Google+ Aislado en este planeta: Defender el país

sábado, 21 de septiembre de 2013

Defender el país

La línea Pirineos


Desde el comienzo de los tiempos el hombre ha necesitado defender su territorio y su hábitat y para ello siempre ha recurrido a la construcción de muros y almenas que impidieran el asalto del enemigo y facilitaran las acciones de defensa y rechazo.

Hay en el mundo miles de ciudades, castillos, fronteras y caminos que en algún momento de la historia fueron fortificados para dificultar las acciones enemigas. Así tenemos obras colosales como la Muralla China, lugares mitológicos como Troya, ciudades antiguas como Numancia y episodios memorables en Jerusalén o Constantinopla, todos ellos originados por el afán de defensa de sus pobladores y todos ellos inspirados en la construcción de murallas inexpugnables.

Ciudadela de Jaca, una muestra de fortaleza defensiva

En estos días en que el verano ya se va despidiendo, he paseado en bicicleta por la zona de Canfranc y me he encontrado con restos abandonados de una obra defensiva de la época franquista que consistió en un intento de fortificación de la línea fronteriza pirenaica para evitar la invasión de España. Este proyecto se conoce como Línea P (de Pirineos) que sobre el papel, consistía en la construcción de unos 10.000 bunkers a lo largo de la frontera que va desde Irún hasta el Cabo de Creus. 

Esta infraestructura de defensa, que hasta hace pocos años fue secreto militar, resulta sumamente sorprendente si se tiene en cuenta la costosísima inversión que supuso para una España sumida en la miseria de la posguerra. Una infraestructura que, en realidad, y a pesar de su coste, tanto en términos económicos como de recursos humanos, nunca fue utilizada. Ni siquiera fue terminada.

Nido de ametralladoras en la línea P
Las fechas en que estuvo en vigor este proyecto se sitúan en las décadas de los años 40 y 50 del siglo pasado. Se llegaron a construir unos 5.000 bunkers y muchos otros quedaron a medias lo que supuso una obra de enorme magnitud ya que necesitó de numerosas construcciones auxiliares, acondicionamiento de carreteras y otras edificaciones además de un imponente despliegue de recursos económicos y de hombres, principalmente soldados de reemplazo.

La razón que impulsó este faraónico proyecto hay que buscarla en la situación española tras la Guerra Civil. Numerosos españoles, civiles y militares, huyendo del avance de las tropas franquistas, cruzaron la frontera y se instalaron al otro lado de los Pirineos donde se formó un gobierno republicano en el exilio asentado en la ciudad francesa de Toulouse. Su esperanza era que el gobierno francés de De Gaulle y sus aliados pudieran atacar a Franco por su régimen de corte fascista y sus simpatías con los nazis.

En agosto de 1944 los alemanes se baten en retirada y se produce la esperada liberación de Francia. Los aliados no prestan especial atención a España ya que se aleja el peligro de que intervenga en la contienda a favor de Alemania, así que no hay ningún atisbo de invasión.

Fuerte del Coll de Ladrones
Además, en 1945 De Gaulle manda retirar todas las banderas republicanas españolas en las calles de Francia, se desentiende definitivamente de la Junta Española de Liberación a la que niega su reconocimiento y también procede a cerrar la frontera. Muchos españoles exiliados, ven perdidos los apoyos internacionales a la recuperación del poder en España y se empeñan en una guerra de guerrillas, conocida como "el maquis". Este movimiento luchó inicialmente a favor de la resistencia francesa contra los alemanes, pero terminada la guerra en Europa, reorientó sus esfuerzos hacia la lucha contra el fascismo español.

Así que por temor a una invasión, primero francesa y después de los republicanos exiliados, Franco se embarca en la construcción de una gran barrera defensiva que iría desde el Mediterráneo hasta el Cantábrico, aproximadamente 500 kilómetros de asentamientos fortificados. La obra se dividió en Sectores y estos a su vez en Centros de Resistencia. Los primeros construidos se encuentran en Guipúzcoa y Navarra y se iniciaron en 1939. Es la que se conoció como Fortificación Vallespín. Entre 1944 y 1948 la construcción tuvo su mayor auge en Aragón y Cataluña. Después, con la evolución de la situación internacional, decayó el interés y las obras se fueron ralentizando hasta quedar abandonadas, sobre todo a partir de los acuerdos hispano-americanos de 1953.

Torreta de fusileros
En la parte alta del río Aragón se pueden encontrar otros edificios de carácter defensivo de distintas épocas. En Canfranc cuentan con el Fuerte del Coll de Ladrones al norte de la población, una fortificación del siglo XVIII, que fue destruida para levantar sobre ella otro fuerte que se terminó de construir en 1900. Descendiendo hacia Jaca, cerca de la presa del embalse, hay una elegante construcción conocida como Torreta de Fusileros, que junto con otra similar ya desaparecida, formaban un conjunto defensivo que se alzó tras la conclusión de la carretera de Zaragoza a Francia por el Somport, en 1876, con la finalidad de defender la nueva vía de comunicación, en previsión de hipotéticas invasiones desde Francia.

Fuerte del Rapitán
Regresando a Jaca dejamos a nuestra izquierda el Fuerte de Rapitán que se alza sobre una colina en la vertiente norte de la ciudad y es una obra de carácter fundamentalmente defensivo a la entrada del valle del río Aragón, construida en las últimas décadas del siglo XIX. Nunca tuvo utilidad defensiva ya que los avances en el armamento artillero y el empleo de la aviación lo dejaron obsoleto. No obstante si conserva un trágico recuerdo a causa de las decenas de fusilamientos de republicanos ocurridos en sus fosos durante la Guerra Civil española.

La joya de las defensas militares de la zona la constituye la Ciudadela de Jaca. Situada en el centro del casco urbano, conserva íntegra toda su planta de estrella pentagonal. Su construcción, al igual que la Ciudadela de Pamplona, se enmarcó en la estrategia de defensa adoptada por Felipe II. Su historia bélica es escasa y un tanto anecdótica ya que la principal batalla librada en ella no fue para defenderse de los ataques franceses sino para desalojarlos durante la guerra de la Independencia a cargo de las tropas del General Espoz y Mina. Actualmente esta bien restaurada y merece la pena dedicarle una visita.

Ciudadela de Jaca y fuerte del Rapitán al fondo

En la actualidad, cuando las amenazas de invasión han quedado como fantasmas del pasado, es cuando se ha comenzado a dar utilidad a estas fortificaciones al convertirlas en reclamos turísticos que se suman a los muchos atractivos que la Jacetania tiene para el visitante.

1 comentario:

  1. La carretera, más o menos continua, Vidangoz, Güesa, Oronz, Garralda, Erro, Zubiri, Clldo Artesiaga, Irurita, Mugairi, Endarlatza, Irun, creo que tenía el mismo propósito, defendernos de una posible europeización.

    Un Saludo
    Pedro Miguel

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