Google+ Aislado en este planeta: La toma de Pamplona

domingo, 25 de agosto de 2013

La toma de Pamplona

La capital navarra conmemorará en el mes de octubre, con varios actos y representaciones a lo largo de dos días, el segundo centenario de la rendición de la ciudad, que estaba en manos francesas, ante el duque de Wellington, sir Arthur Wellesley, el irlandés que dirigió los ejércitos aliados en la Guerra de la Independencia.

José I, rey de España
El 31 de octubre se cumplen 200 años de la rendición de Pamplona, un suceso que fue el inicio del fin de una contienda en la que una alianza de liberales españoles y tropas inglesas y portuguesas, expulsaron del país a los soldados de Napoleón Bonaparte, poniendo fin al reinado de su hermano, José I de España.

Pamplona fue la última ciudad española en manos de los franceses y también fue la primera que cayó en su poder, aún antes del 2 de mayo, fecha que se considera como el comienzo de la Guerra de la Independencia. Sucedió el 16 de febrero de 1808 en el conocido episodio en que los soldados franceses jugando con bolas de nieve, se aproximaron a la puerta de la Ciudadela y redujeron al cuerpo de guardia apoderándose de la fortaleza sin efectuar un solo disparo. Aquí se consumó el primer acto hostil de los franceses en España.

La Ciudadela de Pamplona tomada
por los franceses en una mañana de nieve
Después de la Batalla de Vitoria, ocurrida el 21 de junio de 1813, parte del convoy y de las tropas francesas, lograron huir hacia Salvatierra, donde pernoctaron. El día 23 de junio, José Bonaparte llegó a Pamplona mientras Wellington y el General Álava le seguían los pasos. Su estancia en esta ciudad fue muy breve. El 25 de junio partió, a media noche, de Pamplona, el 26 durmió en Elizondo, cerca de la frontera que cruzó a la mañana siguiente para no regresar nunca a España.

A partir de su derrota en Vitoria los franceses inician un rápido repliegue para abandonar España. Tres semanas más tarde ya han abandonado la península unos 70.000 soldados franceses que Napoleón destinará a proteger la frontera meridional de Francia. Otros 7.000 quedan sitiados en Pamplona, San Sebastián y Zaragoza. Mientras, el ejército de Wellington concentra en la zona del noroeste español unos 100.000 soldados aliados, más los 8.000 guerrilleros de Espoz y Mina.

Dibujos satíricos de la época referidos a los franceses
Pero la guerra no termina de forma rápida porque las tropas francesas, al mando del mariscal Soult, hacen nuevas incursiones desde territorio francés intentando recuperar las posiciones perdidas y apoyar las plazas sitiadas y en esta situación tuvo lugar la batalla de Sorauren el 25 de julio de 1813, que fue la última gran batalla de la Guerra de la Independencia donde los franceses, derrotados, perdieron la última oportunidad de mantener la plaza de Pamplona.

En las semanas siguientes le suceden la liberación de Zaragoza el 2 de agosto, a cargo de Espoz y Mina, el asedio de San Sebastián que cayó tras una monumental batalla, siendo saqueada e incendiada por los anglo-portugueses y la batalla de San Marcial, cerca de Irún, ambos hechos ocurridos el 31 de agosto.

Cuando José I pasa por Pamplona en su huida, deja una guarnición de 3.500 soldados al mando del general Cassan, con la misión de obstaculizar el avance aliado resistiendo hasta nueva orden. La plaza es fuerte y está bien abastecida de víveres y municiones. Los británicos del general Picton emplazaron de inmediato baterías y fuertes en las colinas cercanas de Mendillori, Mutilva, Cordovilla, Barañain y Santa Lucía.

Pieza de artillería francesa 

Durante el sitio, Cassan realiza algunas arriesgadas escaramuzas saliendo de la guarnición para contactar con las tropas de Soult. Tras la derrota de Sorauren sabe que no recibirá auxilio de Francia, así que sus salidas son desesperadas y costosas en bajas, de modo que decide resistir encerrándose en la Ciudadela.

Hacia mediados de octubre, los víveres de los resistentes se van agotando y Cassan comienza a parlamentar para obtener paso libre de toda su guarnición hasta la frontera francesa, pero Wellington, consultado sobre las demandas francesas, no permite ninguna capitulación honrosa, y desea que los últimos franceses que quedan en España sean apresados y encarcelados en Inglaterra.

La Ciudadela de Pamplona, una impresionante fortaleza

El 31 de octubre, cuando el hambre y la enfermedad ya causan estragos entre la guarnición, Cassan se rinde sin condiciones. Al día siguiente, los aliados entran en la Ciudadela, encontrando a 1.200 soldados famélicos, 800 heridos y 1.000 enfermos. Así es el final de la presencia francesa en Pamplona y en España.

La tumba de Napoleón en Los Inválidos de París
Como él mismo afirmó, España fue la tumba de Napoleón. Si bien sus campañas en Europa prosiguieron durante muchos meses y aún obtuvo éxitos militares, su declive había comenzado para terminar tristemente en Waterloo, el 18 de junio de 1815 y en su inminente destierro en la isla de Santa Elena, donde falleció seis años más tarde, con 51 años de edad.

Por su parte, José I fue más afortunado. Tras ser destituido por su hermano como rey de España, se trasladó a los Estados Unidos donde, gracias a la venta de joyas de la corona española que consiguió atesorar, se construyó una mansión en Point Breeze, Filadelfia, donde vivió lujosamente, rodeado de personalidades relevantes de la sociedad americana. Falleció con 76 años y está enterrado cerca de su hermano en Los Inválidos de París.

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