Google+ Aislado en este planeta: Belenes

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Belenes


Culturalmente me considero "cristiano viejo", en el sentido de mantener las señas de identidad, ser amigo de las tradiciones, y respetuoso con las costumbres. También acepto la modernidad sin estridencias. En definitiva, avanzar sin destruir.

Este año, el Papa Benedicto (o Benito en algunos idiomas), ha venido a cuestionar la iconografía clásica de los belenes navideños. ¿Cómo que no había mula y buey?. Yo tengo un belén mexicano con figurillas de cerámica, tan pequeño que ocupa lo que un folio. Si le quito los animales, se me queda en nada. Creo que lo mantendré al completo desoyendo las indicaciones de Roma de prescindir de las mascotas. Este papa es peligroso y quizás nos resulte ser del 15-M. ¡Incluso dicen que ha empezado a usar el Twitter...!

Con mula y con buey
Se atribuye a San Francisco de Asís y a su celebración de la Navidad en Greccio, en 1223, la representación del portal con un pesebre, animales y heno, en una cueva de aquella localidad. Nació así la iconografía clásica que ha llegado hasta nuestros días y que ahora se cuestiona.

Desde entonces, la idea se fue extendiendo por toda Europa gracias a los seguidores de la orden franciscana y de las clarisas, las religiosas más comprometidas con la doctrina del santo de Asís. Hasta el siglo XV sólo se representaba el nacimiento del Niño en el pesebre, pero a partir de entonces comenzó a ampliarse la iconografía del belén que aparece por primera vez completo, en la Catedral de Sevilla, en el siglo XVI.

El belén comienza a representarse en retablos para pasar después a la figura exenta. Durante los siglos XVI y XVII, hay en España dos escuelas belenísticas de importancia: la castellana con autores como Alonso Berruguete y Diego de Siloé y la andaluza cuyo mejor representante es Juan Martínez Montañés.

Figuras napolitanas
El momento de mayor esplendor se produce en el siglo XVIII, especialmente en Nápoles, que para entonces goza de una reputada tradición. Los belenes napolitanos son esplendorosos. Los maestros de este arte vieron amparada su obra por el rey Carlos y dejaron volar su imaginación, llegando, en un alarde de anarquía histórica, a transformar los paisajes palestinos en feraces tierras italianas, los pastores judíos en personajes populares del pueblo napolitano; la humilde gruta franciscana en un sorprendente templo pagano e incluso, la Virgen María, pasa a ser representada como una hermosa matrona romana, todo muy del gusto popular.

Belén en tela india
En España, fue el rey Carlos III, que antes de su llegada a España había sido rey de Nápoles, el que popularizó los belenes entre los nobles, e incluso los extendió a los países sudamericanos que pertenecían al imperio español, donde poco a poco se fue popularizando y adaptando al folclore local.

En esa época aparece Francisco Salzillo, hijo de un artesano napolitano, nacido en Murcia, quien se convertiría en uno de los mejores escultores españoles del Barroco. El Belén de Salzillo, uno de los más importantes del mundo, se realizó a partir de 1783 y está compuesto por 556 personajes y 372 animales, además de algunas maquetas de edificios. Se encuentra expuesto en el Museo Salcillo de la capital murciana.

Belén napolitano
En el siglo XIX se puso de moda el orientalismo, gracias a los viajeros románticos de la época, introduciendo representaciones muy realistas, pero con tintes árabes y beduinos que no son propios de la Judea romana del siglo I. En la actualidad el belén ya no es tanto una cuestión de fe como de artesanía y afición y por ello son numerosas las asociaciones belenistas así como los montajes urbanos y domésticos, que ahora conviven con el árbol de Navidad.

Bueno, aprovecho ésta de belenes, para desear a todos 
los seguidores del blog...


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