Google+ Aislado en este planeta: Un país partido

lunes, 24 de junio de 2013

Un país partido

Desde antiguo, si repasamos la historia, España es un país partido. Las crónicas señalan una constante al parecer insertada en nuestra genética, que nos lleva a polarizar las ideas y actitudes para mantenernos en una eterna disyuntiva: rojo o azul, izquierda o derecha, agramontés o beaumontés, madrid o barsa, monárquico o republicano y así, un sinfín de elecciones excluyentes que añadidas a una terquedad irracional, han hecho correr la sangre en demasiadas ocasiones.


Campaña independentista de símbolos
En el siglo XXI seguimos siendo prisioneros de esa historia, de modo que algunos hechos acontecidos hace 300 años siguen marcando nuestra vida y condicionando la convivencia de los españoles y nuestras relaciones internacionales. En efecto, tenemos dentro de nuestras fronteras un conflicto que se generó en una de aquellas ocasiones en que hubo que tomar partido y ahora es tema recurrente. Lo conocemos irónicamente como "pasión de catalanes", que consiste en las insistentes reivindicaciones soberanistas de Cataluña que aún viniendo de antiguo, quedaron marcadas a fuego en aquella guerra.

La Guerra de Sucesión Española fue la transición dinástica más difícil y complicada que nunca antes habían sufrido los españoles. Esta guerra fue un conflicto internacional que enfrentó al pueblo español por un lado y a los pretendientes al trono por otro. También fue la primera conflagración mundial de la Edad Moderna en la que se vieron involucradas todas las potencias europeas puesto que la cuestión del trono español ponía en juego la hegemonía de los grandes países. 

En 1700, el último monarca de la casa de Austria, Carlos II, muere sin descendencia. Al trono español aspiran por derecho, dos pretendientes con lazos familiares con el rey fallecido:
  • El archiduque Carlos de Habsburgo, hijo de Leopoldo I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
  • Felipe de Anjou, de la casa de los Borbones, nieto de Luis XIV de Francia.
Los aspirantes al trono

Aunque Carlos II designaba en su testamento a Felipe de Anjou como heredero del trono español, Inglaterra temerosa de que Francia acumulara demasiado poder, se alió con Holanda, Portugal y Saboya para apoyar al candidato de Habsburgo. Se iniciaba así una contienda internacional, la llamada Guerra de Sucesión española (1700-1713), que sería al mismo tiempo una guerra civil, pues en el interior de España los apoyos a ambos candidatos también se dividieron poniendo de manifiesto que España mantenía aún en su memoria la división de los antiguos reinos:
  • En Castilla se decidió seguir lo propuesto por Carlos II en su testamento apoyando a Felipe de Anjou; aunque había discrepancias en algunos grupos de la nobleza, temerosos de perder sus prerrogativas.
  • La Corona de Aragón (formada por Aragón, Valencia y Cataluña) había gozado siempre de cierta autonomía, pues mantenía sus propias instituciones y leyes. La posibilidad de que llegase a España un Borbón, dinastía famosa en toda Europa por ser partidaria del centralismo político contrario a cualquier autonomía, provocaba en los aragoneses el rechazo, así que se decantaron por el Archiduque Carlos.
La guerra se desencadenó en Europa en 1700 en varios escenarios dependientes de la Corona española y poco después, el conflicto se extendió por la península con el asedio de Cádiz por los ingleses, en agosto de 1702.


Batalla de Almansa. Oleo de Buonaventura Ligli

Curiosamente, el destino de la guerra no se decidió en el campo de batalla. Aunque los Borbones habían logrado alguna victoria importante, como en la batalla de Almansa (1707), tenían la guerra prácticamente perdida en 1710. Sin embargo, un giro del destino les iba a poner la Corona española en sus manos. En 1711, moría el archiduque austríaco José I, por lo que su hermano el archiduque Carlos heredó el trono imperial. Inglaterra, aliada hasta entonces de los austríacos, no ve con buenos ojos que se concentre en la figura de Carlos, la corona imperial y la española, por lo que se retira de la coalición anti-francesa, facilitando la apertura de negociaciones de paz. De este modo, la corona española pasaría definitivamente a Felipe de Anjou, que pasó a reinar con el nombre de Felipe V.

Finalmente, en 1713 el Tratado de Utrecht pondría fin a la Guerra de Sucesión, al menos en su vertiente internacional. Este tratado es un complejo documento firmado entre España y Gran Bretaña el 13 de julio de 1713, que vino a poner fin a una compleja guerra. A grandes rasgos el Tratado estipulaba lo siguiente:
  • Felipe V era reconocido por las potencias europeas como Rey de España pero renunciaba a cualquier posible derecho a la corona francesa.
  • Los Países Bajos españoles y los territorios italianos (Nápoles y Cerdeña) pasaron a Austria. El reino de Saboya se anexionó la isla de Sicilia.
  • Inglaterra obtuvo Gibraltar, Menorca y el derecho limitado a comerciar con las colonias españolas además del monopolio en el comercio de esclavos.
El Tratado de Utrecht se puede considerar un rotundo éxito diplomático inglés que marcó el inicio de la hegemonía británica durante los dos siglos siguientes.


Mapa de Europa tras el Tratado de Utrecht


En el interior de España, los enfrentamientos continuarían hasta 1714 en Cataluña, cuando las tropas borbónicas lograron conquistar Barcelona en la batalla del 11 de septiembre, y hasta 1715 en las Baleares con la conquista de Mallorca e Ibiza.

A raíz de su victoria, Felipe de Borbón promulgó los Decretos de Nueva Planta, por los cuales quedaron abolidas las cortes, las leyes y las instituciones propias del Reino de Valencia, del Reino de Aragón, del Principado de Cataluña y del Reino de Mallorca, todos ellos integrantes de la Corona de Aragón que se habían decantado por el candidato perdedor, poniendo fin así al viejo régimen de la Monarquía Hispánica de los Austrias. 

El rey Felipe V agradeció al reino de Navarra y a las provincias Vascongadas su apoyo desde el inicio de la guerra, manteniendo mediante una ley, los fueros de estas dos regiones. Navarra mantuvo su condición de reino y sus cortes hasta 1841.

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