Google+ Aislado en este planeta: El buque fantasma

lunes, 24 de marzo de 2014

El buque fantasma

No es fácil imaginar un barco de 300.000 toneladas y 300 metros de eslora, navegando en silencio por el océano, sin ninguna señal de vida a bordo. Una máquina colosal en movimiento ¡sin una sola persona que lo gobierne!. Hasta ahora, hemos visto aviones no tripulados, trenes automáticos de corto recorrido y últimamente prototipos de coches sin conductor, pero el proyecto que está desarrollando Rolls-Royce en su centro de Alesund en Noruega, quiere llevar esa idea a los mares con buques cargueros no tripulados.

Gigantesco carguero de contenedores


Estos drones del mar serían controlados a distancia mediante un sistema de realidad virtual y el capitán del buque se encontraría en las oficinas de la naviera a 10.000 km de distancia o incluso en su propia casa. Todo esto ya es posible con la tecnología actual de comunicaciones, geoposicionamiento, radar, robots, cámaras y sensores controlados por un ordenador.

La Unión Europea también está empezando a poner dinero en un programa llamado MUNIN (Navegación Desatendida a través de Inteligencia de Red), en el que se trabaja en el Centro Fraunhofer en Hamburgo. El objetivo es desarrollar un concepto de buque autónomo, capaz de navegar por su cuenta, supervisado por un operador remoto en una estación de control en tierra. El proyecto trata de adelantarse a los retos futuros de la navegación como la mejora medioambiental, la escasez de personal de tripulación, la seguridad en el mar y los costes de operación asociados.

Web oficial del MUNIN: http://www.unmanned-ship.org/munin/

Sistema de control remoto

Este tipo de barcos cambiarían la silueta de los buques actuales. Al desaparecer el puente de mando y todas las estancias que permiten albergar a la tripulación, aumenta la superficie de carga, ya que la cubierta sería completa a lo largo del casco y se reducen los costes asociados al confort requerido a bordo. No hacen falta dormitorios, comedores, botiquín, calefacción, aseos y sistemas de saneamiento. Aumento de carga, reducción de peso muerto y ahorro de combustible pueden ser factores que permitan mejoras del 15% en el rendimiento. A esto habría que añadir el ahorro en los costes de la tripulación en forma de salario, comida, dietas, desplazamientos, seguros, etc.

Nueva imagen de barco del proyecto Rolls-Royce

Desde Rolls-Royce estiman que estos buques podrían operar en regiones como el Mar Báltico dentro de una década. El reto tecnológico quizás supone el menor de los problemas ya que habría que solventar los obstáculos regulatorios, pues actualmente las leyes del mar señalan que un buque sin tripulantes se considera abandonado y puede ser reclamado por quien lo encuentre. Las normas industriales, las aseguradoras, los sindicatos e incluso la mentalidad de las navieras y de los políticos, son los principales obstáculos a remover antes de que el proyecto pueda hacerse realidad.

Los barcos no tripulados también reducirían riesgos tales como la piratería, ya que no habría ningún rehén para chantajear. Un asalto al barco en alta mar sería posible pero difícilmente rentable ya que no sería fácil remolcar a puerto una nave tan grande. También se eliminaría la responsabilidad por la repatriación de los marineros desde países lejanos y las pólizas de las aseguradoras se verían reducidas.

Sin embargo, estas naves serían vulnerables a un tipo diferente de secuestro: el de los piratas informáticos ya que una vulnerabilidad en los sistemas podría propiciar que un intruso interfiriera en el control del barco. La forma de operar de estas naves necesitaría personal de mantenimiento y de operaciones de carga en los puertos, además de los prácticos en las maniobras de atraque y salida. Una vez en alta mar, el capitán controlaría la nave de forma remota siguiendo su ruta desde centros de control estratégicamente repartidos por el mundo.

Flotilla no tripulada

Como en todos los avances de la tecnología, las primeras reacciones de oposición dan paso al poco tiempo a ideas entusiastas, sobre todo si hay de por medio un factor de rentabilidad. Ahora vivimos el momento en que irrumpen los sistemas automáticos de conducción desatendida y los sistemas redundantes, casi infalibles. Conforme nos acostumbremos a ellos y sean habituales en nuestra vida, se apagarán los recelos que pueden despertar ahora. La transición podría comenzar con los buques portacontenedores y los transportes a granel como cereales y cemento. Los buques tanque que transportan materiales peligrosos, tales como el petróleo y el gas natural licuado, tardarían más en renunciar a las tripulaciones debido a la percepción que se tiene de que el control humano a bordo, apoyado en la tecnología, es lo más seguro, aunque esta es una visión totalmente cuestionable. Basta con observar los últimos graves accidentes aéreos, ferroviarios o marítimos para concluir que el error humano ha estado presente en todos ellos.

A propósito de la piratería en el mar, recomiendo una reciente película que cuenta con varios premios y nominaciones. Se trata de Capitán Phillips que relata un caso de abordaje en la costa de Somalia y está interpretada de Tom Hanks y un elenco de secundarios de origen africano que lo hacen realmente bien.

Trailer de la película: https://www.youtube.com/watch?v=Kg-z22xuMRM

No hay comentarios:

Publicar un comentario