Google+ Aislado en este planeta: El puente

sábado, 5 de abril de 2014

El puente

Veamos el argumento. En la mitad del puente internacional de Oresund que une dos países, Dinamarca y Suecia, justo en la línea amarilla que representa la divisoria, aparece un cadáver seccionado, colocado de forma que de cintura para arriba está en un país y de cintura para abajo en el otro. Ahí comienza un problema de jurisdicción para determinar a quién corresponde la investigación. Afortunadamente, algo así está previsto en las leyes nórdicas como un caso de clara colaboración, de modo que entran en escena una jefa de la policía sueca y un detective de homicidios danés. Juntos formarán una variopinta y extraña pareja que llevará el peso de una complicada investigación, mostrándonos de paso, la dispar personalidad de los protagonistas que se desenvuelven en esa atmósfera especial del cine nórdico.

Lo primero que descubren los agentes Saga y Martin, es que las dos mitades de la mujer muerta en el centro del puente, corresponden a personas diferentes; una conocida diputada sueca y una prostituta de los bajos fondos de Copenhague. Esta teatralidad no es gratuita ya que la puesta en escena del asesino, en este y sucesivos crímenes, encierra siempre un mensaje inteligente y rebuscado para alertar a la sociedad sobre diferentes problemas sociales.

Y hasta aquí puedo leer sin descubrir el argumento, lo cual sería una pena, ya que estamos hablando de una de las mejores series de televisión de los últimos años. Se trata de una coproducción de ambos países nórdicos titulada Bron (El Puente), que en principio contará con dos temporadas de diez capítulos cada una, la primera de ellas ya emitida en España por la cadena AXN.




Un protagonista silencioso de la serie es el puente de Oresund, escenario de distintas secuencias. Se trata del puente atirantado más largo del mundo con un vano central de medio kilómetro que forma parte de la compleja solución que se dio al enlace rodado entre Suecia y Dinamarca.

La distancia entre los países en el estrecho de Oresund es de 16 kilómetros en un brazo de mar con un tráfico naval muy intenso. La obra completa une las ciudades de Copenhague en Dinamarca y Malmö en Suecia, mediante un túnel, una isla artificial y un puente. Esta solución conjugó perfectamente todos los problemas que se presentaban en el diseño de la obra. El requerimiento primordial fue la seguridad, en unas aguas a menudo turbulentas y con la presencia de un aeropuerto en las cercanías, en la orilla danesa. En este tramo se optó por la construcción de un túnel bajo las aguas de más de cuatro kilómetros, que permite la navegación sobre él de grandes barcos, sin obstáculos.


El túnel desemboca en la isla artificial de Peberholm construida con los materiales de la excavación, que tiene una longitud de cuatro kilómetros. Finalmente, el último tramo es el puente construido en acero y hormigón, de casi ocho kilómetros que soporta una autopista de seis carriles y por debajo de ella, dos vías de ferrocarril. Los pilares centrales del puente fueron colocados por la grúa flotante más grande del mundo y se elevan 204 metros sobre las aguas del Báltico. La calzada en este punto, tiene una altura libre de 57 metros.




Aunque la mayor parte del proyecto y la construcción corresponde a empresas nórdicas, una empresa española del Grupo Dragados (hoy FCC), participó en la obra aportando los 49 tableros gigantes que forman los vanos de aproximación al puente atirantado y fueron construidos en la factoría gaditana de Puerto Real, transportarlos por vía marítima hasta su destino y después hundidos con gran precisión en su lugar definitivo.

Toda el proyecto está realizado bajo la premisa de que con las duras condiciones ambientales del Báltico, temperaturas por debajo de -20 ºC, ambiente marino muy salubre, posible colisión de buques e impacto de masas de hielo, la durabilidad de esta infraestructura deberá ser superior a 100 años. Además la obra cumple estrictas normas medioambientales, no tiene impacto en la fauna marina y es altamente sostenible en cuanto a su explotación y mantenimiento.



Sin embargo, si ha tenido un impacto muy positivo en la economía de los dos países. Tal es la agilidad de comunicación que proporciona, que el servicio de ferries Malmö-Copenhague ha terminado por desaparecer. La travesía puede realizarse con cualquier vehículo de carretera y también mediante trenes lanzadera que transportan automóviles. El puente ha reducido la conexión de la península escandinava con el resto de Europa a un trayecto de 20 minutos y 30 euros de peaje.

El proyecto de esta obra comenzó en 1991, cuando el gobierno danés y el sueco acordaron construir este puente, una vieja ambición de ambos países. Después de nueve años de trabajos ininterrumpidos, no exentos de dificultades y retos tecnológicos, el puente se abrió al tráfico durante el verano del año 2000, cumpliendo además el reto de no desviarse en el presupuesto asignado. (Supongo que incluida la partida correspondiente a la empresa española)

1 comentario:

  1. He visto tu sitio y me parece de lo más interesante. No solo por el hecho
    de que lo que estás proponiendo tiene un amplio conocimiento (o
    bien por lo menos eso aparenta) sino que la forma que posees
    de expresar tus ideas es genial. Espero que en algún momento podamos trabajar algo juntos o
    bien al menos que me des la oportunidad de percibir alguna visita tuya a mi blog
    y me des tus puntos de vista. Al final del día quien sino otro
    blogger para juzgar el trabajo de uno.

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