Google+ Aislado en este planeta: Corrupción en la Corte

domingo, 1 de abril de 2012

Corrupción en la Corte


Esta historia va de un ciudadano que accedió a la corte española, se casó con Cristina, miembro de la familia real y tuvo varios hijos con ella. Aprovechando su situación, se enriqueció sin mesura y cuando en el país se descubrió el pastel, tuvo que exiliarse con su esposa en el extranjero.

¿De quien estamos hablando?. Pues de Agustín Fernando Muñoz, natural de Tarancón (Cuenca), nacido el 4 de mayo de 1808, hijo de una estanquera de la localidad. Su abuela había sido nodriza de una hija de Carlos IV, lo que le valió un título nobiliario menor, que pasó a su nieto. Por esta condición llegó a la corte como oficial de la Guardia de Corps. Con veinticinco años de edad, conoció, camino de La Granja, a la regente María Cristina de Borbón, que acababa de enviudar del rey Fernando VII. La amistad entre ambos fue inmediata, y a los tres meses, el 28 de diciembre de 1833, contrajeron matrimonio, que se mantuvo en riguroso secreto. Los pocos allegados, que estaban al tanto de la situación, llamaban a Fernando Muñoz , Fernando VIII.

Agustín Fernando Muñoz

María Cristina de Borbón se había casado con Fernando VII en 1829. A la muerte de éste en 1833, quedó como regente de España hasta la mayoría de edad de su hija, la futura reina Isabel II.
A pesar del secreto de la boda, al poco tiempo los amores de la Regente eran conocidos en los mentideros de la Villa y Corte en la que se hizo célebre la frase : “La Regente es una dama casada en secreto y embarazada en público” ya que sin haber un reconocimiento oficial de su matrimonio, no se privó de traer hijos a este mundo. Hasta ocho fueron los descendientes de Muñoz, de modo que se hizo famosa esta coplilla:

María Cristina de Borbón
Clamaban los liberales
que la reina no paría.
¡Y ha parido más "muñoces"
que liberales había!

Muñoz fue nombrado chambelán de la regente. En 1840, al ocupar la regencia el general Espartero, María Cristina, acompañada de Muñoz se exilió en París y desde allí dirigió en la sombra, la oposición contra Espartero, contando en España con la fidelidad del general Narváez. Cuando Espartero cayó en 1843, pudieron regresar María Cristina y Agustín Muñoz a España. Con su esposa de nuevo en la regencia, Muñoz recibió el título de duque de Riánsares, el de Grande de España, la Cruz de la Orden de Carlos III y el de Caballero de la Real Maestranza de Granada. Asimismo, su matrimonio fue confirmado por las Cortes el 8 de abril de 1845, once años después de la celebración. Este mismo año fue nombrado Teniente General de los Reales Ejércitos.

Sin embargo, Muñoz no tenía ninguna ambición política y prefirió dedicarse a la cultura y a los negocios. En 1846 rechazó la corona de Ecuador, pues hubo un proyecto para instituir la monarquía en aquel país. También obtuvo el título de marqués de San Agustín. En 1848, Isabel II le ascendió a Mariscal de campo, y en 1852 Napoleón III le otorgó el título de duque de Montmorot. 

Sus negocios fueron inmensos, alcanzando una de las mayores fortunas de España en la época. Fue promotor de múltiples negocios, en sociedad con María Cristina, en las empresas del ferrocarril en Asturias y en Valencia con las que consiguió inmensos beneficios. Hay constancia de la utilización de fondos de la Hacienda Pública hacia operaciones de Muñoz en Inglaterra y en Cuba. Hizo importantes negocios con la familia Rothschild, los banqueros Laffitte y el marqués de Salamanca. Las explotaciones de fincas, molinos y otras actividades agropecuarias se radicaban sobre todo en Cuenca, en Asturias y en Madrid. Coleccionaba residencias en España y en varios paises destacando los palacios de Carabanchel, Paseo de Recoletos, Tarancón, Cuenca, París, Suiza y Normandía.

En 1854 un nuevo pronunciamiento militar le obligó a salir de España junto con María Cristina, abandonando definitivamente la regencia. Muñoz fue acusado de ilegalidad en muchos de sus negocios, incluso de tráfico de esclavos aprovechando sus actividades mercantiles en Cuba. La reina destronada, fue acusada de haber sacado del país 78 millones de reales en joyas además de numerosos objetos de valor. A partir de entonces residieron en Sainte-Adresse, cerca de Le Havre, en Francia, donde Muñoz murió casi dos décadas después, en 1873, cinco años antes que su esposa. 

A la vista de este expediente, se ve que en otros tiempos también hubo "listillos" así que no es extraño lo que ocurre hoy en día. A fin de cuentas, la historia, simplemente se repite.

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