Google+ Aislado en este planeta: Para que sirve el DNI

jueves, 16 de enero de 2014

Para que sirve el DNI

España se ha gastado en los últimos años una millonada en un cambio tecnológico con muchísimas posibilidades de las que no usamos casi ninguna. Me refiero al DNIe (Documento Nacional de Identidad Electrónico) que está en manos de más de 32 millones de ciudadanos en nuestro país, lo que nos sitúa a la cabeza de Europa en emisión, que no en uso. Echándole un poco de imaginación, se pueden encontrar cientos de utilidades al DNIe... aunque, a decir verdad, algunas dan un poco de vértigo.

Después de siete años y más de cien millones de euros invertidos, los españoles seguimos usando el DNI para más o menos lo mismo que hace 20 años. Hemos cambiado la vieja tarjeta plastificada por otra que contiene un chip electrónico, porque tocaba renovar y porque con la nueva versión se podrían hacer cosas que supuestamente, iban a revolucionar nuestra vida.


En el chip de marras, y bajo encriptación segura de identidad, que proporciona la Casa de Moneda y Timbre del Estado, están nuestros datos: afiliación, fotografía, certificado digital de identidad y escaneado de huella dactilar. ¿Para qué se podría usar todo eso?
A grandes rasgos ese chip nos permite autentificarnos de forma segura en Internet. Con un lector de DNI conectado a un puerto USB y el correspondiente programa, podemos operar con la Administración sin necesidad de ir a las oficinas. La mayoría de los servicios públicos están bastante informatizados de modo que los trámites con Hacienda , con la Seguridad Social  o con el INEM, así como con la mayoría de instituciones oficiales. se pueden realizar on-line, desde nuestro ordenador.

Además de todo esto, con el chip podemos identificarnos de forma oficial desde casa, con cualquiera que reconozca nuestro certificado, como si firmáramos ante notario y de forma vinculante. Hay empresas que han habilitado la identificación por DNIe para hacer transacciones económicas, como transferencias, compras de bienes, billetes de viaje e incluso, se trabajaba en el desarrollo de plataformas para firmar digitalmente contratos entre particulares. 

Hasta aquí lo bueno del asunto. Lo malo es que casi nadie hace nada de todo esto, con el inmenso ahorro de tiempo y dinero que podría suponer una vez que la costosa inversión ya está realizada pero no amortizada.

Y no para ahí la cosa porque en el chip caben aún muchos más datos que podrían facilitarnos la vida pero que no se han incluido. Imaginemos,  por ejemplo, que en el DNIe se grabaran también otros datos oficiales de acceso inmediato: el número de la Seguridad Social, el pasaporte, el carnet de conducir o la tarjeta sanitaria con todo tu historial médico, y que, ya de paso, esta información sirviera en todas las autonomías del país y en toda la Unión Europea, sin más documentación añadida.

Y aún se puede llegar más lejos. Por poder, la tecnología actual permitiría usar tu DNIe para firmar compras de forma presencial o telemática, incluso para loguearte en cuentas online (Gmail, Facebook, Twitter...). Imagínemos el escenario: el fin de las suplantaciones y, de paso, del anonimato digital. De hecho, podría fijarse un estándar para usar el DNIe como tarjeta de conexión necesaria para cualquier inicio de sesión en cualquier ordenador. Sin duda, el mundo sería un lugar más seguro.

Más utilidades todavía. El DNIe podría servir de llave en el acceso a espacios restringidos como edificios oficiales, áreas de empresa, aparcamientos o transportes públicos. No hay ningún impedimento para vincular el DNIe  con las cuentas bancarias dejando de lado las tarjetas de crédito o usarlo como monedero seguro para efectuar cualquier pago. De un plumazo nos cargamos las herramientas de pago tradicionales y los numerosos delitos que se cometen con su uso fraudulento.

Pero la cosa no termina ahí. La conexión del DNIe con el espacio virtual, la nube, permitiría el acceso a toda nuestra documentación legal, desde cualquier dispositivo y en cualquier lugar. Un contrato de trabajo, un curriculum, un poder notarial, un justificante de pago, un plano de tu casa… todo estaría accesible y seguro, simplemente usando el DNIe.

Pero si hay un terreno donde podría darse una absoluta revolución es el del voto electrónico. Incluir el acceso a datos censales y una encriptación segura, permitiría votar desde casa, lo cual podría facilitar la participación en procesos electorales, pero también abriría la puerta a generalizar la consulta ciudadana en muchas de las decisiones del Ejecutivo a través referéndums y preguntas sobre leyes concretas, propuestas o mociones que hoy no son viables con sistemas basados en la urna y que supondrían una verdadera participación democrática de la sociedad.

El estado actual del DNIe es bastante precario. No ha tenido suficiente impulso, no ha cuajado entre la población y la Policía  Nacional ha decidido someterlo a una revisión analizando las causas de su escasa aceptación. La propuesta que está anunciada se conoce como DNI 3.0 y deberá incluir una actualización tecnológica importante en la que se baraja el uso de dispositivos NFC, o sea, de lectura sin contacto o bien la validación de operaciones a través de los servidores de la Policía. También esta en revisión la implantación y manejo por los usuarios y las verdaderas utilidades actuales que son pocas y engorrosas. Pero el verdadero escollo está entre las diversas Administraciones que parecen ser las primeras que no tienen fe en el invento o que hay detrás oscuros intereses en que, a pesar de tan notables ventajas, no prospere.

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