Google+ Aislado en este planeta: El Plazaola

martes, 21 de enero de 2014

El Plazaola

En estos días se está recordando un hecho centenario. Se trata de primer viaje realizado por un histórico tren, de nostálgica memoria en nuestra tierra, que fue "El Plazaola". Justo ahora, hace 100 años que la línea férrea de Pamplona a San Sebastián, quedó concluida y con ella se iniciaba un tiempo de buena comunicación entre las dos capitales y un acercamiento que puede considerarse fraternal a lo largo del siglo XX.

Locomotora Engerth de 1913

El Plazaola era un tren de vía estrecha, a vapor, que en sus orígenes se proyectó para transportar hierro de las minas de Plazaola, (en el límite Navarra-Guipúzcoa), hasta Andoáin, con un recorrido de 22 kilómetros. Este primer tramo se inauguró en 1902 pero después se amplió por sus extremos. En 1910 se construyó la continuación de aquella primera línea desde Plazaola hasta Pamplona y en 1911 se inauguró la continuación del trazado desde Andoáin a Lasarte y San Sebastián. Más tarde, tras producirse la fusión de las tres concesiones, el 19 de enero de 1914, quedó establecida la línea completa entre San Sebastián y Pamplona con un recorrido total de 95 kilómetros. En sus comienzos, aquel tren tenía el nombre de "Leizarán".

El puente de los suicidas en el barrio de San Juan

En Pamplona, este ferrocarril cruzaba un puente que se encuentra sobre el río Arga, en el barrio de la Rochapea, junto a un túnel por encima del cual corre la avenida de Guipúzcoa y la rotonda construida hace un par de años. El puente original, de hierro, lo destruyó una riada en 1930, y en 1931 se construyó en hormigón, el que vemos en la actualidad y que es muy frecuentado por peatones y ciclistas.

Estación del Empalme

La primera estación del Plazaola estuvo ubicada en la avenida de Zaragoza, donde está actualmente el edificio de Sindicatos. Desde allí el tren seguía por la plaza de los Fueros (que no existía), y por detrás de la Casa de Misericordia. El trazado coincidía con la actual avenida de Sancho el Fuerte y la Vaguada, pasaba por debajo del Puente de los Suicidas, llamado así por los desgraciados que se quitaron la vida arrojándose al tren a su paso por aquel lugar, frente a la Agrupación Deportiva San Juan. Continuaba por la Biurdana y Trinitarios, cruzaba el puente del Plazaola sobre el Arga para entrar en la Rochapea y seguía el trazado de la actual calle Bernardino Tirapu hasta llegar a la estación de el Empalme, en las cercanías del Parque de los Aromas, donde coincidía con el trazado de la vía de RENFE y se hacía el transbordo de mercancías para la estación del Norte, (hoy ADIF).


Numerosos túneles en la Vía Verde
En 1948 la estación de la avenida de Zaragoza se trasladó a una nueva construida en la avenida del Conde Oliveto, (hoy edificio del INSS). En 1950, en la misma estación se instaló también "El Irati", la otra joya de nuestros ferrocarriles, el cual cambió su recorrido hasta Villava tomando la vía del Plazaola hasta el Empalme, siguiendo después un nuevo trayecto por detrás del Manicomio para llegar a Villava y retomar el antiguo camino hacia Aoiz y Sangüesa.

En el trayecto a San Sebastián, el Plazaola alcanzaba una velocidad de 62 km/h y el viaje duraba 4 horas. En su tortuoso trazado hubo que construir 66 túneles y 40 puentes. Destacaba el túnel de Huici, de 2.700 metros, uno de los más largos de España en aquellos días. En Lasarte el tren se unía con los Ferrocarriles Vascongados, por cuyas vías llegaba hasta San Sebastián, utilizando ambos la misma estación de Amara. Desde ésta los vagones de mercancías, que dejaron de transbordarse en Andoain, continuaban por la línea de San Sebastián a Hendaya, el famoso "Topo", hasta el puerto de Pasajes.

La autovía vista desde la vía del Plazaola
El tren, que en principio nació para transportar el mineral de las ferrerías de Plazaola, siguió su actividad con el transporte de pasajeros, ya que las minas cesaron su explotación en 1920. Durante la Guerra Civil, y en la Segunda Guerra Mundial, volvieron a estar activas. En concreto, entre 1932 y 1943 fueron explotadas por la Sociedad Minera Aralar, de propiedad alemana, con muy pobres resultados. Otras de las actividades de este tren fueron el transporte de madera, de ganado y de víveres en general, frecuentemente de estraperlo, en los años siguientes a la Guerra Civil.

Este ferrocarril nunca fue rentable. Vivió entre las penurias de una España subdesarrollada y azotada por la guerra. Tuvo que sufrir la tremenda competencia del transporte de viajeros por carretera y a pesar de algunos esfuerzos inversores por actualizar el material, en sus años postreros llegó a estar en un estado lamentable. Era realmente un tren incómodo donde no faltaban el ruido, el hollín y la carbonilla que torturaban a los sufridos viajeros.

Vista de Leiza desde la Vía Verde
En esa situación llegaron las inundaciones de octubre de 1953, provocadas por unas precipitaciones de lluvia que alcanzaron en Andoain los 230 l/m². en pocas horas. En el trazado del Plazaola, muchos puentes, terraplenes y muros de contención, sobre todo en el valle de Larraun, quedaron destruidos. En esa situación, la Compañía explotadora realizó algunos intentos para reconstruir el ferrocarril, acudiendo a las instituciones locales y nacionales, pero no obtuvo ningún resultado y el servicio quedó definitivamente paralizado, ante la imposibilidad de hacer frente a las reparaciones necesarias. El 5 de septiembre de 1958, la Compañía obtuvo el permiso para levantar las vías y cerrar definitivamente la línea.

Estación de Lecumberri, sede del Consorcio del Plazaola

Hoy en día, algunas partes de su trazado se han transformado en vía verde para satisfacción de paseantes, jinetes y ciclistas. Es de destacar el tramo de Lecumberri a Leiza, atravesando numerosos túneles, entre ellos el de Huici, que discurre por parajes de singular belleza y que tengo intención de repetir en bicicleta, el próximo verano.

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