Google+ Aislado en este planeta: Zamora, una historia para cada hora

sábado, 4 de octubre de 2014

Zamora, una historia para cada hora

Los que en la niñez estudiamos la Historia de España en la Enciclopedia Alvarez, recordamos un hecho intrigante que tuvo lugar en Zamora en el año 1072 y quedó marcado en las crónicas como una gran felonía y una enorme traición. Ahora, al visitar esta ciudad, he escuchado con agrado aquel episodio casi olvidado y también algunos chismes locales al respecto.

Zamora y el Duero

La historia recogida en el Romancero zamorano, es más o menos así: Fernando I de León dejó dispuesto que, a su muerte, los territorios de su corona se dividieran entre sus tres hijos. Este rey, que era hijo de Sancho el Mayor de Navarra, había recibido el título de conde de Castilla y se convirtió después en rey de León por su matrimonio con Sancha, hermana del rey leonés Bermudo III, último de la dinastía astur, que había muerto sin descendencia.

Según ese testamento, el reino de León quedaría en manos de su hijo favorito, Alfonso; el condado de Castilla, que en ese momento se convirtió en reino, iría a parar al primogénito, Sancho; y los señoríos de Toro y Zamora, dentro del reino leonés, a sus hijas Elvira y UrracaEl caso es que Sancho no aceptó tal testamento e invadió el reino de León, sometiendo a un durísimo cerco a la ciudad de Zamora, donde Urraca se había hecho fuerte y se negaba a entregar la plaza.

Dicen las crónicas que un caballero leones llamado Vellido Dolfos apareció en escena. Parece ser que era de ascendencia gallega, que era amante de Dª Urraca y que una noche abandonó sigilosamente Zamora para entrevistarse a solas con Sancho, a quien ya conocía, con la excusa de que iba a desertar del bando de Doña Urraca y que le mostraría una puerta de acceso a la ciudad, mal guarecida, que pocos conocían. Estando cerca de las murallas y en un descuido de Sancho le apuñaló por la espalda con el propio venablo del monarca.

Zamora, un bello románico en su Catedral

Tras el crimen, Vellido Dolfos se introdujo en la ciudad de Zamora por la puerta que desde entonces se llamó "de la Traición". Cuenta el romancero que Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, que formaba parte de las tropas del rey, cabalgó tras el traidor y a punto estuvo de darle alcance, pero la puerta se cerró antes de lograrlo.

En los cantares de la época se recogen unas versos que ilustran aquellos hechos:

¡Guarte, guarte, rey don Sancho!, no digas que no te aviso, 
que del cerco de Zamora un alevoso ha salido;
llámase Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Vellido, 
cuatro traiciones ha hecho, y con esta serán cinco. 
Si gran traidor fue su padre, mayor traidor es el hijo. 
Gritos dan en el real: ¡a don Sancho han mal herido! 
Muerto le ha Vellido Dolfos, ¡gran traición ha cometido! 
Desque le tuviera muerto, metiose por un postigo, 
por las calle de Zamora va dando voces y gritos: 
¡tiempo era, doña Urraca, de cumplir lo prometido!

Pero en otras crónicas antiguas hay versiones diferentes de este hecho ya que se cuenta que Vellido salió de la ciudad a campo descubierto y en viendo al rey Sancho, arremetió contra él y lo atravesó con su lanza, huyendo a continuación sin que pudieran darle alcance. A la vista de esta versión resulta que, en vez de un traidor, Vellido  Dolfos más parece un audaz caballero que actuó en plan comando y puesto que era un leonés que defendía una de las ciudades de su reino contra la agresión de otro Estado, el de Castilla, no cabría hablar de traición. Es un caso singular que un asediado salga en solitario al campamento enemigo, y mucho más que consiga acabar con la vida del rey. Sin duda se trata de un hecho heroico y huir despavoridamente demuestra inteligencia que no cobardía, pues no podía enfrentarse solo a todo el ejército enemigo.

Así que a falta de rigor histórico, pues hablamos de leyendas y cantares de gesta, y aunque Vellido Dolfos quedó en la historia como sinónimo de traidor y desleal y por tanto el "malo" de la literatura castellana, también la otra lectura despierta simpatías y actualmente para algunos, este misterioso caballero no es un traidor, es el héroe que salvó a Zamora del asedio. A partir de este movimiento, el Ayuntamiento de Zamora aprobó en un pleno histórico y por unanimidad, cambiar la denominación de la "Puerta de la Traición" por "Portillo de la Lealtad", con el fin de promover la rehabilitación histórica de la figura de Vellido Dolfos.

Puerta de la Traición o de la Lealtad, según se mire

Claro que estas interpretaciones suelen obedecer a falsos patriotismos o a intereses bastardos, interesados en buscar enfrentamientos y diferencias. No es nueva una rivalidad mal entendida entre algunos leoneses y castellanos.

Si con esta interpretación la historia cojea un poco, también habría que enmendar lo de la "Jura de Santa Gadea", donde el Cid obligó al rey castellano a declarar públicamente su inocencia en el asesinato de su hermano. Lo que realmente ocurrió en Burgos fue que el tal Vellido resultó condecorado con la Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo y al monarca de Castilla lo propusieron para el Nobel de la Paz de aquel año. 

Y ya puestos en faena, igual hay que arreglar también aquella fea y reiterada conducta del Cid con los pobres moritos, explicando que lo suyo era en plan ONG y no un destierro. No me extrañaría nada el cambio, ya estamos acostumbrados.


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