Google+ Aislado en este planeta: Porcelana y Oro

martes, 18 de marzo de 2014

Porcelana y Oro

Cuando se piensa en valores seguros que resisten las fluctuaciones monetarias, acudimos a los metales preciosos, los diamantes o las obras de arte. En este grupo hay unas creaciones poco conocidas y sin embargo altamente cotizadas, que son las piezas de porcelana. No vale cualquier porcelana sino aquella de muy alta calidad y reconocido prestigio, como es el caso de la Meißener Porzellan.

Meissen. Castillo de Albrechtsburg


Aunque la cerámica es una de las más antiguas artesanías conocida en todas las civilizaciones, no es hasta los siglos siete al diez con la dinastía Tang en China, cuando se encuentra y se perfecciona la fórmula de fabricación de lo que conocemos como porcelana. 
Dresde. Pedestal a Böttger en porcelana
Esta porcelana auténtica o dura, mantuvo durante siglos el secreto de su fórmula que consiste en  una mezcla aproximada de un 50% de caolín, un 25% de feldespato y el mismo porcentaje de cuarzo, para dar mayor uniformidad y brillo a la pieza, y se obtiene después de un complicado proceso de cocción en tres etapas a temperaturas que oscilan entre los 700 y 1.450 grados. La decoración se realiza con esmaltes a base de óxidos metálicos que se vitrifican por calor y se aplica antes de la tercera cocción. 

La cultura china siempre consideró la cerámica como un arte de categoría superior, comparable a la que se otorgaba en occidente a la pintura y la escultura, y aunque sus porcelanas se conocían en Europa desde la Edad Media, la llegada de piezas era muy escasa ya que en el comercio de la época con oriente, se le daba prioridad a la seda. Es a partir del siglo XV cuando Italia, seguida por otros países europeos, comienza los experimentos para imitar la porcelana oriental, motivados por los altos precios que se pagaban por las piezas llegadas a Europa a través de la ruta de la seda. China en tanto, mantenía su monopolio y su secreto. Ningún occidental podía navegar por el país asiático y los objetos salían de un único puerto tras pasar por rigurosas aduanas. El objetivo era garantizar que nadie conociese y revelase el secreto de su fabricación.

Pieza de filigrana. Meissen
Muchos exploradores y aventureros se arriesgaron a entrar en China tras los secretos de la porcelana, patrocinados en muchos casos por las cortes y la nobleza europea, los principales clientes de estos productos de lujo, pero todos volvían con las manos vacías. Como se ve, también entonces hubo una fiebre en occidente por los productos chinos que se alimentó en parte por las narraciones de Marco Polo. Pero hubo que esperar hasta el siglo XVIII y sin necesidad de robar la fórmula a los chinos, el alquimista Johann Friedrich Böttger, en la corte de Dresde, estado de Sajonia, bajo el gobierno de Augusto II el Fuerte, obtuvo un compuesto similar mediante un proceso que pronto se difundió por toda Europa. 

Meissen
El rey Augusto II era un hombre fuerte, ambicioso y desmedido y también un voraz mujeriego, que atendía a numerosas amantes. Se le atributen más de 350 hijos aunque la cifra reconocida es mucho menor. La historia es un poco rocambolesca y cruel. En 1700, Böttger, con 18 años de edad y sin ninguna acusación de delito, fue arrestado y trasladado a Dresde por orden del rey, que había oído que el joven era un alquimista capaz de producir oro a partir de otros metales. 

Por otro lado, el rey tenía en la cercana Meissen a un matemático y científico llamado Ehrenfried Walter von Tschirnhaus dedicado durante muchos años a obtener la fórmula de la porcelana y que al parecer, iba obteniendo algunos resultados. Si estas dos apuestas le salieran bien, Augusto sería enormemente rico y por ello retiene al joven Böttger para hacerse con la exclusiva y le proporciona un magnífico laboratorio y una confortable vivienda en la fortaleza de Dresde, pero eso sí, con las puertas cerradas y vigilancia continua.

Pareja de urnas. Meissen
Como los progresos de ambos son insuficientes, el rey promueve su colaboración y en 1705 ordena el traslado de Böttger a Meissen para trabajar con Tschirnhaus. El alquimista que se ha percatado de que tiene poco futuro con la obtención de oro, se interesa por los avances de su colega y descubre algunos secretos del horneado a altas temperaturas. Pero en 1707, Tschirnhaus muere repentinamente y Böttger capitaliza la investigación a su favor anunciando al año siguiente que ha dado con el secreto de la porcelana. El producto inicial es rojizo pero en un año consigue la primera porcelana blanca fabricada en Europa. La producción comienza en los laboratorios de Dresde en 1709 y las primeras piezas están a la venta en la Feria de Pascua de Leipzig en 1710.

La marca de las dos espadas
Böttger continúa con pasión perfeccionando las piezas de porcelana con diseños artísticos que superan a los productos chinos. Liberado de su cautiverio por el rey, pasa a dirigir la nueva fábrica de Meissen desde 1714, donde elaboran finas porcelanas que dan prestigio a Sajonia en toda Europa. Aunque todavía vive en sus treinta y pocos años, está muy enfermo a causa de su reclusión que le ha trastornado psicológicamente y está contaminado y medio ciego por trabajar con hornos y crisoles en un laboratorio sin ventilación. Böttger malvive poco más y muere en 1719.

Sevres
Al principio las piezas de Meissen llevaban grabado el monograma del rey con las iniciales AR (Augustus Rex). Después, en 1731, se estableció el sello de las dos espadas cruzadas, en azul, reconocidas hasta hoy en todo el mundo. Muy pronto el secreto de la porcelana de Meissen se difundió por el resto del continente. Hacia 1717 alguien vendió el secreto de la fabricación y la competencia se estableció en Viena. En el año 1760, unos 30 fabricantes de porcelana estaban asentados en Europa, muchos de ellos con patrocinio de las casas reales de cada país.

Wedgwood
Alemania mantiene hoy en día una gran producción de porcelana de calidad. Hay una ruta de la porcelana a lo largo de 550 km desde Bamberg hasta Bayreuth con docenas de factorías donde destacan marcas de fama mundial como Seltmann, Arzberg, Walküre, Villeroy & Boch, Bauscher, Goebel, Rosenthal, Meissen Porzellan y otras muchas.


Leones guardianes de Lladró
                                                                 


Fábrica del Buen Retiro. Familia de Fernando IV
En el resto del continente hay que destacar las porcelanas francesas de Sèvres y Limoges, las inglesas de Worcester, Wedgwood y Staffordshire, las italianas de Nápoles y Capodimonte y la porcelana Imperial de Rusia. En España gozan de prestigio y tradición la Porcelana del Buen Retiro (Madrid), que data de 1760, la de Alcora (Castellón), fundada en 1727, la porcelana de Sargadelos, en Lugo y La Cartuja de Sevilla.


En la actualidad, la porcelana artística tiene dos utilizaciones: como vajilla de mesa y como pieza decorativa. En el primer caso China invade los mercados europeos con precios hasta un 70% inferiores a los locales de modo que numerosas fábricas han cerrado. En cuanto a la decoración, los gustos actuales han cambiado y no es frecuente invertir en piezas artísticas y caras que además son poco funcionales. Las firmas europeas más importantes que no han desaparecido, han evolucionado hacia la fabricación industrial, pero todavía siguen manteniendo una producción artesana muy meritoria, con piezas exclusivas que adornan los salones y las mesas más distinguidas del mundo.

Porcelana actual de Villeroy & Boch

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