Google+ Aislado en este planeta: Colonialismo

lunes, 19 de mayo de 2014

Colonialismo

He terminado de leer una novela corta, famosa e impactante  titulada "El corazón de las Tinieblas". El interés de su lectura reside en que es la obra de referencia de un autor de culto como es Joseph Conrad, un escritor inglés de origen polaco que escribe de sus vivencias personales a través de los viajes y de sus incursiones al alma de los personajes.

La novela y su autor datan de finales del siglo XIX, de un tiempo en que las potencias europeas se habían repartido el mundo y en las colonias ocupadas ocurrían estremecedoras historias de esclavitud, ambición y locura que fueron hábilmente ocultadas a una pacata y bienpensante sociedad europea de la época que tardó años en conocer la verdad de las actuaciones "civilizadoras" de sus propios gobiernos.

En 1912 solo dos países africanos eran independientes
"El Corazón de las tinieblas" está inspirada en el corto periodo que Joseph Conrad pasó en el Congo, en aquel tiempo colonizado y devastado por el rey Leopoldo II de Bélgica. Hoy sigue siendo la obra más emblemática de Conrad y uno de los grandes relatos del siglo XX.


En su argumento se cuenta como Charlie Marlow, un marinero que remonta el río Congo pilotando un barco al servicio de una compañía belga, se va adentrando en lo ignoto de la selva, en la oscuridad de lo desconocido y por último en el más absoluto horror. Conforme avanza por las estaciones del río, va encontrando miseria, desolación, indígenas desahuciados que esperan la muerte y también ambición, crueldad y miedo en los expedicionarios que le acompañan. Va en busca del enigmático Kurtz, el jefe de una estación en las profundidades de la selva, que si bien tiene gran éxito en la obtención del marfil, ha traspasado todos los límites éticos y morales y está rayando en la locura. 

Durante el trayecto va recibiendo diversas noticias y versiones sobre la figura de Kurtz al que llega a conocer como un misterio, más ausente que presente, un mito muy superior intelectual y moralmente a sus colegas, empleados de la Compañía, un hombre que dignifica su trabajo teniéndolo como una misión civilizadora que redime al africano a través del sometimiento a la civilización.

El Congo, el mayor río centroafricano

Al alcanzar su última etapa, la expedición de Marlow encuentra cientos de calaveras y huellas de terribles rituales sangrientos. Aquellos son los dominios de Kurtz que en ese momento es ya una sombra de sí mismo, un moribundo enloquecido y delirante, una ruina humana en la que Marlow no encuentra uno solo de aquellos principios civilizadores que antaño lo animaban. Lo único definitivo que se llega a saber de él es que ha saqueado más marfil que ningún otro agente para la empresa pero también que ha conseguido comunicarse con los nativos, seducirlos, convertirse en su reyezuelo y ejercer sobre ellos el dominio más despótico que cabe imaginar. Marlow intenta rescatarlo de aquel infierno y llevarlo de regreso para salvar al menos su honor, pero aquel hombre cuya alma ya ha descendido a los infiernos, es víctima de una locura bestial y cuando inician el regreso, muere a bordo del barco.

La dialéctica entre civilización y barbarie es el tema crucial en "El corazón de las tinieblas". La cuestión que se plantea es decidir si la barbarie es el África y si Europa representa la civilización. Desde luego, la barbarie explícita en la novela la representa la Compañía explotadora, un invento de las potencias europeas para esquilmar y esclavizar al continente africano en nombre del progreso.

Ilustración de la Conferencia de Berlín
Este trágico capítulo de la historia que es el colonialismo, tiene su origen en la segunda mitad del siglo XIX. Las expediciones de Livingstone y Stanley habían exacerbado la curiosidad y el interés de los europeos por el continente africano y la explotación de sus recursos podía ser fuente de conflicto entre naciones. Por ello, convocados por Gran Bretaña y Francia, un total de catorce países se dieron cita en Berlín en noviembre de 1884, con la intención de marcar las reglas del reparto territorial de África, acabar con la esclavitud y terminar con las disputas entre países, frecuentes en el último siglo. A diferencia de otras épocas en que el imperialismo significaba conquista e integración de territorios y gentes, los países imperialistas de la revolución industrial solo pretendían explotar el territorio y sus riquezas. Se trata de un expolio disfrazado de misión humanizadora que predica aportar a la colonia los adelantos alcanzados por la sociedad europea. Se extraen sus materias primas a la vez que se desarrollan los pueblos, de forma que se conviertan en futuros compradores de los productos elaborados. Una visión beatífica e hipócrita totalmente alejada de la realidad.

Una muestra del desvarío moral de las potencias europeas lo constituye el rey Leopoldo II de Bélgica que adelantándose a la Conferencia de Berlín, había enviado en secreto al ambicioso Henry Stanley a la región del Congo en 1879, donde hizo acuerdos con cientos de jefes africanos y tres años después tenía suficiente territorio para formar las bases del Estado Libre del Congo, un país de 2,3 millones de kilómetros cuadrados, ¡75 veces el tamaño de Bélgica!, propiedad personal del rey que lo explotó exhaustivamente por su marfil y su caucho en beneficio propio. 

Castigos terribles, manos amputadas...
misioneros europeos en el Congo en1904
La coartada de Leopoldo consistió en impulsar la Conferencia Geográfica de Bruselas que reunía a expertos, exploradores y científicos de seis países europeos. Pretendía establecer normas comunes, filantrópicas, para proteger el continente africano y patrocinó expediciones científicas, educativas y sanitarias para vender su imagen de benefactor en la escena internacional. La realidad es que el Estado Libre del Congo, es decir, el monarca, impuso un régimen de terror en la colonia, incluyendo asesinatos masivos con millones de víctimas, y trabajo de esclavitud, hasta un punto tan escandaloso que Bélgica tuvo que ceder a las presiones internacionales acabando con el mandato de Leopoldo II y anexionando el país en 1908, como una colonia de Bélgica, que se llamó el Congo Belga.

Se calcula que durante los años de dominio de Leopoldo II sobre el Congo, fueron exterminados unos diez millones de nativos, la mayoría de ellos esclavizados, mutilados, asesinados o amenazados con la muerte para que trabajaran afanosamente en la obtención de caucho y del marfil.

La conferencia de Berlín está considerada por los historiadores como el momento culminante del colonialismo exacerbado, iniciado por Francia y Reino Unido en el final del siglo XIX. Los conflictos que se pretendían solucionar con esta conferencia no hicieron sino agravarse de forma lenta pero continua, provocando unas tensiones territoriales, políticas y económicas entre las principales potencias europeas, que colaboraron en el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914.

En la época de la Conferencia de Berlín, la vía principal hacia el corazón de África era el río Congo en permanente disputa entre Bélgica y Francia. Es a través de ese río por donde Marlow navega en busca de Kurtz y donde descubre la dramática realidad del colonialismo y la sangrienta herida en la piel de África que sigue sin cicatrizar un siglo después.

Carátula de la película

Francis Ford Coppola se basó en "El corazón de las tinieblas" para su película "Apocalypse Now", que si bien está ambientada en la Guerra de Vietnam, mantiene el espíritu y la estructura del relato de Conrad, narrando la historia con una similitud milimétrica y con notable acierto.

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