Google+ Aislado en este planeta: El dinero invisible

domingo, 15 de junio de 2014

El dinero invisible

Revolución o muerte. Esta vez la proclama no viene de un barbudo antisistema, sino de un hombre elegante y educado, Francisco González, consejero delegado del BBVA. En unas recientes declaraciones al Financial Times ha sentenciado: "Los bancos que no estén preparados para nuevos competidores como Google, Facebook o Amazon, se enfrentan a una muerte segura".

Francisco González es hombre sensato, serio, trabajador y hecho a sí mismo, ya que empezó desde los cimientos de su banco como programador de ordenadores. Por su destacada carrera y por la posición que ocupa, se puede dar credibilidad a sus opiniones cuando profetiza que "la tecnología ya ha transformado muchas industrias. La siguiente es la banca". A las editoriales les salió Amazon, a las telefónicas Skype y WhatsApp, los viajes se compran en Logitravel, Trivago y varios cientos más, a los taxistas se les aparece el fantasma de Uber y hasta las quinielas y la lotería sufren el empuje de las apuestas online. No esta quedando títere con cabeza.

La banca mantiene unas prácticas de la Edad Media y el manejo de efectivo tiene los días contados. Las transacciones en metálico crecieron en el mundo un 2% en el último quinquenio mientras que el resto de modalidades de pago subieron un 15%. Usar billetes es caro. Un estudio de la Universidad de Tufts (Massachusetts), demuestra que entre recogida, clasificación, transporte y fabricación de nuevos billetes, a los estadounidenses les cuesta 200.000 millones de dólares al año (unos 637 dólares por ciudadano) ya que la Reserva Federal se ve obligada a triturar 7.000 toneladas de billetes y su media de vida no pasa de los seis años.

El beneficio principal de la actividad bancaria ya no está en las comisiones que difícilmente se sostienen, sino en la información sobre el comportamiento de la gente, sus hábitos y sus intereses que obtiene de las transacciones electrónicas. Los bancos creen tener una información valiosa basada en su red de oficinas y en los pagos domiciliados pero esto es una minucia si lo comparamos con las grandes de Internet a los que teme el presidente del BBVA. 

El sistema de pago de eBay tiene 143 millones de cuentas, opera en 26 divisas y 193 países. El pasado año a través de Paypal circularon casi 130.000 millones de euros. No hay banco que pueda presentar estas cifras, pero si otros competidores en la red. Apple dispone de unos 575 millones de cuentas registradas a través de los aparatitos que vende que se convierten en máquinas de comprar con un solo clic. El mayor hipermercado de la galaxia, sin horarios ni fiestas de guardar es Amazon, que tiene 230 millones de compradores en una tentación continua. También destaca Google con otros cientos de millones de cuentas registradas en su tienda GooglePlay y más de mil millones de móviles con su sistema operativo, y no podemos olvidar a Facebook y Twitter que pueden sumar 2.000 millones de usuarios, aunque su enfoque todavía no es tan comercial.

En cuanto a los medios financieros alternativos, nos encontramos ante un panorama con opciones diversas, todas ellas seriamente peligrosas para la banca tradicional. Veamos algunas de ellas.

Monedas virtuales. Hay más de 30 en la red pero una de ellas, el Bitcoin, se lleva el 80% del volumen de operaciones. El Banco Central Europeo, la Reserva Federal de EE UU, los Bancos Centrales de China, Japón o Rusia se están ocupando del asunto y lo temen porque aún con sus altibajos, el Bitcoin está aquí para quedarse. Solo hay que mirar su crecimiento y su cotización al alza en los mercados. Y es normal porque la sociedad civil, harta de los abusos de banqueros y políticos, quiere un medio de pago libre, barato y fuera del control del poder.

Pasarelas de pago. El dinero será invisible, declaraba el presidente de Paypal, en una reciente entrevista. "No habrá billetes ni billeteros, solo valor que tendrás disponible cuando lo necesites y que podrás mover a cualquier parte del mundo por un bajo coste". A la banca le gustaría que todos los pagos fueran electrónicos, siempre que pasaran por cuentas de la entidad. Pero las modernas pasarelas de Internet actúan como bancos virtuales que admiten tener valor o crédito almacenados en ellas y permiten actuar con cualquier tarjeta. Algunos bancos pretenden crear su propia pasarela para amarrar a sus clientes, pero esto no va a funcionar a pesar de facilidades añadidas como el pago con el móvil.

Los grandes del comercio por Internet como eBay, quieren ser tiendas y bancos a la vez. Por esta razón eBay, que descubrió que el 50% de sus operaciones se pagaban a través de PayPal, pagó 1.500 millones de dólares por la compañía para integrarla en su circuito.

Crowdfunding. Versión moderna del mecenas y la donación. Es la inversión colectiva o financiación por suscripción de particulares que creen en la rentabilidad de una empresa y se arriesgan a invertir su dinero en ella. La fórmula más habitual es la de pequeñas inversiones por numerosos inversores hasta formar el capital necesario y está haciendo frente a la escasez de crédito y a la avaricia de los bancos.

En España las cifras son de broma ante el volumen que está alcanzando en otros países, y no ha hecho más que empezar. Sin embargo, ha merecido la atención del Gobierno, que ha presentado un anteproyecto de ley para, según asegura, "regularlo", aunque en realidad parece que se quiera abortar, ya que han establecido limitaciones restrictivas por todas partes, a diferencia de las legislaciones del norte de Europa y Estados Unidos. En cualquier caso, no se puede poner puertas al campo y el emprendedor español, vía Internet, probablemente busque en otra parte.


Internet está permitiendo nuevas formas de intercambio que escapan a las fórmulas tradicionales evitando pagos bancarios. Hay numerosos ejemplos de transacciones usuario a usuario (P2P), desde el intercambio de vivienda a la compensación de divisas y otras operaciones de trueque y contracomercio que eluden a la banca tradicional y sus comisiones y de paso, se vuelven opacas para Hacienda.

Ante este panorama amenazador, Francisco González admite abiertamente que "el monopolio de los bancos ha terminado" y que empresas tecnológicas como Google o Amazon están hoy en mucha mejor posición para abordar los retos de futuro de la banca. El directivo de BBVA añade que el sector financiero, con una infraestructura tecnológica construida hace 40 años, continuamente parcheada, y una cultura poco afín a la de Internet, está lastrado para afrontar este reto. Veremos cómo salen de esta.

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