Google+ Aislado en este planeta: Groenlandia

domingo, 2 de noviembre de 2014

Groenlandia

Esta isla es una auténtica curiosidad geográfica y humana de nuestro planeta. Se le ve fácilmente en el mapamundi ya que se trata de la segunda isla mayor del mundo (por detrás de Australia), pero no se le oye porque la voz de sus escasos 60.000 habitantes, apenas alcanza más allá de los hielos del Ártico. Así que nos encontramos con un país enorme, más de cuatro veces la extensión de España, con la menor densidad de población del mundo.

Groenlandia con relación a Norteamérica

Groenlandia está muy al norte, casi toda ella por encima del Circulo Polar Ártico y pertenece geográficamente a Norteamérica aunque su historia está ligada a Europa. Está cubierta de hielo en un 84% de su superficie y solo es habitable en su costa sur-oeste. El 88% de sus habitantes  pertenecen a la etnia inuit y el resto son europeos, principalmente daneses. Son mayoritariamente, de religión luterana.

En su historia se detalla que fue descubierta hacia el año 982 por el vikingo Erik el Rojo que tenía de este color el pelo, la barba y también el temperamento, ya que llegó allí exiliado por unos crímenes que había cometido en su Noruega natal. El vikingo la bautizó como "groenland", tierra verde, quizás exagerando un poco para atraer a colonos de Islandia que le ayudarían a poblar aquella tierra y le rendirían vasallaje. En el siglo XIII fue de nuevo tierra de colonización bajo soberanía de Noruega, pero volvió a despoblarse debido a las dificultades de supervivencia en una tierra inhóspita.

Nuuk, la capital

Fue puesta de nuevo en las rutas de navegación por los exploradores ingleses en el siglo XVI, que se acercaron al Ártico buscando el Paso del Noroeste. Después, fue colonia danesa y se repobló a partir del siglo XVIII. También se fundó en 1728, su capital, Nuuk que es la mayor ciudad de la isla con unos 16.000 habitantes.

En 1953 dejó su condición de colonia para convertirse en territorio del Reino de Dinamarca y en 1979, obtuvo una gran autonomía con gobierno y asamblea legislativa propios. En los años siguientes se completó la transferencia de competencias incluyendo el control de sus recursos petrolíferos y mineros y la posibilidad de proclamar el derecho de autodeterminación. No obstante su economía sigue estando muy subvencionada por Dinamarca con una ayuda de unos 8.000 euros anuales per cápita.

La economía hasta la fecha, depende de la pesca y de la exportación de pescado. Pero hay grandes planes para la explotación de su minería ya que se han descubierto yacimientos de rubí, hierro, uranio, aluminio, níquel, platino, tungsteno, titanio, y cobre. Casi nada y además está el asunto del petróleo descubierto en sus costas, con reservas que se estiman en la mitad de las disponibles en el Mar del Norte.

Catedral luterana de Nuuk

Así que en los albores del siglo XXI, Groenlandia es la nueva tierra de promisión que aspira a la independencia pero que la tendría que financiar explotando sus recursos. Allí han acudido las multinacionales mineras y los países líderes, encabezados por China, Estados Unidos, Corea del Sur y Australia, al amparo de unas leyes que permitirían importar mano de obra extranjera barata y sin protección laboral. Lo ideal para el gigantesco proyecto de explotación de hierro en Isua, que preveía la llegada de 3.000 obreros chinos para construir la mina y un puerto. Y mal asunto para la UE y EE UU, que observan alarmados el avance chino en el mundo y concretamente en el Ártico, donde el deshielo está abriendo nuevas rutas de navegación y facilitando el acceso a las riquezas del subsuelo.

El pasado año, en las elecciones parlamentarias, se debatió con fuerza el tema de los minerales tradicionales y más aún la extracción de "tierras raras", un selecto grupo de 17 metales que hoy son parte esencial del desarrollo tecnológico más puntero, porque están presentes en la fabricación de pantallas, en radiología, en los cables de fibra óptica y en los discos duros de los ordenadores. Además de su importancia para la industria militar, también son necesarias para la fabricación de células solares, sistemas de iluminación LED y baterías para automóviles híbridos. 

Pueblo a orillas de un fiordo

Como resultado de las elecciones, el gobierno de izquierda independentista, que en los últimos años propició el desarrollo de proyectos mineros en perjuicio de las actividades tradicionales, fue derrotado por el partido socialdemócrata que ha llevado a la presidencia del gobierno a Aleqa Hammond, una risueña inuit, hija de un cazador de focas, que tiene un discurso en el que prioriza los derechos humanos y el medio ambiente y ha prometido derogar las leyes permisivas con la minería y revisar los contratos anteriores.

Un frenazo a las ambiciones chinas y a los intentos independentistas. Parecen unos planes sensatos ya que Groenlandia está muy lejos de ser autosuficiente sin Dinamarca. La ayuda danesa es amable y supone unos 450 millones de euros al año, un tercio de las necesidades financieras del país, sin más contraprestación que la soberanía. La pesca y las materias primas no pagan todavía las facturas del país. La explotación de sus vastos recursos naturales es un proyecto que tendrá lugar a medida que pasen de ser una sociedad de cazadores y pescadores a una economía de recursos naturales. Hoy por hoy Groenlandia es un país joven e inexperto que carece de personas capacitadas en su administración y la clave es no correr en este proceso para no romper los equilibrios, las costumbres, las tradiciones y el medio ambiente.

Pero la historia se sigue escribiendo cada día y en este momento una investigación del Parlamento sobre las cuentas de la presidenta Hammond, con aparentes irregularidades, ha provocado su dimisión y la de algunos ministros, con la consiguiente convocatoria de unas elecciones anticipadas. Así que el futuro de Groenlandia vuelve a estar en entredicho. La isla es un témpano de hielo pero el ambiente político vuelve a estar caldeado como suele ocurrir en cualquier latitud del planeta.


Paisaje costero

Se puede ir de turismo a Groenlandia. De hecho es un magnífico destino para espíritus aventureros o simplemente amantes de la naturaleza. Para hacerse una idea de lo que se puede hacer allí, conviene visitar la página de Ramón Larramendi, un madrileño aventurero y explorador de zonas árticas, que tiene una agencia de viajes con oficina y albergue en Narssasuq.

Inmenso, desconocido e inhóspito, pero hermoso país, que sorprende con muchas curiosidades como estas:
En Groenlandia no existe el derecho de propiedad sobre la tierra; toda es comunal.
No hay carreteras en Groenlandia fuera de los núcleos urbanos. Para ir de un poblado a otro hay que usar avión, barco, trineos de perros o motos de nieve. 
En todo el país solo existen dos cruces con semáforos, que están en la misma calle de Nuuk, la capital. 
La ballena es junto con la foca el plato nacional. Hay otros platos de pescado, mariscos y carne de reno pero el repertorio local es muy limitado. 
Groenlandia estuvo cerrada a los extranjeros y por tanto al turismo, hasta 1953. Mientras fue colonia de Dinamarca no se permitía el acceso más que a científicos acreditados y autorizados por Copenhague. 
Esta isla inmensa es el único territorio que se ha ido del club europeo. Entró en el Mercado Común junto con Dinamarca, en 1973, pero en 1982 sus ciudadanos decidieron en referéndum salirse de la Unión Europea. 
Groenlandia forma parte del sistema defensivo de EE.UU. por la presencia de la base aérea de Thule que es el enclave militar más septentrional de la Fuerza aérea americana. Se localiza al noroeste de la isla, a 1.500 km al sur del Polo Norte. 
Los vikingos a principios del siglo XI, partiendo de los asentamientos del sur de Groenlandia, alcanzaron las actuales costas de Canadá, por tanto fueron en justicia, los europeos que descubrieron América.

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