Google+ Aislado en este planeta: Lotería y Matemáticas

sábado, 15 de diciembre de 2012

Lotería y Matemáticas

Vaya por delante que no tengo nada en contra de la Lotería y de otros juegos de azar, pero no puedo dejar de pensar que son una forma más de explotar la estupidez humana. Por supuesto yo también compro lotería alguna vez, no soy un raro fenómeno, pero advierto que la Lotería de Navidad no se compra con la esperanza de que nos toque, se compra porque no vaya a ser que les toque a los amigos o familiares y a ver quien los aguanta entonces y además, ¡la cara que se te queda!.

¡Imposible que me toque!

El problema de muchas personas es que no saben que es más probable que les caiga un trozo de cornisa mientras caminan por la calle, que el gordo de la Lotería, y no por eso la gente deja de salir a la calle. Aquel que confíe en la lotería para salir de la crisis, debería consultar antes un manual matemático sobre probabilidades.

Se dice con acierto que "la lotería es un impuesto del Estado para la gente que no sabe matemáticas".

El personal se deja llevar por la ilusión de que puede acertar y hacerse rico de un pelotazo, engañados por la falsa percepción de que un golpe de fortuna es fácil y de que toca a mucha gente. Los juegos de azar, a los que tan aficionados son los españoles, son muy engañosos, ya que si uno calcula la posibilidad real que tiene de lograr un premio importante, se le quitan las ganas de jugar. 

Al ser humano le cuesta pensar en términos de probabilidades y prefiere decantarse por la intuición y por la fantasía, más que por los números, a la hora de tomar decisiones y claro, así nos va.

Un ejemplo de que no pensamos racionalmente es éste: casi todas las personas se sorprenden cuando se les explica que en un grupo de 30 individuos la probabilidad de que dos de ellos hayan nacido el mismo día del año, es de un 71%, un porcentaje tan alto que parece casi increíble, y sin embargo, ven normal sellar un boleto de la Primitiva donde las probabilidades son de 1 entre 14 millones para un pleno y en cambio, las probabilidades de no acertar ningún número, son de un 44%.

Las probabilidades de que a una persona le toque un premio (incluidos reintegros), de los que se sortean el próximo 22 de diciembre en la Lotería de Navidad, es de un 15 por ciento, pero la probabilidad de que ese premio sea el Gordo es tan sólo de un 0,001%, es decir, de una probabilidad entre 100.000. 

La Lotería de Navidad que lleva en España desde 1812, ha ido acumulando una larga lista de rituales y supersticiones. Estas son las más populares:
  • Si no pagas la lotería antes del sorteo, no toca. 
  • Si la participación es regalada y no se intercambia por otro número con la persona que te lo ha regalado, no toca. 
  • La creencia de que las zonas afectadas por catástrofes, como terremotos o inundaciones, serán compensadas por la buena suerte. 
  • Los números "feos" nunca salen. Así se consideran los números bajos, con dígitos muy repetidos o terminados en varios ceros.
  • Hay rituales para atraer la suerte a un décimo como pasarlo por la chepa de alguien o por el lomo de un gato negro o la tripa de una mujer embarazada.
  • Resultan ganadores los números que se aparecen en sueños. 
  • Comprar la lotería en un sitio donde ya haya tocado antes y también en otras provincias "más afortunadas".
  • y... la lista es interminable.
Después están los seguidores de la estadística de los premios. Los hombres prefieren los números impares y las mujeres los números pares. Concretamente, las terminaciones más demandadas son 3, 5 y 7. En las decenas, los favoritos son el 69 y el 13. Sin embargo ésta última jamás ha sido el Gordo de Navidad. Los números significativos suelen ser el mejor reclamo cada año: la victoria del Mundial, la fecha de un terremoto, la de la boda, los capicúas...

Las colas en Doña Manolita
La terminación del Gordo más agraciada en la historia, es el 5 con un total de 32 ocasiones. Le siguen el 4 y el 6. Por contra, las terminaciones más "desgraciadas" son el 1 y el 2. Por lo que respecta al número completo, los inferiores a 10.000 son los que más se han repetido en la historia entre los afortunados. 

Así que recuerda: Son 100.000 bolas en el bombo y todas tienen exactamente la misma probabilidad, 1 entre 100.000 de que toque un primer, segundo o tercer premio. En cuanto a la pedrea, el premio de 5 euros por euro jugado, hay 1.794 números premiados, o sea, algo menos de un 1,8% de probabilidades de pillar algo.

Con estas premisas, cuanto más juegues más pierdes, pero es Navidad y la tradición tira mucho, así que aparquemos la racionalidad y encendamos la ilusión, y tomando todas las "precauciones" para atraer a la suerte, vamos al lotero de confianza, elegimos un número "bonito" y a esperar. Pronto llegará el día del champán... o de la salud.

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