Google+ Aislado en este planeta: Filipinas

jueves, 14 de noviembre de 2013

Filipinas

Hay países en el mundo de los que solo se habla a causa de sucesos desgraciados y tragedias que les afectan. Puede ser el caso de Filipinas que ha venido al primer plano de la actualidad debido a la enorme tragedia causada por el tifón "Haiyan", uno de los más potentes y destructivos de la historia en el Pacífico, que ha causado miles de muertos y deja a once millones de damnificados en medio de un paisaje de destrucción total y de completa desesperación de los supervivientes.

Terrible tragedia del tifón Haiyan

Filipinas está muy lejos y no aparece entre los temas frecuentes de nuestra actualidad, sin embargo este país tiene una importante herencia hispánica. No en vano estuvo bajo soberanía de España durante más de tres siglos. El descubrimiento de Filipinas se debe a Hernando de Magallanes, un navegante portugués que había estado sirviendo a su rey en Malaca en donde tuvo noticia de las islas y mares circundantes. A su vuelta a Portugal, fue mal recibido por su soberano, lo que le decidió a presentarse al rey de España ofreciéndole sus servicios. El Papa Alejandro VI, en el Tratado de Tordesillas, había fijado el meridiano divisorio de las zonas de influencia castellana y portuguesa repartiendo el mundo entre las dos naciones. Magallanes sostenía que las islas Molucas estaban en el hemisferio español y ofreció al emperador Carlos V, llegar a ellas por vía de occidente siguiendo un derrotero distinto del que usaban los portugueses que rodeaban el Cabo de Buena Esperanza navegando hacia el este.

El emperador ordenó que se preparara una escuadra y al frente de ella salió Magallanes de Sevilla, el 10 de Agosto de 1519, emprendiendo un viaje extraordinario, durante el cual, descubriendo el estrecho que lleva su nombre, al sur del continente americano, puso un rumbo que suponía que le iba a llevar a las Molucas y en su errático viaje cruzando el Pacífico, descubrió el archipiélago filipino. El 16 de Marzo de 1521, llegó a Surigao, en el este del archipiélago y después tocó en otras islas hasta que envuelto en una disputa indígena, halló la muerte en Mactán, una pequeña isla cercana a Cebú. El resto de la expedición al mando de Juan Sebastián Elcano, prosiguió su viaje hacia España pasando por el cabo de Buena Esperanza y terminando así, por vez primera, un viaje alrededor del mundo.

Magallanes y Elcano. Azulejo conmemorativo en Sanlucar de Barrameda

A esta expedición siguió otra comandada por García Jofre de Loaísa que tenía como misión explorar aquellos archipiélagos y arrebatar las Molucas a Portugal. Eran tan precarios los medios para navegar, que de siete naves y 450 hombres que partieron de La Coruña en Julio de 1525, solamente una llegó a Guam y después a las Filipinas, perdiéndose las demás en tempestades y deserciones. El comandante Loaísa y el capitán Elcano, enfermos de escorbuto, fallecieron en agosto de 1526 en la travesía del Pacífico. Tal fue el fracaso que los últimos 24 supervivientes llegaron a Lisboa en 1536, prisioneros de los portugueses y allí conocieron que el Emperador había vendido a Portugal los derechos sobre las Molucas por los que habían peleado.

Los siguientes intentos partieron de Nueva España, es decir de la costa mexicana. Más de doce expediciones se registraron en la época en las que se fueron descubriendo nuevas islas del Pacífico, siempre entre penalidades y naufragios hasta que en 1565 el guipuzcoano Miguel López de Legazpi, concluyó la conquista de Filipinas que habían sido bautizadas con el nombre del rey Felipe II. Las islas del archipiélago recibieron pronto el estatus de Capitanía General dependiente del virreinato de Nueva España que, con sede en Manila, incluía a Palaos, Guam, las Islas Marianas, las Islas Carolinas, las islas Marshall y las islas Gilbert, además del archipiélago filipino.

Las rutas comerciales del siglo XVI

La colonización española representó la unificación política de las islas por primera vez en su historia, y llevó al país avances de la civilización occidental como el arado, la rueda, el reloj, la imprenta, el telar, y nuevas técnicas constructivas. Las distintas órdenes religiosas desarrollaron una gran misión evangelizadora, y construyeron iglesias, escuelas y hospitales a lo largo de Filipinas. También fundaron universidades que hoy están entre las más antiguas del continente asiático como la de San Carlos de Cebú, o la Universidad de Santo Tomás de Manila, establecida por los Dominicos en 1611.

En los tres siglos de administración española, las tropas filipinas se enfrentaron a ataques chinos, ingleses, portugueses y holandeses, que codiciaban las islas y sus recursos. También se enfrentaron a revueltas indígenas o criollas ya entrado el siglo XIX, como la de Novales, o Cavite el Viejo, precursoras de los movimientos independentistas. En el sur, los enfrentamientos con los moros de Mindanao fueron frecuentes.

Durante el siglo XIX los puertos filipinos se abrieron al comercio internacional, lo cual hizo crecer la economía del país. También aumentó el intercambio cultural, y llegaron a Filipinas nuevas ideas como las de la Revolución Francesa. En 1810 los territorios españoles de América y Filipinas se consideraron oficialmente provincias, y obtuvieron por primera vez representación en las Cortes españolas. La Constitución de Cádiz de 1812 otorgó la ciudadanía española a todos los habitantes de los territorios de ultramar. Con la independencia de México en 1821, Filipinas pasó a depender directamente de Madrid, con lo que se fortaleció el vínculo político, comercial y cultural con la metrópoli, especialmente tras la aparición del barco de vapor unas décadas más tarde, y la apertura del Canal de Suez en 1869.

Las Filipinas en el sureste asiático

En 1863 se estableció un sistema de educación pública y gratuita que puso a Filipinas a la vanguardia de Asia e hizo del castellano el vehículo de comunicación para todo el país lo que dio lugar a una literatura y una prensa filipina en español, que duraron hasta mediados del siglo XX. Las nuevas ideas liberales, las demandas de mayor autonomía, los intereses del caciquismo local y la debilidad de España como imperio, fomentaron los movimientos independentistas que llevaron a la revolución en 1896, apoyada por la masonería española a través de sus logias en las islas. 

En 1898 Estados Unidos declaró la guerra a España con la excusa de ayudar a los revolucionarios cubanos y filipinos, aunque con la ambición final de conseguir los territorios españoles en el Caribe y el Pacífico. Tras la derrota de España, el nuevo líder del movimiento Emilio Aguinaldo, proclamó la independencia de Filipinas el 12 de junio de 1898. En enero de 1899 se establece la República Filipina con Aguinaldo como presidente, y se promulga una Constitución escrita enteramente en español, al igual que el Himno Nacional Filipino.

Sin embargo, tras la rendición española, las fuerzas norteamericanas no entregaron sus posiciones al ejército filipino, y el gobierno de Aguinaldo fue declarado rebelde por los norteamericanos, basándose en el Tratado de París de 1898 por el que España cedía las islas a EE.UU. Así, en junio de 1899 se desató la Guerra Filipino-Norteamericana que se prolongó hasta 1901, cuando Emilio Aguinaldo fue capturado y firmó la rendición.

Las tropas filipinas en el sitio de Baler, la última resistencia española en 1899

Durante esta guerra murieron más de un millón de personas y el ejército norteamericano fue acusado de cometer atrocidades contra la población civil. El nuevo gobierno creó instituciones democráticas supervisadas, sustituyó el español por el inglés como idioma de la educación y asuntos oficiales, y redistribuyó terrenos y propiedades de la Iglesia Católica. En 1934 el gobierno norteamericano creó un régimen de autonomía para Filipinas como transición hacia su independencia. Durante la Segunda Guerra Mundial el archipiélago fue ocupado brevemente por Japón. En 1945 los norteamericanos desalojaron a las fuerzas japonesas y al término de la guerra, en 1946, concedieron finalmente la independencia a Filipinas.

Tras la independencia, Filipinas destacaba como uno de los países más avanzados y desarrollados de Asia. Pero en las décadas de la postguerra, el desarrollo se ralentizó debido a un escaso crecimiento económico y una corrupción generalizada, que alcanzó su máximo exponente con el dictador Ferdinand Marcos. Debido a su gestión abiertamente proamericana, el gobierno estadounidense le apoyó durante veinte años a pesar de ser conocedor de la corrupción masiva y los abusos de los derechos humanos en ese período. A partir de 1986, diversos gobiernos de corte democrático han dirigido el país con altibajos, crisis y acusaciones de corrupción ya que debe ser complicado el control en un país con más de 7.000 islas y casi 100 millones de habitantes.

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