Google+ Aislado en este planeta: Ramadán

lunes, 23 de julio de 2012

Ramadán


¡Hermanos! Nos ha alcanzado el mes bendito de Ramadán, un gran evento donde Alá recompensa y da generosamente, abre las puertas del bien a todo el que quiera entrar en ellas, el mes de las bondades y las bendiciones, de las ayudas y regalos.
En el mes de Ramadán fue revelado el Corán como norma para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio. Quien de vosotros presencie la aparición de la luna nueva correspondiente al comienzo del noveno mes, deberá ayunar y quien estuviere enfermo o de viaje y no ayunase, deberá reponer posteriormente los días no ayunados y así completar el mes. Alá desea facilitaros las cosas y no dificultarlas; engrandeced a Alá por haberos guiado y así seréis agradecidos.  Corán 20:6-8.


El Ramadán es una tradición y un deber sagrado de los musulmanes que debe celebrarse todos los años durante el noveno mes del calendario lunar. En este mes el arcángel Gabriel le reveló el Corán al profeta Mohammed. 

Para saber cuando comienza el Ramadán hay que observar la luna. El mes comienza cuando es visible el primer cuarto creciente después de la luna nueva, es decir, al día siguiente. Aunque la tradición permite marcar el inicio del Ramadán a simple vista, es decir, mirando a la luna, lo normal es respetar la fecha oficial anunciada por algún organismo islámico. Este año, el comienzo ha sido el día 20 de Julio y será celebrado por 1,6 millones de musulmanes residentes en España.


Es un período en el que los musulmanes realizan una serie de sacrificios en honor a Alá. Tanto hombres como mujeres deben realizar ayuno y dejar de tener relaciones sexuales desde la salida del sol hasta el ocaso. Además deben dejar de fumar y de perfumarse. Los musulmanes dejan de realizar todas estas actividades porque Dios así lo ha ordenado. De este modo, pueden desarrollar la voluntad a través de la lucha contra la sed, el hambre y las necesidades sexuales, demostrándole fidelidad a Dios e intentando convertirse en mejores personas, con una moral superior.

El ayuno, que dura desde que sale el sol hasta que se pone, es una parte crucial del Ramadán, y debe comenzar a cumplirse al llegar a la pubertad. Los únicos que tienen permitido no realizarlo son los niños, las mujeres embarazadas, los enfermos y los viajeros. Una vez que se ha puesto el sol, es usual beber jugos o agua, a los que se acompaña con dátiles. A continuación, tras la Oración de la Puesta, las familias se reúnen para efectuar una comida completa. Posteriormente, luego de un descanso, los musulmanes deben acudir a la mezquita para la Oración Nocturna Especial. Antes del amanecer, en muchas casas se vuelve a comer justo antes de iniciar el ayuno del siguiente día.

Durante el período que dura el ayuno, los musulmanes deben continuar realizando sus actividades cotidianas en forma totalmente normal, sin embargo, existen algunos lugares en los que se ha decidido adaptar la jornada laboral acortándola dos horas.

Al llegar el último día de ayuno, los musulmanes toman un baño temprano por la mañana e ingieren algo de comida. Luego se perfuman y se visten elegantemente para acudir al lugar de la congregación del Final del Ayuno. Se dirigen a aquel lugar repitiendo incesantemente, "Alá es grande, no hay más Dios que Alá y sólo Alá merece toda alabanza".

Durante el Ramadán no sólo se hace ayuno, sino que muchos musulmanes realizan retiros y peregrinaciones en las que el fin último es la alabanza a su Dios. En los lugares de retiro pasan el día recitando el Corán con fervor, rezando oraciones extraordinarias, estudiando las tradiciones del profeta Mahoma y repitiendo frases de gloria y alabanza a Alá.

La fe musulmana dice que durante todo el mes que dura el Ramadán los fieles reciben muchas bendiciones si cumplen todos los mandatos de Dios. Los más pobres y necesitados reciben también ayuda en ropa, comida y dinero por parte de su comunidad. Sucede que durante este tiempo, fluye entre los musulmanes un fervor y una energía especial que los convierte en personas más amistosas y caritativas.


Al terminar el Ramadán, se produce un momento de gran importancia, espiritualidad y simbolismo para los creyentes. En el primer día del mes siguiente, se celebra una gran fiesta llamada Eid al-Fitr. En este día, se realizan rezos por la mañana y luego, a la tarde, comienzan las reuniones y visitas familiares. Además, tiene gran importancia la caridad hacia los pobres y se dan importantes limosnas. Las personas se visten con sus mejores ropas, se entregan regalos y comparten todo con mucha alegría. Normalmente, esta celebración se prolonga durante tres días que son festivos.

En nuestra cultura occidental y judeo-cristiana, nos sorprende la alegría del musulmán aceptando el Ramadán no como una penitencia sino como una ocasión de acercamiento y alabanza a Dios. Además es una tradición que se cumple en muy alto porcentaje en el mundo islámico donde la fe es muy sólida.

Una curiosidad que muestra como el Islám se adapta a los tiempos modernos es la norma del Consejo Nacional Islámico Fatwa de Malasia que ha redactado la primera guía para astronautas musulmanes que se encuentren en el espacio. El documento se titula "Guía para el Desarrollo de Ritos Islámicos en la Estación Espacial Internacional" y detalla temas como la manera debida de orar en un ambiente de ingravidez, cómo orientarse hacia La Meca desde la nave espacial, cómo determinar los tiempos de oración y otros temas sobre el ayuno. La guía se ha traducido al árabe, inglés, ruso y francés.

Y también un consejillo; la práctica del Ramadán, aunque no seas creyente, es una auténtica dieta milagro. El profeta ya se dió cuenta: si no comes no engordas. Además, parece ser que España pretende adoptar esta medida anticrisis, de inmediato: Ramadán todo el año.

No hay comentarios:

Publicar un comentario