Google+ Aislado en este planeta: Germania, la capital mundial

lunes, 15 de abril de 2013

Germania, la capital mundial

Hay una interesante historia en torno a Berlín que fue objeto de una exposición en la capital alemana hace unos años, donde se mostraba mediante fotos y maquetas, el megalómano proyecto de Adolf Hitler de construir una Capital Imperial, (de su previsto Imperio alemán, naturalmente).

Germania, la capital del mundo
A Hitler no le gustaba Berlín. Entendía que no rivalizaba dignamente con Londres o París y que la capital de su imperio necesitaba reformas que la pusieran a la altura del papel que debía representar en la Historia. Con Germania, Hitler pretendía reconstruir Berlín, mediante tal cantidad de derribos que una vez transformada, apenas quedarían en pie algunos de sus más importantes monumentos y edificios del pasado. "Berlín tiene que llegar a ser el verdadero centro de Europa, una ciudad que para el mundo entero tendrá que ser la capital", expresaría el Führer con respecto al gigantesco proyecto en el que contaba con la inestimable complicidad y ambición del arquitecto Albert Speer.

Germania, la capital mundial debería tener un trazado majestuoso, de una envergadura nunca vista antes. Su gigantismo plagado de los símbolos esotéricos que caracterizaron al nazismo, fueron hábilmente plasmados por Speer en los planos y maquetas de una ciudad desde la que se iba a gobernar Europa y gran parte del mundo. “Berlín, como capital del mundo, deberá hacer pensar en el antiguo Egipto y sólo podrá ser equiparable a Babilonia o a Roma. Por esa razón, Hitler quería que todo fuera de piedra natural para asegurarse la inmortalidad, como un faraón de la antigüedad. 

Todos los historiadores están de acuerdo en afirmar que Hitler quería superar en grandiosidad a cualquier otra gran ciudad europea a través del tamaño y del aspecto de las más emblemáticas edificaciones. Siempre se refirió a Germania como la Welthauptstadt, "Capital Mundial" y eso nos da una idea de sus planes, que contemplaban el papel de Alemania en el mundo como líder supremo, En su obra Mein Kampf, Hitler declaró: "los alemanes tienen el derecho moral de adquirir territorios ajenos gracias a los cuales puedan atender al crecimiento de la población". Esta idea junto con la de la superioridad racial les legitimaba para hacer todo lo que fuese necesario de cara a su expansión. También la mayor parte de los expertos coinciden en que al líder nazi le fascinaba el modelo usado para la construcción de Washington, principalmente por tratarse de una ciudad que se levantaba desde cero para representar a un imperio.

Parece ser que este proyecto formaba parte de los sueños de Hitler desde sus días de estudiante en Viena y que perfilaría durante su estancia en prisión. Por su parte Speer que se había afiliado al Partido Nazi en 1931, seducido por la oratoria de Hitler, se vinculó a las SS e hizo carrera en el partido. Después, en 1937, Hitler le nombró "inspector general de construcciones" y le encargó el proyecto Germania. Posteriormente, en 1943 fue nombrado Ministro de Industria de Guerra. Albert Speer, conocido como "El primer arquitecto del tercer Reich", diseñó un plan maestro cubriendo un área de 1600 kilómetros cuadrados, que renovaría la capital alemana mediante gigantescas construcciones.

Entre los proyectos de "Germania" se encontraba un arco de triunfo de 117 metros de altura y una gran calle para desfiles de 5 kilómetros de largo y 120 metros de ancho, conocida como Avenida de la Victoria, proyecto inspirado en los Campos Elíseos parisinos pero que triplicaba sus dimensiones. Tan enorme era el proyecto que el Arco de Triunfo de París, cabría perfectamente dentro del ojo central del arco de Berlín.

El centro de esa capital lo debía ocupar el edificio más emblemático llamado "Volkshalle", (Sala del pueblo) que podría albergar a 180.000 personas. El pabellón, de granito y mármol, imitaría el estilo del Panteón de Roma y del Capitolio de los Estados Unidos y tendría la cúpula más alta del mundo, con 290 metros y un diámetro en la base de 250 metros. Estas dimensiones son tan extraordinarias que suponen un volumen 16 veces mayor que la cúpula de San Pedro del Vaticano.

La gigantesca cúpula de la Volkshalle. (comparación con la
 Puerta de Brandeburgo, en la esquina derecha, )
De haberse construido, habría contado con no pocos problemas arquitectónicos, según opinan los expertos hoy en día. Uno habría sido la acústica, debido a la enorme cúpula que magnificaría el sonido haciendo imposible escuchar a un orador. Con el clima frío de Berlín, otro problema sería que la respiración y transpiración de semejante multitud, podría crear una neblina y una humedad que llegarían a condensar y a crear lluvia bajo techo en una especie de clima propio, fenómeno que ya se ha observado en los enormes hangares de la NASA. Además, Berlín es una ciudad construida en tierra pantanosa, con numerosas corrientes de agua. Aunque los ingenieros de la época llevaron a cabo varios experimentos, hoy se piensa que el edificio podría hundirse en el terreno al no poder soportar los millones de toneladas de peso de semejante mole.

Otras ideas planteadas por Speer eran la construcción de un museo nacional, de un tamaño aproximado del doble del Louvre, el "Soldierhalle" en honor a los soldados alemanes y una nueva comandancia de ejército alemán, todos ellos de colosales dimensiones. Para poner en marcha su proyecto, Hitler ordenó en 1939, desalojar a 60.000 personas para demoler sus casas y conseguir así el espacio necesario.

Campo Zeppeling, en Nurenberg, diseñado para los desfiles
Además del proyecto Germania, Speer planteaba construir en Nurenberg, sede de los congresos del Partido Nazi, una calle de desfiles de 2 kilómetros por 40 metros de anchura y un estadio para ceremonias con dimensiones nunca vistas; 1050 x 700 metros y tribunas de hasta 100 metros de altura. En septiembre de 1937, Hitler puso la primera piedra de este estadio llamado "Maerzfeld" que tendría una capacidad para 400.000 personas.

Todas estas obras fueron interrumpidas por la guerra en 1939 y nunca fueron finalizadas. Sólo se construyó la Cancillería del Reich, el Estadio Olímpico y los pilotes del arco del triunfo, ya que el dinero se tuvo que desviar a gastos militares. Terminada la guerra, Albert Speer, fue juzgado en Nuremberg y condenado a 20 años de cárcel. Tras cumplir su condena se dedicó a escribir y a cultivar la imagen de idealista engañado por los nazis, hasta su muerte en 1981.

1 comentario:

  1. ¡Hola Miguel! Rebuscando urzainqui por internet va y te encuentro, ¡con el tiempo que hacía que no te veía! Te conservas bien, si la foto es reciente, ¡si es antigua vete a saber!.
    Un abrazo

    Pedro Miguel

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