Google+ Aislado en este planeta: Tramposos Olímpicos

sábado, 28 de julio de 2012

Tramposos Olímpicos

Han comenzado los Juegos Olímpicos Londres 2012 donde, como en cada edición, se desatan las ambiciones por una victoria con la que el ganador alcanzará fama y dinero. Como se refleja en la Carta Olímpica, "el Olimpismo es una filosofía de vida que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu. Aliando el deporte con la cultura y la educación, el Olimpismo se propone crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor del buen ejemplo y el respeto por los principios éticos fundamentales universales".

A pesar de esta noble declaración, hay ocasiones en que algunos deportistas se olvidan de la esencia fundamental e intentan ganar por todos los medios, incluidos los no legales. Son los tramposos olímpicos.  La irregularidad más frecuente y una lacra en todos los deportes, es el dopaje que es una burda y solapada forma de hacer trampa pero hay otros casos más descarados y pintorescos que se han producido en cualquier época, de los que recojo algunos.

Boris Onischenko y la espada que puntuaba sola
Fue un oficial de ejército soviético que participó en los JJOO de Montreal de 1976 en la modalidad de pentatlón moderno. No era un desconocido, se trataba de un deportista respetado que ya había ganado una medalla de plata en Munich cuatro años antes. De poco le valió su trayectoria ya que tuvo que abandonar los Juegos Olímpicos avergonzado, entre titulares que se referían a él como "Boris el Tramposo". El pentatlón moderno es un deporte compuesto por cinco disciplinas que incluye la esgrima. Onischenko ideó un sistema que iluminaba la luz que registraba los aciertos en el marcador, incluso cuando había fallado. Mediante un cable dispuesto en su espada y un pulsador colocado en su mano era capaz de registrar un golpe a voluntad.
Boris Onischenko

El equipo británico fue el primero en sospechar que Onischenko escondía algo durante su combate contra Adrián Parker. Cuando Jim Fox, el siguiente oponente de Onischenko, protestó vehementemente alegando que el soviético parecía que lograba anotar sin golpearlo, los jueces requisaron la espada. Onischenko continuó compitiendo con un arma diferente, pero durante poco tiempo. Minutos después era descalificado. Posteriormente se dijo que, como castigo, había sido enviado a unas minas de sal en Siberia, algo probablemente falso. Las reglas de este deporte fueron cambiadas tras este incidente, prohibiendo cualquier parte que pudiese ocultar cables o interruptores. 

Fred Lorz, el campeón olímpico que viajaba en coche
De los 32 atletas que tomaron la salida en el maratón de los Juegos Olímpicos de 1904 en St. Louis, uno de ellos hizo lo mismo que Mister Bean en el sketch "Carros de fuego" de la ceremonia inaugural de Londres 2012.

Fred Lorz
El primero en llegar a meta, después de 3 horas 13 minutos, fue el norteamericano Fred Lorz, que inmediatamente fue proclamado el ganador. Ya había sido fotografiado con Alice Roosevelt, la hija del Presidente de los Estados Unidos, y estaba a punto de serle concedida la medalla de oro, cuando se supo que había cubierto 18, de los algo más de 42 kilómetros de la prueba, en un coche conducido por su manager. La aclamación de la muchedumbre se tornó rápidamente en abucheos. Lorz, como último recurso, intentó explicar que estaba siendo objeto de una broma pesada, algo que nadie creyó. Recibió una sanción de por vida, que más tarde, y gracias a su arrepentimiento, fue levantada. Hay que decir que aquella prueba debía de ser exclusiva para tramposos, ya que en segundo lugar llegó otro corredor, Thomas J. Hicks, que está considerado un pionero del dopaje. Este no se subió a ningún coche pero sobrellevó el esfuerzo de la carrera con una dosis de estricnina acompañada por un lingotazo de brandy. Menuda pandilla.

Dora Ratjen, la falsa mujer del salto de altura
Nacida en Bremen en 1918, los médicos no supieron si era niño o niña ya que sus órganos sexuales no se habían desarrollado por completo, y la acabaron registrando como mujer. Pero al llegar la adolescencia sus pautas de maduración se volvieron inequivocamente masculinas. Oficialmente, a sus 17 años, Dora seguía siendo una mujer, aunque su cuerpo era un hombre.

Dora Ratjen
El aparato de propaganda de Reich, buscaba a una mujer, para la Olimpiada de Berlín de 1936, que pudiera batir a Gretel Bergmann, una saltadora de altura judía, a la que el régimen quería apartar de la comeptición. Y encontraron a Dora, deportista incansable y con la musculatura de un hombre. Tras competir en Berlín, donde se clasificó en cuarta posición, Dora siguió viviendo como mujer y en 1938 logró batir el record mundial de salto de altura durante el Campeonato de Europa disputado en Viena, con una marca superior a 1,70. Pero toda la farsa acabó en el tren que la llevaba de regreso a Colonia. Un revisor la vio y la tomó por un travesti, lo que era delito en la Alemania nazi. Aunque Dora mostró su tarjeta de identidad e incluso la medalla que la acreditaba como campeona femenina de salto de altura, fue llevada ante la Policía. La sometieron a un examen físico que demostró que era un hombre. Dora estuvo ingresada en un sanatorio seis meses, le acusaron de fraude e iniciaron un proceso judicial que terminó dictaminando que Dora Ratjen no existía, ni había existido jamás. Se le adjudicó una nueva identidad (Heinrich Rajten) y se le retiraron todas las medallas y títulos que había ganado.

Ben Johnson, el caso de dopaje más recordado
"Me gustaría decir que mi nombre es Benjamín Sinclair Johnson Junior y este récord mundial durará 50 años, tal vez 100." Estas fueron las palabras de Ben Johnson tras batir por cuatro centésimas de segundo el récord mundial de los 100 metros dejándolo en 9,79 segundos.

Ben Johnson
El mundo quedó maravillado ante una hazaña de tal grandeza que le convertía en el rey indiscutible de la velocidad en los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988. Unas horas después su triunfo se convertiría en uno de los mayores escándalos olímpicos. En el Centro de Control de Dopaje, a menos de un kilómetro de donde Johnson había recibido su medalla de oro, el Doctor Park Jong Sei encontró que una de las muestras de orina numeradas tomadas de los cuatro primeros finalistas contenía stanozolol, un peligroso esteroide. La muestra correspondía a Johnson, que tres días más tarde, fue descalificado y su eliminación otorgó la medalla de oro a Carl Lewis. También perdió el récord del mundo y la IAAF le sancionó con dos años de inhabilitación, mientras que en Canadá, fue sancionado a perpetuidad. Johnson volvió a participar en los siguientes Juegos Olímpicos en Barcelona 92, tras una sanción de dos años, pero un nuevo positivo en 1993 pondría fin definitivamente a su carrera. En 1997, fue contratado como entrenador personal de Diego Armando Maradona y está claro que allí se juntaron el hambre y las ganas de comer.

Stella Walsh, el secreto hasta la muerte
Nació en Polonia en 1911 aunque emigró a EEUU con su familia siendo una niña. Sus excelentes condiciones atléticas la llevaron rápidamente a destacar en distintas pruebas y convertirse en la primera mujer en superar los 6.02 metros en salto de longitud. Con 21 años, representando a Polonia, ganó la medalla de oro en los 100 metros en los Juegos de Los Ángeles en 1932 y fue subcampeona en los de Berlín en 1936.

Stella Walsh
Durante esos años ganó numerosas pruebas incluyendo dos record mundiales de velocidad en 100 y 200 metros. A lo largo de su carrera deportiva venció en 41 campeonatos de EEUU, en pruebas de velocidad, salto de longitud, lanzamiento de disco y pentatlón. Tras su retirada, vivió en Cleveland el resto de su vida y siguió vinculada al deporte a través de varias asociaciones, donde organizaba competiciones y ayudaba a promocionar el atletismo entre los jóvenes, principalmente de la comunidad polaca. En 1975 fue incluida en el Salón de la Fama del atletismo estadounidense. El fatídico desenlace de esta historia se produjo el 4 de diciembre de 1980 lejos de las pistas. Mientras hacía compras en un supermercado, un atracador entró en el local y se lió a tiros con todo el mundo matando a la deportista que tenía 69 años de edad. La autopsia sorprendió a propios y extraños ya que reveló que Stella poseía órganos genitales masculinos. Fue desposeída post morten de todas las marcas y medallas que había conquistado en vida. Aunque no quedó del todo claro, parece que fue un caso de hermafroditismo masculino.

España; Baloncesto no tan paraolímpico
El equipo paraolímpico español de baloncesto en Sydney 2000 sorprendió a todos al descubrirse que de los doce jugadores que ganaron la medalla de oro, diez no eran discapacitados.

España, selección tramposa
En ese año, la Federación Española de Deportes de Discapacitados Intelectuales (FEDDI) presentó un gran equipo de baloncesto para los Juegos Paralímpicos de Sydney. El combinado español ganaba el oro olímpico arrasando a todos sus rivales e imponiendose en la final a Rusia por un marcador de 87 a 63. Pero lo que se supo después sería un escándalo. 
El periodista Carlos Ribagorda destapaba el fraude al denunciar que llevaba dos años jugando con el equipo paralímpico de baloncesto sin tener ninguna minusvalía física ni intelectual y que no pasó ningún tipo de control. Según Ribagorda, la Federación Española de Discapacitados Intelectuales presidida por Martín Vicente había falseado los controles médicos de diez jugadores y sólo dos jugadores del quinteto titular eran discapacitados afirmando que casos así no solo ocurrieron en su deporte sino también en el atletismo, el tenis de mesa y la natación, para lograr éxitos y más subvenciones. Para colmo, varios de los tramposos eran jugadores de la Liga Española de Baloncesto Amateur (Liga EBA).
El jefe ejecutivo del Comité Paralímpico Australiano, en declaraciones posteriores afirmó que siempre había tenido sospechas sobre la capacidad intelectual de los jugadores de baloncesto del equipo paralímpico español y añadió que algunos de los jugadores de la selección española eran tan hábiles y talentosos que podrían jugar en la liga nacional australiana.
El Comité Paralímpico Español confirmó el fraude ya que diez de los doce baloncestistas eran completamente normales y fueron obligados a devolver las medallas de oro. A partir de entonces y debido a los problemas para probar este tipo de discapacidad, el Comité Paralímpico Internacional eliminó estas disciplinas y los discapacitados intelectuales, no pudieron acudir a Atenas 2004 ni a Pekín 2008, pagando así justos por pecadores.

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