Google+ Aislado en este planeta: Acabar con la crisis

jueves, 5 de abril de 2012

Acabar con la crisis

¿Puede un niño de diez años terminar con la crisis?

Yo creo que es posible. No es fácil, pero este reto no es el mayor que afronta el mundo en su historia, así que veamos cómo.

El año pasado Julio hizo la primera comunión. Julio es listo y ya notaba algo raro, pero no ha sido hasta ahora cuando se ha percatado de la realidad. Su padre había tenido que endeudarse para pagar los cuantiosos gastos de aquel acontecimiento tan fastuoso. Para Julio, aquel fue un día agradable, pero ni mucho menos inolvidable ni el más feliz de su vida. Vamos, que fue un día bonito pero no para tanto.

necesidades...
Desde hace un año, más o menos, ha notado que las cosas deben ir mal en su casa. Su padre ha tenido que despedir a casi todos los que trabajaban con él. Ahora ya no tiene aquel BMW 4x4 que tanto impresionó a Julio cuando lo estrenaron. Su madre tiene que ir a trabajar y ha conseguido un pequeño empleo en una oficina que le permite mantener el tipo y además, lleva la casa sin la ayuda de aquella chica ecuatoriana que tanto hacía reír a Julio. La que mejor lo lleva es su hermana, que como es más pequeña, aún no se ha enterado de nada. 

En su casa hay días malhumorados, se habla de dinero y de ahorro, de pagar deudas y de evitar que nos embarguen la casa. Han decidido vender como sea, el apartamento de la playa. Su padre está disgustado porque le ofrecen muy poco, incluso menos de lo que pagó y justo para liquidar la hipoteca, que Julio no sabe que es. No le importa, porque las vacaciones en ese sitio no le gustaban. Total, no había más que playa, heladerías y un parque de animales. Todo muy visto y además, sin los amigos... 

Su madre ha propuesto que este año pueden ir unos días al pueblo. Eso parece que le mola a Julio. Tiene recuerdos de perseguir gatos, de tirar piedras y de no entrar en casa más que a dormir. Pero, ¡ha ido tan poco al pueblo...! Últimamente sólo una vez que acompañó a sus padres a un funeral.

La videoconsola de Julio es antigua. Lo menos tiene dos años. Ya le han dicho que no se puede comprar otra así que ha tenido que rebuscar en su arcón de viejos juguetes y ha descubierto varios videojuegos que apenas había usado, de modo que ahora se está divirtiendo de lo lindo. 

desengaño...
El cumpleaños de Julio es a principios del verano. A su madre se le ha ocurrido que este año la merienda será en la piscina del club y que sólo tiene que invitar a sus mejores amigos. Habrá bocadillos de salchichón, patatas fritas y ganchitos además de grandes botellas de Coca-Cola y naranjada y todo ello sin dejar de correr, jugar al balón o bañarse. Además sin tener que vestirse para la ocasión ni aguantar al soso del payaso que venía otros años al jardín de casa. Y nada de regalos repetidos que nunca quiso tener. Este año, por fin, Julio conseguirá el ansiado tirachinas porque su padre le ha prometido que le fabricará uno.

Hasta la fecha Julio sigue siendo un niño feliz. Los cambios que va habiendo en su casa no le afectan mucho. Incluso diría que le va mejor. Ya no tiene que aguantar al chulo de Carlos que siempre está fardando de su nuevo móvil y que ahora se ha buscado otros amigos. También tiene una nueva afición y ha comenzado a leer novelas y mira por donde, algunas chicas de su clase le hacen más caso.

Nuevas normas en casa: la luz se apaga, los grifos se cierran, la tele tiene un botón para desconectar... y Julio sin saberlo hasta ahora.

Alguien consciente de lo que ocurre, se encargará de decirle a Julio que hay que reciclar, reparar y reutilizar en vez de ir a comprar. Esto tiene dos ventajas: se ahorra dinero y se contamina menos. 
Tambien aprenderá que es mejor consumir productos de la tierra y productos de pequeñas empresas. A fin de cuentas, las multinacionales y las marcas manipulan los mercados y no favorecen las economías locales. Y si un día llega a la conclusión de que las modas inducen a un consumo sin límite y sin sentido, habrá avanzado mucho.

¡se acabó la fiesta!
Si la vida de Julio transcurre de está manera, si no se crea falsas necesidades que no puede satisfacer, si sueña con ser algo en la vida y no con tener más, si comparte sus logros con los amigos y no rivaliza en superarles teniendo más que ellos, si aprende a disfrutar de los pequeños placeres cotidianos, si respeta la convivencia y las reglas sociales, si es fiel a los suyos, amable con la gente y no abusa de los más débiles... en ese momento habrá terminado con la crisis. Al menos con la suya. Ya sólo faltará que los demás hagan lo mismo.

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