Google+ Aislado en este planeta: ¡Despierta Rosetta!

martes, 12 de agosto de 2014

¡Despierta Rosetta!

Puede parecer el título de un cuento o de una canción, pero en realidad se trata de una llamada internacional promocionada a través de las redes sociales (Facebook: https://www.facebook.com/RosettaMission y Twitter, con la etiqueta: @ESA_Rosetta). De este modo, medio mundo envió virtualmente este grito hasta la sonda espacial para que, como si de la Bella Durmiente se tratara, conseguir despertarla de su letargo.

Rosetta es uno de los proyectos más largos y complejos de investigación del espacio liderado por la Agencia Espacial Europea (ESA). Hace 20 años se decidió su construcción y hace diez, fue lanzada al espacio con el cohete Ariane 5G. En noviembre de 2014 le espera su mayor desafío: después de un viaje de 7.100 millones de kilómetros, Rosetta aterrizará sobre el cometa 67P/ Churyumov-Gerasimenko depositando sobre su lomo un mini laboratorio de unos 100 kilos de peso, llamado Philae.



La sonda debe su nombre a la piedra Rosetta, que fue encontrada en Egipto en 1799. La piedra data de dos siglos antes de Cristo y en ella aparece el mismo texto escrito en varios idiomas, lo que fue clave para descifrar el significado de la escritura jeroglífica. Del mismo modo, la misión de la sonda espacial Rosetta podría ser clave para obtener más información sobre los orígenes del Sistema Solar.

Desde su lanzamiento en marzo de 2004, ya ha completado cinco vueltas al Sol, utilizando la gravedad de la Tierra y de Marte para impulsarse hacia su destino final. Además durante su largo viaje ha cumplido otras misiones científicas estudiando y fotografiando dos asteroides que se cruzaron en su camino: el Steins, de apenas 5 km de diámetro al que se acercó en 2008 a tan solo 800 km de distancia y el Lutecia, una roca con forma de patata, llena de cráteres y que mide 130 km en su lado más ancho, pasando en 2010 a unos 3.200 km de distancia de su superficie, a la que hizo fotos que envió a la Tierra.

Después Rosetta entró en estado de hibernación apagando los sistemas de a bordo para ahorrar energía ya que su órbita estaba tan alejada del Sol que no podía cargar las baterías con sus paneles solares. Pero a comienzos de año, Rosetta se volvió a acercar al astro rey y llegó el momento de despertarla para seguir con su misión. Cuatro alarmas internas programadas en su ordenador, reactivaron los sistemas el 20 de enero de 2014, como si el grito enviado desde la Tierra hubiera resonado en las estrellas. Tras comprobar que todos los componentes estaban funcionando correctamente, extendió los brazos, es decir, sus paneles solares en dirección al Sol para desperezarse y prepararse para la tarea que le aguarda. Después envió una radioseñal a la Tierra desde una distancia de 807 millones de kilómetros, informando que había sobrevivido a su largo sueño.

Ahora, se encuentra en uno de los momentos más delicados de la misión, la operación de encuentro, que consta de 10 maniobras diferentes, que comenzaron a principios de mayo y que concluirán este miércoles 13 de agosto. Es un reto porque nunca se ha hecho antes nada semejante. En la fase de aterrizaje, la nave se situará ahora a 30 kilómetros de la roca, acercándose en septiembre a 20 kilómetros y en octubre a 10, obteniendo mientras datos acerca de la composición, densidad y gravedad del cometa, para que los científicos de la ESA sepan con qué se van a encontrar. En noviembre, una vez elegido el lugar de aterrizaje, el módulo Philae será depositado en la superficie del cometa. Como la gravedad de un cometa de cuatro kilómetros de diámetro es prácticamente nula, Philae se sujetará a la superficie con tornillos y arpones, al aterrizar, para no rebotar contra la superficie y perderse en el espacio.

Después cabalgando a lomos de un caballo de piedra y fuego desbocado, seguirá su viaje acercándose al Sol y esta será la parte más interesante de la misión pues además del módulo, Rosetta acompañará al cometa en la parte caliente de su órbita. Después de alcanzar el punto más cercano al astro rey, la sonda seguirá a su lado durante otros seis meses en la fase de alejamiento y por tanto de vuelta a la inactividad.




Los astrofísicos creen que los cometas son los restos del origen de nuestro Sistema Solar que no llegaron a formar parte de los planetas. Piensan que su materia no ha sido polucionada por la evolución geológica que ha modificado las rocas de los planetas. También esperan que esta misión les ayude a comprender de dónde procede el agua de la Tierra ya que, por su proximidad al Sol, debería carecer de ella como ocurre con la Luna o con Marte.

Los cometas encierran una valiosa información sobre el origen del Sistema Solar, pero hasta ahora no se había podido visitar ninguno. Lo poco que los científicos saben de ellos se debe a las aproximaciones de estos cuerpos a nuestro planeta. Prácticamente sólo conocemos a Halley, que fue observado por la nave "Giotto", lanzada en 1985 y que al año siguiente estudió al cometa cuando se aproximó a la Tierra.

Sin duda se trata de una gran logro tecnológico y científico que nos deja boquiabiertos, pero aún sorprende más que el hombre, capaz de tales hazañas, no haya aprendido a vivir en paz con su vecino ni a terminar con tantas desgracias que asolan al mundo.

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