Google+ Aislado en este planeta: Navidad de 1914

martes, 16 de diciembre de 2014

Navidad de 1914

En la Navidad de 1914, hace ahora 100 años, el mundo estaba inmerso en la mayor de las guerras conocidas hasta entonces; la Gran Guerra comenzada seis meses antes, había roto con todas las normas éticas y morales que se aplicaban en las contiendas y había llevado al límite todas las prácticas de crueldad, muerte y destrucción conocidas hasta entonces.

Los conceptos de guerra elegante y caballerosa que tradicionalmente habían imperado desde tiempos del Gran Capitán, dejaron paso a la guerra más mísera, cruel y sufrida de la historia. En esta contienda aparecen auténticas máquinas de matar como la ametralladora, el lanzallamas, el carro de combate y el avión además de las armas químicas. Las antiguas batallas dejan paso a una guerra de posiciones y resistencia. Un truculento escenario en el que tomaron protagonismo las trincheras donde las tropas vivían en las peores condiciones que un ser humano pueda imaginar. En aquellas trincheras los soldados hacinados apenas tenían una esperanza de vida de seis meses, teniendo que convivir con el hambre, las enfermedades y los constantes ataques del enemigo.

En el período previo a aquella Navidad, hubo varias propuestas de paz de distintas organizaciones civiles de varios países. También el Papa Benedicto XV, había pedido días antes, "que las armas callen por lo menos en la noche que los ángeles cantaron", pero su iniciativa no tuvo éxito.

La Tregua representada en un grabado de la época


La moral de la tropa de todos los ejércitos era muy baja y fue el Káiser alemán Guillermo II quien tuvo la idea, en vísperas de Navidad, de animar a sus soldados enviándoles dobles raciones de pan, alcohol, tabaco y salchichas. Además ordenó el envío de miles de abetos y luces de navidad al frente para crear un clima entre sus hombres que les permitiese olvidar, aunque fuese por unas horas, las penurias de la guerra.

Aquel 24 de Diciembre transcurrió en calma en el frente occidental, pues habían cesado los ataques artilleros y no se produjo ninguna ofensiva importante. Por la noche las trincheras alemanas se iluminaron con aquellos adornos navideños que habían recibido. Tras las luces llegaron los villancicos, entre los que destacaba uno; "Noche de paz", que los alemanes impregnados de espíritu navideño, comenzaron a cantar en su idioma.

Los ingleses y franceses atónitos ante lo que estaban presenciando respondieron uniéndose a los cánticos en sus propios idiomas, improvisando en aquel tétrico escenario la noche más emocionante y especial de la Primera Guerra Mundial. Incluso se pedían villancicos de una trinchera a otra y en pocas horas este clima se trasladó a gran parte del frente occidental.

A la mañana siguiente, día de Navidad, el ambiente de la noche anterior prosiguió. Como en la Nochebuena, la iniciativa corrió a cargo de los soldados alemanes y algunos de ellos, que sabían hablar inglés, salieron de sus trincheras ondeando banderas blancas en señal de paz. Tras unos momentos de duda, soldados ingleses hicieron lo propio y salieron a su encuentro. Las intenciones de ambos estaban claras y pronto consiguieron que gran parte de la tropa se uniese a la celebración confraternizando con el enemigo.

Hay sencillas cruces de recuerdo en aquellos campos que fueron trincheras en 1914

Hoy conocemos, gracias a distintos testimonios de veteranos de guerra, a fotografías que tomaron los propios soldados y a las cartas que estos enviaban a sus casas, que aquellos combatientes, que el día anterior se estaban matando y que días después volverían a hacerlo, estaban compartiendo generosamente, todo tipo de comida, bebida, tabaco y utensilios básicos para la vida en la trinchera. Además, en la medida en que podían entenderse, muchos compartieron anécdotas, recuerdos y opiniones sobre la guerra y mostrando incluso las fotografías de sus familias.

Como la paz en el frente era generalizada, ambos ejércitos aprovecharon para recoger los cadáveres que yacían en tierra de nadie entre las trincheras. Muchos muertos fueron honrados en funerales que incluso se celebraron de forma conjunta aprovechando que la mayoría de los soldados eran cristianos. El colmo de tan amistosa relación fue que se llegaron a jugar algunos partidos de fútbol entre los contendientes. Sin duda que, si de los soldados dependiera, la guerra se habría dilucidado once contra once, ahorrándose así algunos millones de vidas.

Las noticias de la tregua se extendieron como la pólvora y el alto mando de ambos bandos, estaba atónito pues no podía tolerar ningún tipo de acercamiento ni compasión por el enemigo. Así que la reacción fue prohibir aquellos contactos amenazando con fusilar a quien participase de la tregua. Sobre todo el bando francés fue el más intolerante aplicando castigos ejemplares, mientras que los alemanes enviaros a los más pacifistas al frente oriental, donde las condiciones de la guerra eran aún peores. Los aparatos de propaganda de ambos bandos, no podían tolerar que se viese a los enemigos como seres humanos. Una de las medidas aplicadas para evitar fraternizar con el enemigo, fue hacer rotar a los hombres entre los distintos sectores del frente. El alto mando llegó a temer que el mantenimiento de la tregua degenerase en una gran sublevación de la tropa contra su propio gobierno.

Esta es la foto que fue portada en el Daily Mirror

Así que para ocultar el caso, se confiscaron en ambos bandos buena parte de las fotografías, cartas y todo tipo de documentación que mencionase la Tregua de Navidad, no obstante, en Inglaterra llegó a publicarse en portada del famoso Daily Mirror, una foto de soldados ingleses posando con alemanes, pero muchos otros periódicos que dieron la noticia, fueron confiscados por el gobierno inglés.

Aquella tregua se llegó a repetir en las siguientes navidades pero a una escala mucho menor pues el alto mando, que ya estaba advertido, persiguió radicalmente esa actitud de la tropa. En cualquier caso, la Tregua de Navidad de 1914 pasó a la historia como el mejor ejemplo de como una guerra puede sacar a la luz, lo mejor y lo peor del ser humano.

Esta historia me sugiere un deseo navideño: "Que la humanidad no repita errores tan dramáticos y funestos como los que provocaron aquella horrenda guerra".
Pero viendo lo que ocurrió a lo largo del siglo XX, me temo que esto no sea más que un buen deseo.

En 1983, Paul McCartney compuso una canción titulada "Pipe Of Peace" dedicada a aquel singular acontecimiento, que está interpretada por el propio McCartney, en este videoclip.






No hay comentarios:

Publicar un comentario