Google+ Aislado en este planeta: Ha llegado 1984

lunes, 17 de junio de 2013

Ha llegado 1984

Una serie de filtraciones al más alto nivel han provocado un revuelo internacional al desvelarse en los últimos días, que los empleados de los servicios de inteligencia de EE UU buscan posibles amenazas terroristas a través del registro de llamadas telefónicas y de la observación del tráfico en Internet.

George Orwell
Lo que ahora empezamos a vislumbrar se acerca peligrosamente al argumento de la novela que George Orwell publicó en 1949, titulada "1984". La novela describe una supuesta sociedad policial donde el estado ha conseguido el control total sobre el individuo. No existe siquiera un resquicio para la intimidad personal, ni para las emociones, ni siquiera para el razonamiento. Solo la sumisión y el amor al sistema permiten al individuo seguir vivo. Todo está en manos del Gran Hermano que ejerce una vigilancia total y manipula la realidad hasta conseguir doblegar el pensamiento, la razón y la voluntad. Los protagonistas de la novela se rebelan contra el sistema, pero tras diversos sucesos que sirven para describir los mecanismos de la dictadura, acaban perdidos en el laberinto.

En este momento el mundo tiene muchos "gran hermano" pero el mayor de todos es la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), un organismo silencioso, mucho más discreto que la famosa CIA o el FBI, hasta el punto de que sus siglas se traducían bromeando como "Never Say Anything" (Nunca digas nada). Se dedica básicamente a la interceptación de comunicaciones mantenidas por extranjeros (y también nacionales), en cualquier lugar del mundo donde llegan sus tentáculos. Cada día capta y almacena 1.700 millones de correos electrónicos, llamadas telefónicas y cualquier otro elemento de comunicación. La NSA tiene su sede actualmente en Fort Meade, Maryland, no lejos de Washington, pero se ha quedado pequeña para la compleja exploración de todas las posibles fuentes de información aprovechables para sus fines, y por ello está construyendo en un remoto rincón de Utah, lo que será la futura sede; un edificio más grande que el Capitolio, y que consumirá más energía eléctrica que la capital del Estado.

La realidad es quizás más abrumadora que la ficción que narra la novela de Orwell. Ese futuro centro de datos digitales tendrá capacidad para examinar todos los correos, mensajes y redes sociales existentes en el mundo. Su capacidad asusta ya que es equivalente a dos millones de discos duros de 4 terabytes (los mayores que se comercializan actualmente), instalados en 5.000 servidores capaces de almacenar cualquier información que circule por las redes de todo el mundo durante años. Y naturalmente, se podrá ampliar si las necesidades lo requieren.

Un monstruo tan voraz se alimenta de llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes, operaciones bancarias, transferencias de datos, emisiones de radio, páginas web o foros visitados en la red, tickets de aparcamiento, facturas de compras, cámaras callejeras, etc., así como todo el "menudeo" electrónico que se produce en la vida diaria de las personas, como cualquier compra en un supermercado pagando con tarjeta, una descarga de un vídeo de YouTube o cualquier movimiento por sitios de Internet. Además tiene acceso directo a los servidores de las grandes empresas de Internet como Microsoft, Apple, Google, etc. a través del programa "top secret" PRISM, desde el año 2007.

Ante esta demencia desatada, el ciudadano honesto piensa que no tiene nada que ocultar y por tanto nada que temer. Pero se equivoca porque las leyes pueden tener una interpretación paranoica y hechos inofensivos de forma aislada, cuando se combinan pueden dar lugar a interpretaciones descabelladas.

Un ejemplo, que podemos llamar de agregación, es cuando se unen fragmentos de hechos aparentemente inocuos. La información deducida puede parecer reveladora o ser un enorme error. Supongamos que te compras un libro sobre el cáncer. A los pocos días encargas una peluca por Internet y esa misma tarde visitas a un médico pasando un control de seguridad en un hospital. La deducción inducida es que tienes un cáncer y que estas recibiendo quimioterapia con la ayuda de un psicólogo. La realidad, sin embargo puede ser que te gusta documentarte sobre medicina, que vas a asistir a una fiesta de disfraces y que tienes un ligue con un interesante doctor. Estos hechos probablemente no son vergonzosos para nadie pero uno quiere tener el derecho de mantenerlos en privado.

A esto se añade la inseguridad jurídica. Si el gobierno tiene acceso a todos los correos electrónicos que has escrito y todas las llamadas telefónicas que has hecho, es casi seguro que podrá encontrar algo que viola una disposición de los millones de normas, leyes y regulaciones que existen en cada país del mundo. En algo te habrás equivocado y probablemente tengas algo que ocultar, aunque no lo sepas todavía.

No hemos intuido, hasta ahora, que nuestras vidas estarían controladas con tanta minuciosidad como lo están, no sólo por imposición exterior, como detalla Orwell en su novela, sino por concesión propia, ya que exponemos voluntariamente nuestra intimidad a través del uso de dispositivos y sistemas de comunicación que utilizamos de forma inconsciente facilitando todo tipo de información privada.

La gigantesca sede de la NSA en Fort Meade

Lo que de verdad asusta es que existe un elevado porcentaje de ciudadanos en todos los países, que están de acuerdo con vivir bajo permanente vigilancia, porque confían que eso les va a proporcionar mayor seguridad, cuando la realidad es que sus vidas e historias pasan a estar en manos de funcionarios y lo que es peor aún, al alcance de los hackers, que pueden ponerlos al servicio de los más siniestros intereses.

Los gobiernos de los países llamados democráticos, con EE UU a la cabeza, deberían reflexionar un poco más sobre el dilema entre seguridad y libertad personal. Un pueblo obsesionado por alcanzar la seguridad absoluta es un pueblo condenado a la esclavitud mental y a la sumisión irracional, o sea a vivir en 1984.

La novela 1984 se puede descargar gratis de este enlace: 

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