que constituyen el recinto amurallado de la cuidad. 

Continuando el proyecto de su padre, en 1571, Felipe II mandó construir la Ciudadela para sustituir al castillo de Fernando el Católico como fortaleza de la ciudad, para hacer frente a las continuas incursiones francesas. La Ciudadela de Pamplona es uno de los conjuntos defensivos más importantes de la arquitectura militar renacentista en Europa. Su estructura original tenía forma de pentágono regular con cinco baluartes en los ángulos, pero a partir de 1891, comenzó el derribo parcial de dos de ellos, los de San Antón y La Victoria, que apuntaban hacia el interior de la ciudad, para permitir la construcción del Primer Ensanche con algunas viviendas y nuevos cuarteles extramuros, así como la Avenida del Ejército en 1971, lo que determinó su forma actual. Sobre los restos del Baluarte de San Antón se edificó el Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra, conocido por este motivo como Baluarte.



La Ciudadela es un lugar singular del que muy pocas ciudades pueden presumir, y es que si ya es un lujo contar con un magnífico parque en el centro de la ciudad, es mucho más si cuenta con un monumento de la importancia histórica de una construcción militar del siglo XVI.

La fortificación está perfectamente conservada gracias a no haber protagonizado grandes batallas, siendo tomada una única vez por las tropas de Napoleón en 1808, gracias a una batalla de bolas de nieve con la que los franceses engañaron a la guardia que la custodiaba.


En 1964 perdió su carácter militar al ser cedida por el ejercito al Ayuntamiento de la ciudad, convirtiéndose en un parque muy frecuentado y con usos culturales en los antiguos edificios castrenses. Hoy encierra un parque tranquilo con muchos árboles y cesped, sobre es que se levantan obras escultóricas de vanguardia: Jorge Oteiza, Néstor Basterretxea, Vicente Larrea, Alberto Eslava, Ricardo Ugarte, Imanol Aguirre, Pablo Juarros... Sus edificios militares acogen ahora exposiciones y muestras de arte contemporáneo.

En mi opinión se trata de un parque algo infrautilizado ya que tiene un horario limitado con cierre nocturno y carece de cualquier oferta de ocio y restauración, si exceptuamos unas pocas actividades en verano. No tiene ni un simple bar que funcione en temporada.


En su favor hay que señalar, además de la tranquilidad del lugar y su céntrico emplazamiento, que dispone de una red wifi gratuita del Ayuntamiento, abierta a todas las personas que quieran conectarse desde el interior del recinto amurallado con el portátil o el móvil.

El Ayuntamiento de Pamplona, consciente de la importancia del monumento para la ciudad, ha promovido en los últimos años inversiones para su mantenimiento, habiéndose concluido las obras de restauración del revellín de Santa Clara y posteriormente el de Santa Isabel, que alberga la puerta de Socorro, la que utilizan los peatones para atravesar a la Ciudadela.


Las fotos que acompañan están tomadas el pasado otoño-invierno. Ahora, con la llegada de la primavera, se abre la temporada más hermosa para disfrutar de este parque.

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