Google+ Aislado en este planeta: Un dragón por las calles

jueves, 25 de abril de 2013

Un dragón por las calles


Llegamos a Cáceres, sobre las cuatro de la tarde. Es 22 de abril, lunes. Pienso que me encontraré una tranquila y provinciana ciudad, dedicada a sus afanes laborales pero no es así. Nada más pisar el hotel, nos dicen que este es un día especial y que tenemos suerte de estar en Cáceres. Por la noche se celebra una conmemoración gloriosa para la ciudad y podremos ser testigos, sin haberlo pretendido. 

Existe un leyenda de moros y cristianos, protagonizada por un capitán cristiano y una bella dama mora. Según se cuenta, en el año 1229 las tropas del rey leonés Alfonso IX, se afanaban por la reconquista de la ciudad de Cáceres, en poder de un caudillo sarraceno  que tenía una bella hija, Esta se había enamorado de uno de los capitanes cristianos que asediaban la villa. Merced a los favores de la joven mora, el capitán cristiano logró conocer la existencia de un túnel subterráneo que atravesaba las murallas de la fortificada ciudad, lo que en varias ocasiones le sirvió de camino para encontrarse con su amada. En la víspera del día 23 de Abril fue utilizado por él y otros cuantos soldados como camino para franquear la fortaleza y sorprender a los defensores musulmanes mientras otros cristianos simulaban el asalto en la puerta denominada del Socorro. Esa noche pues, Cáceres fue recuperada para la cristiandad y dotada de fueros y privilegios por el rey Alfonso IX. Era la víspera del Señor San Jorge, santo que fue considerado por la cristiandad como máximo protector de sus ejércitos.

La cabalgata del dragón se dirige a la Plaza

Desde entonces, se conmemora el 23 de Abril la festividad del patrón de Cáceres, San Jorge. La celebración ha ido evolucionando hasta llegar a nuestros días con la versión moderna de la quema de un dragón y la escenificación de una feroz lucha entre moros y cristianos. El espectáculo comienza al anochecer con un desfile variopinto que se dirige, atravesando la ciudad, hacia la Plaza Mayor, donde tras un espectáculo de luz y sonido, narrando la leyenda, se procede a la quema del dragón entre el alborozo de la multitud. La historia popular continúa con otro pasaje en el que la bella mora, en castigo a su traición, fue víctima de un hechizo y convertida en gallina y por ello, cada año en esta noche, se esconden dos huevos de oro en la ciudad monumental, que están dotados con premios para quien los encuentre y así la fiesta se prolonga hasta la madrugada. Naturalmente, el día 23, festividad del Patrón, es fiesta de guardar en esta vetusta y monumental ciudad.

El  triste fin del dragón

Cuando el dragón ya se había consumido como si de una falla se tratara, quise abandonar la plaza, pero esa misma idea la tuvieron los varios miles de personas congregadas, por lo que el tumulto fue impresionante. La situación me recordó a un seis de julio en la plaza del Ayuntamiento, donde con un motivo más trivial que quemar a un dragón, como es lanzar un cohete, se monta una de las mayores y más festivas algaradas que se conocen. Y es que las tradiciones populares tienen la virtud de ser todas y cada una de ellas, la mejor del mundo.

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