Google+ Aislado en este planeta: La tumba de los Borbones

sábado, 21 de diciembre de 2013

La tumba de los Borbones

Al norte de París, en la penúltima parada de la línea 13 del Metro, se encuentra la Basílica de Saint-Denis que además de ser el primer templo que se construyó en estilo Gótico, es célebre por ser el mausoleo de la mayor parte de los reyes de Francia. Actualmente su fachada está siendo rehabilitada a cargo del Estado con una importante inversión, para devolver el esplendor de la piedra perdido a causa de la contaminación. La basílica tiene una gran historia y un rico tesoro en forma de estatuas y mausoleos que se añaden al esplendor arquitectónico del templo. 

Fachada de la Basílica de Saint-Denis

Es un contraste injusto que, mientras millones de personas visitan cada año la catedral de Notre Dame, solamente unos 150.000 curiosos llegar anualmente hasta esta joya del norte de París. Posiblemente se deba a que el municipio de Saint-Denis tiene un marcado ambiente de suburbio, habitado en gran parte por inmigración musulmana y gentes de color provenientes de las antiguas colonias francesas y ya supera los 100.000 habitantes. Además de la necrópolis real, Saint-Denis, alberga el Stade de France, construido para albergar la Copa Mundial de Fútbol de 1998 y la Ciudad del Cine de París, instalada en una antigua central eléctrica.

La cripta de los Borbones en Saint-Denis

Ya desde época romana existía un cementerio en Saint-Denis. Según cuenta una leyenda, San Dionisio, primer obispo de París, fue decapitado pero recogió la cabeza en sus manos y caminó hasta el lugar de la Basílica, donde se desplomó, dando pie a la construcción del primer templo y de su tumba. En el siglo IV y V hubo distintas construcciones religiosas que dieron lugar en el siglo VII a una iglesia prerrománica merovingia donde se enterró el primero de los reyes, Dagoberto I.

Desde entonces, 43 reyes y 32 reinas fueron enterrados allí. Entre los más famosos se encuentran el guillotinado Luis XVI y María Antonieta, víctimas de la Revolución Francesa, que fueron enterrados allí después de la restauración de la monarquía, tras la era napoleónica.
Sepulcro de Luis XVI y María Antonieta

De la larga lista de monarcas franceses que allí reposan, hay que destacar algunos como:

Luis IX, (San Luis de Francia), que estará de moda el próximo año ya que Francia prepara las honras del octavo centenario de su nacimiento. Era hijo de Blanca de Castilla y primo de otro santo; el rey castellano Fernando III. Fue hombre de gran virtud y devoción, se hizo monje franciscano y fundó monasterios e iglesias. Su obra más famosa es la Sainte-Chapelle de París. Durante su reinado también tuvo que enfrentarse a Enrique III de Inglaterra a quien derrotó.

La maravilla del gótico francés; la Sainte Chapelle

Fue el último rey cristiano que participó en las Cruzadas. En la séptima, volvió derrotado de Egipto y por su fervor en la lucha contra el musulmán, inicio la octava poniendo sitio a Túnez, pero la expedición resultó desastrosa ya que las tropas contrajeron la peste y el propio rey murió durante el sitio, en el año 1270.

Felipe IV, el Hermoso, esposo de Juana I de Navarra, célebre por su decisión de extinguir la orden de los Templarios que habían alcanzado un excesivo poder y riqueza y con los que la corona tenía importantes deudas. Felipe IV envió a la hoguera al Gran Maestre de la Orden, Jacques de Molay en 1314, acusado de herejía y consiguió del Papa que disolviera a los Templarios. Fue un rey piadoso que promovió la canonización de su abuelo Luis IX (San Luis) pero que, además de acabar con los Templarios, también expulsó a los judíos de Francia y mantuvo serios conflictos con el Papa. A su muerte, fue enterrado en Saint-Denis, pero su corazón, a petición propia, fue llevado al monasterio de Poissy bajo la Gran Cruz de los Templarios, seguramente en un acto de arrepentimiento.

Enrique IV, quizás el rey más querido por los franceses, al que se atribuye la frase: "Un pollo en las ollas de todos los campesinos, todos los domingos", que simplifica perfectamente su política de hacer feliz a su pueblo, no sólo con poder y conquistas, sino también con paz y prosperidad. Aún en la actualidad, los monárquicos franceses, le rinden todos los años un homenaje frente a su estatua del Pont Neuf de París, conmemorando su entrada en la ciudad.

Medalla de Carlos IV y su segunda esposa, María de Medicis
Fue el primer rey de la dinastía borbónica y abuelo del Rey Sol. Tenía ascendencia navarra por su madre Juana de Albret que le educó en la doctrina calvinista. Su fe no debía ser muy sólida ya que se hizo católico para salvar el pellejo, cuando se desató la matanza contra los hugonotes en las célebres Guerras de Religión. Cuando logró huir de la Corte, abjuró del catolicismo y volvió a la fe calvinista encabezando nuevos enfrentamientos al frente de los protestantes.

Cuando el trono de Francia recayó en él por línea hereditaria, se encontró con una tremenda oposición no solo en su país, sino por parte del papado y de Felipe II de España, que no podían consentir que un protestante ocupara el trono francés. No encontrando otra salida y en un acto de realismo político, se convirtió de nuevo al catolicismo, momento en que se le atribuye la célebre frase: "París bien vale una misa".

Murió en 1610 asesinado después de sufrir varios intentos fallidos. Su tumba, como todas las de Saint-Denis, fue profanada durante la Revolución y su cuerpo mutilado, desapareciendo la cabeza. Tras años de silencio y de pesquisas la cabeza apareció en 1919 pero la confirmación de su autenticidad no fue efectiva hasta hace pocos años y en la actualidad el cráneo se encuentra depositado en un banco cerca de París, a la espera de que se celebre la ceremonia de inhumación en Saint-Denis y sus restos vuelvan a estar al completo.

El "Rey Sol" en todo su esplendor
Luis XIV de Francia, "El Rey Sol", que se sitúa en la cumbre de la monarquía borbónica y representa el absolutismo del Antiguo Régimen. Fue rey de Francia y de Navarra desde 1654 hasta su muerte en 1715, es decir, durante más de 60 años durante los cuales ejerció el despotismo por derecho divino.

Un reinado tan largo da para muchos episodios personales, guerras, amoríos, decisiones de gobierno, cambios de opinión, fastos  y conductas extravagantes de modo que su biografía puede ocupar varios volúmenes. Fue un rey prolífico. La historia le reconoce unos 20 hijos, pero sin duda fueron más, dados sus abundantes episodios extramatrimoniales. Su obra más conocida fue el Palacio de Versalles, la máxima expresión del poderío real a donde trasladó la Corte en 1682. 

Emparentado con la monarquía española mediante su matrimonio con la infanta de España María Teresa de Austria, hija del Rey Felipe IV, tuvo un papel predominante en la sucesión al trono español tras la muerte de Carlos II, en la Guerra de Sucesión Española que cambió drásticamente el mapa de Europa en los comienzos del siglo XVIII. Su nieto, Felipe V llegó al trono español y estableció el reinado de los borbones en España que todavía perdura.

Sin duda que la historia de Francia y sus monarcas es apasionante. Saint-Denis guarda muchos de sus secretos y por ello es un lugar que bien merece ser visitado y estudiado. He encontrado un cuento de Alejandro Dumas, muy breve, que ilustra lo sucedido en el saqueo de las tumbas durante la Revolución Francesa.
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/dumas/tumbas.htm

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