Google+ Aislado en este planeta: El primer trasplante de la historia

domingo, 12 de agosto de 2012

El primer trasplante de la historia

Hubo dos hermanos, gemelos para más señas, nacidos en la provincia bizantina de Arabia Pétrea hacia el siglo III d.C, que fueron afamados médicos en su tiempo. Eran hijos de padres cristianos y estudiaron medicina en Siria para ejercer después en Egea, en la antigua Cilicia. Fueron conocidos por su maestría, pero más aún por sus curaciones milagrosas, realizadas en casos desesperados. Todos sus servicios y cuidados los llevaban a cabo sin esperar retribución material, siguiendo los principios del cristianismo. Además, aprovechando su fe y su prestigio, procuraban atraer a sus pacientes a la religión cristiana.

El santoral de la Iglesia Católica los conoce como San Cosme y San Damián. Su fiesta se celebra el 26 de septiembre y son junto con el evangelista San Lucas, los santos patrones de los galenos, cirujanos y boticarios de toda la cristiandad.

En su tiempo, Lisias, el gobernador romano de Cilicia, estaba muy disgustado porque los dos hermanos propagaban con eficacia el cristianismo. Trató inútilmente de que dejaran de predicar, y como no lo consiguió, mandó echarlos al mar. Pero una ola gigantesca los sacó sanos y salvos a la orilla. Entonces los mandó quemar vivos, pero las llamas no los tocaron, y en cambio quemaron a los verdugos que los querían atormentar. Irritado el mandatario pagano, mandó que les cortaran la cabeza y así finalmente, derramaron su sangre por proclamar el amor a Cristo. Junto a la tumba de los dos hermanos, donde se depositaron sus restos torturados por los soldados romanos en la localidad siria de Ciro, empezaron a obrarse milagrosas curaciones incluyendo la del emperador Justiniano de Constantinopla, que padecía una grave enfermedad, se encomendó a estos dos santos mártires y fue curado inexplicablemente.

La espada con la que el gobernador romano consiguió eliminar a tan resistentes mártires llegó hasta Alemania en el siglo X. Conocida como Espada de San Cosme y San Damián o "Espada de Essen", en cuya catedral se encuentra expuesta.

Pero la fama que ha trascendido en la historia se debe un milagro, que se relata en la "Leyenda áurea de la vida de los Santos" del hagiógrafo galo Jacques de Vorágine, donde se cuenta como en el París del siglo XIII, la pierna de un presbítero de una iglesia de la ciudad encomendada a la devoción a los dos santos, se fue gangrenando lentamente debido a un tumor o una infección, causándole grandes dolores. Tanto debió de ser su sufrimiento, que los santos patrones de la parroquia se apiadaron del feligrés y una noche se aparecieron en sus sueños para sustituirle el miembro enfermo por una extremidad sana procedente de un criado de raza etíope, que acababa de fallecer el día anterior, realizando así el primer trasplante conocido en la historia: "...el encargado de cuidar el templo parisino dedicado a ambos santos sufría enormemente a causa de un tumor en su pierna y una mañana despertó sin dolor y con una pierna que procedía del cadáver de un etíope fallecido el día de antes"
Este relato se repite en distintas crónicas variando la fecha y el lugar en que fue realizado, así como los participantes. De este modo, el portento se localiza también en Egea, la localidad natal de Cosme y Damián, en vida de los mártires (el donante era un etíope y el receptor un mercader), y también en la Roma del siglo XII donde el donante era un negro y el receptor un sacerdote.

Sea como fuere, la historia tiene su gracia y no es extraño que sirva de argumento para atribuirles el patronazgo de la clase médica. En el siglo XVI era muy frecuente que los gremios exaltaran a sus santos patrones en pinturas y retablos en las capillas de sus cofradías. Así lo hicieron los médicos encargando a artistas de renombre, la representación del milagro del trasplante como queda narrado en estas obras del renacimiento.



Escultura en madera policromada, atribuida a Isidro de Villoldo, que fue discípulo de Berruguete, datada hacia 1547, se encuentra en el Museo Nacional de Escultura, en Valladolid.


Otra versión del mismo tema pintada sobre tabla por el "Maestro de los Balbases" hacia 1495, para la iglesia de San Cosme y San Damián de Burgos.


Óleo de Pedro Berruguete del siglo XVI, que está en la Real Colegiata de Burgos.



"El milagro de San Cosme y San Damián". Pintura atribuida a Fernando del Rincón, de inicios del siglo XVI.


  Otra visión del milagro perteneciente al florentino Fra Angélico.

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