Google+ Aislado en este planeta: Gibraltar "The Rock"

viernes, 8 de junio de 2012

Gibraltar "The Rock"

Ya estamos otra vez con el viejo conflicto. Cada poco tiempo, como si de una serpiente de verano se tratara, aparece con nuevos argumentos el asunto de Gibraltar. Ahora son los pescadores, antes el contrabando, la verja, el submarino, los trabajadores, el espacio aéreo... Un conflicto permanente, un pulso diplomático que de momento vamos perdiendo y una situación irreversible si se invoca la voluntad de los habitantes de la colonia.

El Peñón desde La Línea
Para entender el asunto de Gibraltar, que ya va a cumplir 300 años, hay que ir a los orígenes de la pérdida del Peñón a manos de los saqueadores británicos.

Todo comienza con la Guerra de Sucesión al Trono de España por la muerte de Carlos II, el último de los austrias que fallece sin descendencia. En su último testamento en octubre de 1700, elige como heredero de la corona a Felipe de Anjou, el futuro Felipe V, con dos condiciones: no unir nunca las coronas de España y Francia en una misma persona y no ceder ni vender parte alguna de los territorios españoles. De esta manera se asienta la casa de Borbón en la Corona de España. 

Las potencias europeas reconocieron a Felipe V como rey de España. Sin embargo, la actitud de Luis XIV, ocupando algunas plazas de los Países Bajos españoles provocaron los recelos de los británicos y holandeses al sospechar que España pasaría a formar un potente bloque con Francia, dirigido por el monarca francés, que rompería el equilibrio europeo. Ingleterra y Holanda, opuestas a la hegemonía borbónica, pasaron a apoyar las pretensiones del archiduque Carlos de Austria a la Corona de España, formando la Gran Alianza de La Haya, en 1701 y declarando la guerra a los Borbones el 15 de mayo de 1702.

A lo largo de la guerra también se unieron al bando inglés otros paises como Dinamarca, la mayor parte de los príncipes alemanes y Prusia. Más tarde se unirá Saboya y en 1703, Portugal, que aportará una excelente base de operaciones en la península Ibérica.

Hasta 1705, la guerra se desarrolló en las fronteras de Francia con estos países y después en territorio español. Aqui se convirtió en una guerra europea sumada a una auténtica guerra civil, básicamente entre la Corona de Aragón, partidaria del Archiduque, que había ofrecido garantías de mantener el sistema federal y foral similar al de Austria e Inglaterra, y Castilla, fiel a Felipe V, cuya idea del estado era centralista, de monarquía absoluta, comparable al modelo de Francia. Terminada la guerra, el rey Felipe V mantuvo los fueros del Reino de Navarra y de las Provincias Vascongadas en agradecimiento por su apoyo en el conflicto. Por el contrario, a los territorios españoles que no lo apoyaron, les quitó sus privilegios y fueros, situación que de algún modo se ha mantenido hasta nuestros días.

Los ataques de la armada anglo-holandesa en aquella guerra, a puertos españoles, han dejado huella hasta hoy y así se recuerda la Batalla de Rande en 1702, en la ría de Vigo, donde fue atacada una flota comercial española procedente de México, o la ocupación, también por los ingleses, de la isla de Menorca en 1708, pero el hecho más trascendente y duradero fue la toma y ocupación del Peñón y Plaza de Gibraltar, que todavía perdura.

Una flota formada por navíos ingleses y holandeses, asaltó en el verano de 1704 las localidades gaditanas de Rota y Puerto de Santa María para llegar a continuación a la bahía de Algeciras el 4 de agosto, donde tomaron posiciones para el ataque a Gibraltar. En pocas horas, la guarnición, escasamente defendida, cayó en poder de los ingleses que tomaron la plaza en nombre del Archiduque de Austria, de quien eran partidarios.

Tras la pérdida del Peñón, el rey Felipe V ordenó al marqués de Villadarias, capitán general de Andalucía, la empresa de poner sitio a la ciudad y recobrarla. De este modo el 5 de diciembre de 1704 se presentaron en el campo de Gibraltar las tropas españolas compuestas por unos nueve mil efectivos. Tras diversas escaramuzas con los defensores ingleses, que fueron socorridos en dos ocasiones por la flota de Sir John Leake desde Lisboa, el intento hispano-francés fracasó, produciendose la retirada en marzo de 1705.

La posesión británica del Peñón sería reconocida en el Tratado de Utrecht en 1713. En realidad fueron una serie de tratados multilaterales firmados por los países beligerantes en la Guerra de Sucesión Española entre los años 1712 y 1715, que pusieron fin a la misma. El gran beneficiario de los tratados fue Gran Bretaña que obtuvo importantes ganancias territoriales con Gibraltar, Menorca, Nueva Escocia, la bahía de Hodson y Terranova, a costa de España y Francia. Además consiguió menoscabar el monopolio comercial de España con sus colonias. Pero por encima de todo, había contenido las ambiciones territoriales y dinásticas de Luis XIV, dejando a Francia seriamente dañada, asegurándose una posición de equilibrio en suelo europeo y un dominio creciente en todos los mares.

La Roca y las aguas del conflicto
También el Tratado de Utrecht tuvo otras consecuencias para España como la cesión de Sicilia a la Casa de Saboya, así como los Países Bajos, el Milanesado, Nápoles, Flandes y Cerdeña que fueron cedidos a Carlos VI de Austria. Felipe V obtuvo el reconocimiento como rey de España y de las Indias por parte de todos los países firmantes, a la par que se estableció una cláusula prohíbiendo que el rey de España y el de Francia fueran una misma persona.

En el siglo XVIII hubo por parte de España intentos de recuperar el Peñón como en 1727 con un asedio por tierra y un fuerte intercambio de fuego artillero que terminó en pocos meses sin mayores consecuencias. Otra vez España lo intentó en el conocido como Gran Asedio a Gibraltar en 1779 con una importante campaña militar que duró casi cuatro años de bloqueo naval, bombardeos y la novedosa utilización de las baterías flotantes, Gibraltar fue apoyada por mar por la poderosa flota inglesa y fue capaz de resistir la última acción militar española sobre el Peñón. A falta de una victoria armada, la firma de la paz en el Tratado de Versalles, sirvió para que Gran Bretaña aceptase la devolución de la isla de Menorca y algunas posesiones americanas.

Gibraltar; Main Street
Con el paso de los años, además de la guarnición británica, en el territorio se fue estableciendo una población de origen diverso; genoveses, malteses, portugueses, judíos y norteafricanos. En 1830 recibió el estatus de colonia británica. Durante todo el tiempo de ocupación, los inglesés han aprovechado cualquier ocasión para expandir el area ocupada, bien apropiandose de la zona neutral establecida, bien ampliando sus aguas territoriales o mediante la ocupación permanente de una zona cedida por España para el auxilio de las victimas de una peste que asoló el Peñon en 1815. Se trata de la zona que ocupa el actual aeropuerto.

La apertura del canal de Suez en 1869, subrayó la importancia estratégica de Gibraltar y lo mismo ocurrió con las guerras mundiales del siglo XX. En consecuencia, Gran Bretaña no ha movido un ápice su postura sobre la soberanía del Peñón a pesar de las numerosas reivindicaciones españolas ante los organismos internacionales y de los cambios políticos que ha supuesto la Unión Europea.

Así que 300 años después estamos peor que el primer día, ya que además de la obstinación inglesa tenemos la oposición de la población local. En un referendum de 2002, un 99% de los gibraltareños rechazaron la soberanía compartida del peñón, inclinandose mayoritariamente por la autodeterminación y si ésta llega, ¿quien puede pensar que elegirán ser españoles?. Les va muy bien como están y a Inglaterra, también.

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