Google+ Aislado en este planeta: El petróleo español

sábado, 27 de diciembre de 2014

El petróleo español

En el norte de la provincia de Burgos, cerca del límite con Cantabria, se encuentra Ayoluengo de la Lora, el lugar donde se descubrió petróleo hace ahora cincuenta años. El 6 de junio de 1964 un enorme chorro de crudo brotó de las entrañas de este páramo burgalés despertando la fiebre del oro negro en España. En los años siguientes, tras la puesta a punto de la explotación, se llegaron a extraer hasta 5.000 barriles al día. 

El primer pozo de petroleo de España
Pero aquel espejismo dio paso lentamente, a la decepción, de modo que, aunque nunca ha cesado la actividad, actualmente la producción escasamente supera los cien barriles. El campo cuenta con unos 50 pozos pero la baja calidad del petróleo burgalés, no lo hace rentable para el refino, por lo que se quema en crudo en algunas industrias cántabras y vascas. La baja rentabilidad de esta explotación hace que haya cambiado de manos en siete ocasiones y en la actualidad es una empresa italiana el socio mayoritario.

Ahora España vuelve al sueño del petróleo, pero como no podía ser de otra forma en este país, lo hace en medio de la polémica. Puede haber petróleo en Canarias, pero antes de saber siquiera cuanto hay ni si será rentable, ya han surgido voces, plataformas y movimientos de oposición. Y lo chocante es que la negativa más virulenta viene del propio gobierno regional que argumenta que la imagen de Canarias se asocie al petróleo con el consiguiente deterioro de la actividad turística. El caso canario recuerda aquel chiste de El Roto: Gasolina sí, petróleo no. No quieren la extracción en sus costas pero los aviones cargados de turistas, tienen que llegar a las islas quemando gasolina, al igual que la enorme flota de coches de alquiler que circulan por el archipiélago.

Perforación en La Lora. Al fondo la competencia eólica
En los últimos años una nueva polémica ha surgido como consecuencia de otro método extractivo muy de moda: el fracking que es una técnica efectiva para extraer hidrocarburos (gas y petróleo) de los poros de las rocas, que hasta ahora no eran rentables para la industria. Sin embargo, a partir de cierto nivel de precios de los combustibles fósiles, se hace rentable esta técnica de explotación, que tiene la contrapartida de ser agresiva con el medio ambiente.

El fracking o fracturación hidráulica consiste en inyectar una mezcla de agua, arena y productos químicos para liberar el gas que se puede encontrar hasta 3.000 metros de profundidad. Es tal su rendimiento que Estados Unidos tiene garantizada su autonomía energética durante medio siglo, aunque la contrapartida son los vertidos, la contaminación de las aguas, el riesgo de seísmos y graves daños para el paisaje y el medio ambiente, como ha ocurrido en numerosos lugares de aquel país.

Perforación de fracking
La Comisión Europea ha presentado recientemente una estrategia para aumentar la resistencia de nuestro sistema energético frente a posibles interrupciones de suministro, es decir, dejar de depender de Rusia. Sin embargo, la opinión de los países está dividida. Hay algunos que se oponen a su exploración como Francia, que cuenta con las mayores reservas estimadas de Europa. Menos radicales se muestran Rumanía, Bulgaria y Alemania, que han adoptado moratorias para la fractura hidráulica. En el grupo de países que la impulsan claramente están Polonia, Reino Unido y Holanda.

Por su parte España está oficialmente a favor de reducir su dependencia energética y por ello, hay voluntad política en el Gobierno central para no dejar pasar la oportunidad. Sin embargo, la opinión pública se muestra claramente contraria, a lo que se añade una investigación todavía insuficiente. Por otro lado, el interés de las empresas sí parece que está claro. Hace pocos años el Ministerio de Industria solo recibía media docena de solicitudes al año para investigar la presencia de hidrocarburos, mientras que en 2012 le llegaron más de 70 y la cifra va en aumento.

Fracking. Mapa de recursos en España
Como en toda actividad humana hay riesgos y sobre todo, intereses en juego. Como es lógico, los que no esperan un beneficio directo de estos negocios, se muestran indiferentes o se oponen porque no acaban de creerse las promesas de que la riqueza se transforme en beneficios sociales. Por otro lado, las compañías explotadoras y un largo séquito de acompañantes con la misma ambición, minimizan los riesgos y hablan de beneficios para todo el país. En Noruega, la riqueza del petróleo del Mar del Norte, ha alcanzado a toda la población, que disfruta de la mayor renta per cápita del mundo, pero aquí tenemos claro que esto no es Noruega y por tanto sospechamos que el reparto de tal botín, no resultará justo y equitativo. Así que en el gallinero nacional, siempre dado a la polémica, ya hay opiniones para todos los gustos, aunque como siempre, se dejarán oír más aquellas, que sin un razonamiento sereno, se opondrán sistemáticamente a lo que proponga el gobierno.


Vista aérea de un campo de perforaciones en Texas

El mercado de los hidrocarburos es una balanza muy sensible y por eso en las últimas semanas, con la caída del precio del crudo, empiezan a oírse quejas en los campos de gas norteamericanos porque con sus costes de explotación no pueden competir con un petróleo barato, que ya está por debajo de su umbral de rentabilidad. Así que una decisión acertada en esta materia, no es nada fácil.

Para entender de modo sencillo que es esto del fracking, invito a ver una infografía de RTVE muy ilustrativa e interesante.



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