Google+ Aislado en este planeta: Cuando Felipe II fue Rey de Inglaterra

domingo, 26 de enero de 2014

Cuando Felipe II fue Rey de Inglaterra

Felipe II, retrato de Tiziano
Felipe II llamado "el Prudente", nació en Valladolid en 1527. Era hijo del Emperador Carlos I de España y V de Alemania y de Isabel de Portugal. Subió al trono en 1556 y durante su vida, fue rey de España, Portugal, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, Inglaterra e Irlanda, además de Duque de Milán y de Borgoña y Soberano de los Países Bajos. Por extensión del Reino de España, fue monarca de las tierras americanas fruto del Descubrimiento y la Conquista.

Fue un hombre al que se consideró inteligente, muy culto y educado, con afición a los libros, la pintura y otras obras artísticas como esculturas, relojes y armas y especialmente amante de la arquitectura. También era un gran aficionado a la caza y la pesca. Pero dejando aparte sus divertimentos, Felipe II fue ante todo un gran trabajador por la causa del estado y de la fe católica y se le considera el más grande de los monarcas españoles.
La historia al uso nos lo muestra como rey español y como símbolo del imperio donde no se ponía el sol. Fue enemigo tradicional de Inglaterra y hubo una ocasión durante su reinado en que intentó invadirla con su Armada Invencible y sin embargo antes de llegar a reinar en España, accedió con el nombre de Felipe I, al trono de Inglaterra como rey consorte de María I Tudor. María era hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón. Con siete años de edad, estuvo comprometida con el Emperador Carlos I, pero este prefirió desposarse inesperadamente con Isabel de Portugal. En 1529, al divorciarse Enrique VIII de Catalina de Aragón, María pasó a ser nombrada hija bastarda. A la muerte de su padre en 1547,y de su hermanastro Eduardo VI, María Tudor, aquella jovencita fea y enfermiza, subió al trono en 1553 por línea de sucesión, convirtiéndose así en María I de Inglaterra.

María Tudor, obra de Antonio Moro
A pesar de la enemistad y de la ruptura de su padre con la Iglesia Romana, María I fue una fervorosa católica, por lo que uno de sus propósitos fue la recuperación del catolicismo en Inglaterra. Su fervor religioso pasó a fanatismo cuando firmó una sentencia que envió a morir en la hoguera a 300 religiosos disidentes de la religión católica lo que le valió el apelativo de "Bloody Mary" (María la Sangrienta).

Para Carlos V, la llegada al trono de María Tudor significó un acontecimiento de enorme relevancia. Ante él se abría la posibilidad de reconducir a Inglaterra a la obediencia a Roma y así reconstruir la alianza hispano-inglesa contra Francia que había existido en los primeros años de Enrique VIII. Con ese fin, solicitó la mano de María en nombre de su hijo que era viudo desde hacía nueve años tras el fallecimiento de su primera mujer, María Manuela de Portugal, en 1545. Aunque la reina tenía doce años más que el príncipe Felipe, que resultaba poco agraciada y que fuera su tía segunda, no se consideraron obstáculos para el plan. Las dos primeras circunstancias eran pequeños sacrificios muy normales en los matrimonios de Estado y el tercer inconveniente exigía una dispensa papal que, obviamente, se consiguió con facilidad.

Se cuenta que María experimentó un súbito enamoramiento de Felipe a través de un retrato hecho por Tiziano, enviado con antelación desde España. Felipe II no correspondió a ese amor ya que su compromiso era una estrategia puramente política y religiosa. De hecho, cuando embarcó para Inglaterra para celebrar la boda, se le atribuyó la frase "Yo no parto para una fiesta nupcial sino para una cruzada"Felipe II zarpó de A Coruña el 13 de julio de 1554 con 70 barcos y un séquito de varios miles de acompañantes que, más que a una boda, parecía que fueran a invadir Inglaterra. Desembarcó en Southampton el 20 de julio y desde allí partió hacia la Catedral de Winchester a donde llegó el día 23 para celebrar la boda por la mañana. Días después se trasladaron a Londres para celebrar la Coronación en la Abadía de Westminster.

Reyes de Inglaterra

Las capitulaciones de este matrimonio fueron muy rígidas, destinadas a garantizar la total independencia de ambos reinos. De hecho, si tenían un hijo varón, sería el heredero de la corona inglesa pero no de la española. Felipe tenía que respetar las leyes, los derechos y los privilegios del pueblo inglés. España no podía pedir a Inglaterra ayuda bélica o económica. Además, se pedía expresamente que se intentara mantener la paz con Francia. Si María muriese siendo el heredero menor de edad, la educación correría a cargo de los ingleses. Si Felipe moría, María recibiría una pensión de 60.000 libras al año, pero si fuera María la primera en morir, Felipe debía abandonar Inglaterra renunciando a todos sus derechos sobre el trono.

Y esto último es lo que sucedió. Tras cuatro años de escasa convivencia en la que hubo dos falsos embarazos y a causa de una salud precaria, el 17 de noviembre de 1558, la reina María I Tudor falleció sin haber tenido descendencia. El rey Felipe, que se encontraba en los Países Bajos, dejó de ser Rey de Inglaterra desde esta fecha y nunca más regresó a la isla. La hermana de María ascendió al trono como Isabel I de Inglaterra, y contó de inmediato con el reconocimiento del rey de España, cumpliendo este lo estipulado al pie de la letra.

La Armada Invencible, atribuido al pintor inglés Nicholas Hilliard

Después de esta historia, Felipe II aún contraería matrimonio en dos ocasiones más. Fue el personaje más importante de Europa durante la segunda mitad del siglo XVI, luchó contra herejes y turcos, construyó el monasterio de El Escorial, trasladó la capital de España a Madrid, amplió las fronteras del imperio americano, anexionó Portugal a la corona de España y su reinado constituye la época de mayor esplendor de la historia de nuestro país. Murió en El Escorial el 13 de septiembre de 1598, con 71 años, una edad avanzada para su tiempo.

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