Google+ Aislado en este planeta: Elecciones en Estados Unidos

lunes, 5 de noviembre de 2012

Elecciones en Estados Unidos


"el primer martes después del primer lunes de noviembre..." 
Esta es la fecha en que invariablemente se celebran las elecciones presidenciales americanas. El porqué de la elección de esta fecha hay que buscarlo en los orígenes de esa nación que son la agricultura y la religión. Fue en 1845 cuando se estableció esa norma que ha llegado hasta hoy. De este modo, Estados Unidos se desmarcó de la tradición vigente en la mayoría de los países democráticos, donde el día más común para que los electores acudan a votar es el domingo.

La Casa Blanca
En pleno siglo XIX, Estados Unidos seguía siendo un país predominantemente agrario. La recolección de las cosechas marcaba los tiempos por los que se regía la mayor parte de la población y por ello se elige Noviembre, cuando esta actividad ya había terminado y los campos aún no estaban tan anegados por la lluvia como para impedir los desplazamientos ni los caminos bloqueados por la nieve, por tanto un tiempo propicio para que los ciudadanos ejercieran su derecho electoral.

La decisión de establecer los comicios un martes estuvo motivada por la estructura demográfica del país y también por sus prácticas religiosas. Con un gran número de núcleos rurales dispersos por los vastos territorios del país, era común que los electores se viesen obligados a desplazarse a localidades más importantes para votar. Muchas veces debían viajar el día anterior para acudir a la cita. Y es ahí donde irrumpe el factor religioso. Un país devoto como pocos, no veía razonable celebrar las elecciones un lunes ya que ello obligaría a muchas personas a iniciar su viaje el domingo, impidiéndoles asistir al culto religioso.

Ahora bien, ¿por qué no celebrar los comicios entonces el primer martes de noviembre? La razón, otra vez, hay que buscarla en la religión. El 1 de noviembre es la festividad de Todos los Santos y en caso de que cayese en martes, entraría en conflicto con la tradición de los católicos de acudir a misa esa jornada. 

Así que desde entonces, "el primer martes después del primer lunes de noviembre, de los años bisiestos", se celebran las elecciones presidenciales en los EE UU.

Y ¿cual es el papel ideológico de los dos partidos mayoritarios y casi únicos del país . A la formación demócrata de Barack Obama se la identifica hoy con los "progres" estadounidenses, frente a los conservadores republicanos de Mitt Romney, pero no siempre fue así, ya que este reparto de papeles es más bien reciente.

En los primeros tiempos de Estados Unidos como país independiente no había demócratas y republicanos, tal como los conocemos ahora. En los días de George Washington, la joven nación se dividía entre "federalistas", partidarios de instituciones federales fuertes y "republicanos demócratas", defensores de la autonomía de los estados. Además, territorialmente, los federalistas arraigaron más en Nueva Inglaterra, al norte, y los republicanos demócratas eran mayoritarios en el sur.

Los federalistas desaparecieron del mapa político a consecuencia de la guerra de 1812 contra Inglaterra ya que se declararon probritánicos, lo que les hizo perder todo apoyo popular. Comenzó así un periodo de un solo partido, el republicano demócrata, pero éste se fue dividiendo entre unionistas y republicanos sureños. Esta división coincidía con las crecientes diferencias sobre la cuestión de la esclavitud. Hacia 1819, los estados del norte la habían prohibido, mientras que los situados al sur del país no sólo la toleraban, sino que su economía era cada vez más dependiente de ella.

Los unionistas se acabaron separando en un llamado Partido Republicano Nacional, que está en el origen del actual partido "republicano", mientras que los republicanos demócratas pasaron a quedarse con el apellido de "demócratas" y se identificaban cada vez más con los intereses de los estados del sur y la defensa de la esclavitud. A grandes rasgos estos fueron los contendientes de la Guerra de Secesión estadounidense entre los años 1861 y 1865.

Los republicanos encarnaban el espíritu de los estados más urbanos e industrializados del norte y los demócratas se aferraban a sus feudos meridionales. Pero todo esto se invirtió a partir de la llegada al poder en los años 30 de Franklin Delano Roosevelt y su "New Deal" contra el cataclismo económico de la época. Roosevelt, del partido demócrata, se llevó de calle un nuevo voto urbano que se beneficiaba de sus políticas sociales, compuesto de obreros, inmigrantes, pobres y, sobre todo, negros de las ciudades del norte, que vieron en él a alguien que por primera vez se preocupaba por ellos.

A los republicanos les habían robado su público natural y tuvieron que adaptarse. Aprovecharon el giro de los demócratas para acoger a los desencantados conservadores del sur, que en los años 50 auparon al poder a Eisenhower, produciéndose así un cambio en sus papeles que sigue hasta esta campaña de 2012, en la que Obama abandera el apoyo a los desfavorecidos y Romney el liberalismo a ultranza. Además, ha quedado la cuestión racial totalmente fuera de lugar, cosa impensable hace unas pocas décadas. Todo esto viene a demostrar que las diferencias ideológicas de los dos partidos en liza, son bastante escasas y no tienen mucho que ver con nuestros estereotipos de izquierda y derecha.

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