Google+ Aislado en este planeta: Escuchando a las estrellas

viernes, 22 de marzo de 2013

Escuchando a las estrellas

El desierto de Atacama, el más árido del planeta, se ubica en el norte de Chile, en las regiones que limitan con Perú y Bolivia. Son provincias lejanas y olvidadas en un país de 4.300 kilómetros de longitud y alejadas 1.500 kilómetros de Santiago, la capital. Este desierto es legendario por su extremo clima, ya que prácticamente no llueve a causa de su aislamiento de los vientos marinos que le proporciona la cordillera de la Costa. Se han registrado períodos de hasta cuatro años sin lluvias en su sector central, delimitado por las ciudades de Antofagasta, Calama y Copiapó. Se trata de un altiplano que cubre más de 100.000 km2 situado a gran altura debido a su proximidad a los Andes.

Desierto de Atacama
Debido a la existencia de lugares tan especiales por su altura y su atmósfera, Chile se ha convertido en las últimas décadas en un país líder a nivel mundial en el campo de la astronomía. Muchas colaboraciones internacionales han tomado forma y Chile aloja ahora la mayoría de los grandes observatorios astronómicos terrestres del mundo.

Buscando en el espacio infinito
El mayor de estos proyectos se conoce como ALMA (Atacama Large Millimetre/Submillimetre Array), que en estos días de Marzo se inaugura de forma oficial, aunque ya lleva meses en funcionamiento y le faltan algunos más para estar completamente operativo. El origen de ALMA se remonta al final del siglo pasado, cuando astrónomos europeos, norteamericanos y japoneses estudiaron la posibilidad de construir grandes conjuntos de radiotelescopios y discutieron las distintas ubicaciones posibles. Después de minuciosos estudios, se hizo evidente que los ambiciosos proyectos de todos los partícipes, difícilmente podrían ser realizados por una sola comunidad, así que decidieron aunar fuerzas en un solo proyecto. Los partícipes son más de veinte países liderados por Europa, representada por el Observatorio Europeo Austral (ESO), Norteamérica (EE UU y Canadá) y Este de Asia (Japón y Taiwan), además de Chile.

Campos de antenas



En ALMA todo está en la frontera del conocimiento y de la tecnología. Para empezar, el trabajo a 5.000 metros de altura, donde solo hay la mitad de aire que a nivel del mar, es ya un reto en sí mismo. Los turnos de trabajo son allí más cortos, las botellas de oxígeno habituales y las temperaturas extremas, combinadas con vientos de más de 100 kilómetros por hora, bastante habituales. Los receptores, los sistemas donde se mezclan las señales recogidas por las antenas para obtener imágenes y espectros astronómicos, los cables y hasta la estructura de las propias antenas, son productos de última generación fabricados en Europa, América y Asia.


La Vía Láctea
Gracias a la interferometría, que es la tecnología que se emplea, las numerosas antenas de ALMA operan juntas como un dispositivo científico único, gracias al cual los astrónomos hacen observaciones que sería imposible de lograr con un solo reflector. Esto convierte a ALMA en un telescopio revolucionario que sería equivalente a una antena gigante de 14 kilómetros de diámetro, cuya construcción es imposible en la actualidad.

ALMA está instalándose en el llano de Chajnantor, a 5.100 metros de altura. El observatorio consta actualmente de 66 antenas que trabajan al unísono dispersas en una extensión de 16 kilómetros, unidas por fibra óptica y conectadas al Array Operations Site (AOS), un edificio situado en el campo de antenas, encargado de la compleja secuencia de recepción, amplificación, conversión y digitalización de la señal recogida por cada antena. Su corazón es el correlacionador, uno de los supercomputadores más poderosos del mundo que ha sido instalado y puesto a punto en aquellas alturas donde la densidad del aire es muy baja y todas las condiciones ambientales hostiles para los equipos electrónicos.


El centro AOS está conectado con el Centro de operaciones (OSF), situado a 28 kilómetros del llano de Chajnantor cerca de San Pedro de Atacama, donde están las oficinas, laboratorios y el lugar de ensamblaje de las antenas. En este lugar se esta construyendo un hotel residencial de 120 habitaciones para alojar a los astrónomos, ingenieros y demás trabajadores que desempeñan sus funciones en el observatorio. Un hotel en pleno desierto a 2.900 m de altura.

Extrañas formaciones de hielo "seco"
A partir de la información del espacio recogida en formato digital, esta podrá distribuirse por más de un centenar de laboratorios de todo el mundo para su estudio y aprovechamiento científico. En cuanto a los proyectos a desarrollar en el observatorio, el 10% del tiempo de utilización será asignado al país anfitrión, Chile, y el 90% para los socios según su contribución financiera a ALMA. Aunque se aceptarán públicamente proyectos de investigación de cualquier parte del mundo, se prestará consideración especial a los investigadores de los países que financian el proyecto.

Con estas noticias, la ciencia está de enhorabuena aunque los profanos solo podamos alimentar la curiosidad y los sueños...

Para los más curiosos, esta es la web del proyecto.

Fotografías propiedad de Proyecto ALMA

No hay comentarios:

Publicar un comentario