Google+ Aislado en este planeta: Educación revolucionaria

miércoles, 7 de mayo de 2014

Educación revolucionaria

Se ha celebrado hace unas semanas en Barcelona, el Global Education Forum organizado por Microsoft, un evento donde se trata del desarrollo de los sistemas educativos apoyados en el empleo de la tecnología para el aprendizaje. El presidente para Europa de esta firma, Jan Muehlfeit, ha hecho unas declaraciones rompedoras y visionarias como corresponde a un gurú de las tecnologías. Para ilustrar su mensaje cita algunas cosas que están ocurriendo actualmente:

Según un artículo publicado semanas atrás por el Wall Street Journal, se pronostica que en tres  años, todas las compañías serán empresas de software (en mayor o menor medida), sea cual sea su negocio. Suena bastante absurdo pero la idea en sí, no lo es. Lo que dice es que tu software y tus sistemas desarrollados en torno a él, serán la clave diferenciadora, competitiva, para tu negocio. Mercedes es un gran ejemplo de esta afirmación: el 60% de su personal ya está desarrollando software allí. Es una compañía del motor y sus productos de venta pueden ser los automóviles, pero el desarrollo de software se ha hecho realmente imprescindible ya que está presente, cada vez más, en todas las etapas del proceso y del producto.
Si este es el futuro necesitaremos una educación muy diferente porque la que tenemos ahora no será capaz de cumplir con las necesidades de las industrias y las empresas, por eso hay que cambiar la forma de enseñar y esto puede hacerlo la tecnología.
Pero por encima de todo, hay que saber que la tecnología es la herramienta, no el fin. El fin es conseguir buena educación, más conocimiento y mejores habilidades. La tecnología es sólo la manera de conseguirlo. Y a medida que la tecnología esté más presente, la inteligencia, es decir, el cerebro, será más importante porque la única manera de competir, ya seamos individuos, organizaciones o países, será con la habilidad de desbloquear el potencial humano, que es justo donde la tecnología puede ser muy útil.


Un ejemplo prometedor de cómo pueden hacerse las cosas en el futuro, es un proyecto ya operativo de la Universidad de Stanford que consiste en impartir por Internet, de forma gratuita y con las mejores herramientas interactivas, cursos universitarios al alcance de todo el mundo sin más barrera de entrada que el idioma y la conexión.



Se trata de una plataforma tecnológica llamada Coursera, donde tienes la posibilidad de inscribirte a día de hoy, en más de 600 cursos de alta calidad proporcionados por una red de universidades colaboradoras entre las que se encuentran Stanford, Princeton, Duke, Toronto, el MIT, Harvard o la Universidad Autónoma de Barcelona y así hasta un centenar de instituciones de prestigio. La mayoría de estos centros proporcionan al alumno un certificado oficial a la terminación con éxito del curso, lo que supone un atractivo añadido.

Este fenómeno, al que se empieza a llamar educación abierta, es con toda seguridad una de las manifestaciones más claras de que la educación está en su mayor etapa de cambio desde que los maestros de la antigüedad comenzaron a dar clase. El experimento de Stanford está siendo un éxito sobre todo para cursos de especialización y formación continua. Tiene que ser por esta vía como se pueda abordar el ingente reciclaje del personal necesario para incorporar las nuevas tecnologías a los negocios. También es el único modo de ser competitivo, teniendo acceso a los últimos avances sin esperar una década a que se popularicen.

Estos cursos aún están lejos de sustituir una formación reglada de 4 años, pero todo se andará. A la vista de cómo se desarrolla el aprendizaje actual de muchas asignaturas basado en el modelo: profesor que dicta, copias apuntes, los memorizas, los repites, te examinas…, está claro que los profesores actuales desperdician su talento repitiendo cada año un guión que bien podrían tener grabado. Por eso, no creo que cueste mucho replicar el itinerario de una carrera en un nuevo modelo, más eficaz y atractivo. Más bien creo que lo veremos pronto aunque habrá que superar las reticencias de los actuales claustros de enseñantes. Una vez que el contenido de las mejores universidades del mundo esté colgado gratis en la red, acompañado de una serie de mecanismos para afianzar el aprendizaje, la oferta del resto del ecosistema educativo no podrá seguir igual. Pero claro, habrá que ver cómo reacciona la comunidad académica. Estos cambios ya se han vivido en la industria cultural (libros, cine, música…) en los últimos 30 años por lo que la conducta previsible ya es conocida y seguro que será reaccionaria.

Carlos Slim, mecenas de Coursera
La cuestión que surge ahora es si esta actividad de repartir formación de alta calidad de modo gratuito, tiene un modelo de negocio que la haga sostenible. Toda actividad tiene que financiarse, de modo que habrá que buscar fórmulas. Muchas actividades de Internet nos han sorprendido utilizando nuevos procedimientos de negocio. Aquí cabrían alternativas como la donación voluntaria del alumno satisfecho, el "crowdfounding" (mecenazgo en sus diversas modalidades), las tasas por examen y certificación, la creación de bolsas de empleo y también aportaciones de dinero público o del ámbito universitario.

España y su mundo académico tienen aquí un terreno extenso que está casi virgen en nuestra lengua. La potencia del español como idioma universal debería aprovecharse en proyectos de alcance internacional, pero a la vista de nuestra iniciativa y de las reformas educativas que se están discutiendo, me temo que aquí somos de cortas miras y de vuelo rasante, cuando en realidad la educación es más importante que cualquier otra medida de gobierno porque aquí está en juego el futuro del país.

Una vez más Internet ofrece cosas extraordinarias, como que un curso de Stanford se imparta gratis a miles de alumnos de todo el mundo, que lo hacen porque les gusta. La universidad se elige porque te proporciona un título pero para aprender de verdad, Coursera y otras iniciativas similares.


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