Google+ Aislado en este planeta: Stasi, la gran represión

viernes, 14 de noviembre de 2014

Stasi, la gran represión

En estos días se conmemora el 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín. Aquella barrera, que según las autoridades comunistas, se llamaba Muro de Protección Antifascista, fue un cinturón de hierro y hormigón que oprimió la libertad de los berlineses durante más de 28 años, y también fue el símbolo más representativo de un sistema político que oprimía a sus ciudadanos en todos los aspectos de sus vidas. Con el muro cayeron también, como fichas de un dominó, los gobiernos de varios países del bloque comunista y supuso el fin de toda una época de la historia del siglo XX caracterizada por la represión y la Guerra Fría.

Actualmente un muro simulado señala la línea divisoria

El instrumento principal del gobierno de la República Democrática Alemana para la vigilancia y control de los ciudadanos, se conoce popularmente como la Stasi y corresponde al Ministerium für Staatssicherheit, (Ministerio para la Seguridad del Estado). La Stasi representa el mejor ejemplo de un sistema policial, llevado al extremo y fue el modelo a imitar por otros regímenes opresores, aunque ninguno logro su eficacia y su crueldad. 


Sede central de la Stasi en Berlín oriental


Emblema de la Stasi en la entrada de su sede
Fue creada el 8 de febrero de 1950 con la misión de funcionar como un implacable servicio secreto tanto fuera como dentro de la extinta RDA. En su fundación se definió como "el escudo y la espada del Partido Comunista". Tenía su sede en Berlín oriental y ramificaciones en todos los ámbitos y lugares del país. Hoy día se puede visitar, tanto su antigua central, en la Normannenstrasse, como algunas de sus temidas cárceles, en las que se practicó todo tipo de interrogatorios y torturas.

Llegó a contar con una plantilla de más de 90.000 espías que se ampliaba con más de 300.000 informantes civiles y confidentes de todo tipo y condición, encargados todos ellos de vigilar los movimientos y la vida privada de sus vecinos, parientes, compañeros y amigos y en general de cualquier ciudadano sospechoso de no simpatizar con el régimen.
Aunque la tecnología de la época hoy nos hace sonreír, la Stasi utilizó un formidable arsenal de micrófonos, cámaras, teléfonos y antenas, la mayoría desarrollados en sus laboratorios sin escatimar en medios, para obtener grabaciones y escuchas directas en domicilios, centros de trabajo, reuniones de cualquier tipo e incluso en lugares públicos. Nada debía moverse en el país sin el férreo control del régimen.

Cámara simulada en un botón
Los principales métodos empleados por la Stasi consistían en arrestos, casi siempre de manera arbitraria, forzando confesiones. Las investigaciones acababan generalmente con penas draconianas. Combatieron a los opositores al régimen con formas silenciosas de represión, mediante sutiles amenazas, desmoralización y terror psicológico aunque otras veces usaron la violencia, la reclusión y la tortura.

La información obtenida se transcribía en tediosos informes, que pasaban a engrosar los archivos de espionaje más voluminosos que han existido. La RDA contaba con unos 16 millones de habitantes de los cuales más de 6 millones fueron espiados y sus actividades registradas en sus correspondientes expedientes. Desde 1992 los archivos de la Stasi son de acceso público. Cualquiera que esté interesado puede consultarlos y más de un millón de ciudadanos ya lo han hecho. Pero hay que tener cuidado porque las sorpresas pueden ser mayúsculas. Muchos alemanes han descubierto con horror como vecinos, amigos y parientes e incluso cónyuges, fueron colaboradores y se dedicaron a informar sobre su vida privada.

Propaganda política en las calles de la RDA
La Stasi fue disuelta en 1989, tras la caída del Muro de Berlín pero en sus últimos días los mandos de la temida policía de la RDA ordenaron destruir toneladas de documentación. Eran los millones de archivos del espionaje que evidenciaban el trabajo sucio. Parte del material fue efectivamente quemado, pero resultó materialmente imposible deshacerse de tal cantidad de expedientes. Cuando los manifestantes tomaron por asalto la sede de la Stasi, encontraron abandonados y semidestruidos, miles de documentos que hoy componen un archivo nacional que cualquier alemán puede consultar. Aún a día de hoy, se siguen destapando en la prensa alemana, historias de relevantes intelectuales, políticos o famosos deportistas que, voluntaria o forzadamente, fueron captados por el régimen para espiar a sus allegados.


Aún ahora sorprende cómo un país entero se convirtió en una gigantesca comisaría y hace pensar en lo que pasaba por las mentes de aquellas personas, tanto los espías como los vigilados, todos ellos viviendo en una incertidumbre angustiosa bajo una mano de hierro policial. Esta situación la abordó el cine de forma magistral en una película que es extraordinaria para entender cómo se vivía en aquella sociedad. Se trata de "La Vida de los Otros" que muestra el control ejercido por la policía secreta sobre los círculos intelectuales y sus vidas privadas, enseñando los métodos, las humillaciones, los chantajes y también los escrúpulos y los miedos de los personajes de la trama. La película se rodó en 2006 y fue galardonada con un Oscar y otros importantes premios internacionales. Para no perdérsela.



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