Google+ Aislado en este planeta: El Islam

sábado, 7 de febrero de 2015

El Islam

Al hilo de los acontecimientos recientes y del protagonismo que los musulmanes están adquiriendo en occidente, me ha parecido interesante adentrarme en este terreno histórico, complejo e interminable que es el islam y extractar esta especie de trabajo de secundaria, dibujando algunos trazos acerca de esta religión y sus gentes.

La historia

El origen formal del islam viene de Mahoma (Muhammad), que fue el fundador y profeta de esta religión. Su biografía o más bien leyenda, dice que nació en una familia humilde en La Meca (Arabia) en el año 570, quedó huérfano de niño y fue recogido por un tío suyo que era comerciante, al que acompañó en sus viajes. También fue pastor, mercader de caravanas y padre de seis hijos antes de recibir la revelación de Alá por medio del arcángel Gabriel que debió ocurrir hacia el 610, cuando el profeta tenía 40 años y se encontraba meditando en una cueva del monte Hira cerca de La Meca. Allí recibió el secreto de la verdadera fe y el mandato de difundirla por el mundo.

Animado por su esposa Jadicha, comenzó a predicar en su ciudad natal, presentándose como continuador de los grandes profetas monoteístas, Abraham, Moisés y Jesucristo. Por entonces Mahoma se limitaba a predicar la vuelta a la religión de Abraham.

Mahoma recibió la revelación del arcángel Gabriel

En los primeros años contó con pocos adeptos, e incluso Mahoma tuvo que huir desde la Meca a Medina en el año 622. Este es el año de la Hégira (huída), que marca el inicio de la era islámica y del calendario musulmán. 

En Medina, Mahoma reclutó un importante ejército de adeptos y, ocho años después, regresó a La Meca, que se rindió al profeta en el año 630. Sus habitantes juraron fidelidad a la nueva religión y Mahoma destruyó todos los ídolos allí existentes para convertir la ciudad en lugar de peregrinación obligatoria para sus seguidores.

A partir de este momento comienza la gestación de un incipiente Estado, basado en una comunidad, la Umma, de la que Mahoma es el responsable político-religioso. Combinando la persuasión con la fuerza, Mahoma se fue rodeando de seguidores, que convertidos en guerreros de la fe, empezaron a practicar asaltos contra caravanas y poblaciones del entorno, haciendo de esto además, su medio de vida. Estas escaramuzas fueron descubriendo a los musulmanes la yihad (guerra santa), es decir, el uso de la fuerza para someter y convertir a los infieles. Además, los éxitos militares sirvieron para ratificar que Mahoma era un enviado divino y así su prestigio fue en aumento. Los años siguientes, son de continuas batallas por la expansión de la fe en la región, hasta que Mahoma alcanzó el final de su vida en Medina, en el año 632.

A la muerte del profeta, se inicia el periodo de los califas electivos; primero le sucede su suegro Abu Bakr, que restableció el orden y después Umar, Uthman y Alí. Estos a través de la guerra santa unificaron la península Arábiga conquistaron Siria, Palestina y el norte de lo que hoy es Egipto. Alí es asesinado en el 661, nombrando califa a Muawiya fundador de la dinastía Omeya (661-750). El islam se extiende por el norte de África, la península Ibérica y el corazón de Asia.

Páginas del Corán con indicaciones de azoras y aleyas

El elemento unificador de todos sus territorios era su libro sagrado, el Corán, que recoge la palabra de Alá revelada a Mahoma y representa, no solo la guía de una religión, sino que es además, un completo tratado de cómo debería funcionar una sociedad. Durante la vida del profeta, las "revelaciones" eran transmitidas oralmente y a su muerte, sus seguidores comenzaron a reunirlas en un compendio escrito. Con el califato de Uthman, el tercer califa ortodoxo, el texto adquiere la distribución actual de 114 capítulos o azoras (suras), que a su vez, están formados por versículos o aleyas (al-aya).

Al estar ordenados los capítulos del Corán según la longitud de los mismos, el libro no sigue en sus materias un orden temático ni un orden cronológico, de modo que las referencias sobre una misma cuestión se encuentran a menudo dispersas entre varias azoras y aleyas, lo que dificulta una visión de conjunto y una uniformidad de criterios. De ahí surgen las diferentes interpretaciones del Corán que reflejan con frecuencia las diversas tendencias que se dan en el seno de la comunidad musulmana. Es especialmente llamativa la diferencia entre la interpretación chiíta de algunos versos en concreto y la interpretación sunnita, lo que ha dado lugar a la actual rivalidad y a los conflictos entre estas dos ramas.

El significado de islam es "sometimiento a Dios", el creyente se somete a Alá, se pone en sus manos y así asegura su salvación. Su doctrina tiene cinco preceptos básicos, los pilares del islam, que son las obligaciones de todo buen musulmán.

· Profesión de fe: "No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta"

· Rezar cinco veces al día en dirección a la Meca

· El ayuno, desde la salida a la puesta del Sol, durante el mes del Ramadán

· Dar limosna a los más pobres

· Peregrinación a La Meca (si se puede), al menos una vez en la vida


Además hay otras prohibiciones y reglas que tienen que ver más con el orden social, la higiene o la salud: No comer carne de cerdo ni beber alcohol, poligamia de los hombres con varias mujeres, prohibición del juego y de la usura y normas que se aplican para castigar el robo y el crimen. También se ordena la yihad que se entiende como una lucha individual contra los pecados, pero que también tiene una interpretación entre los radicales como "guerra santa" para extender el islam por el mundo.

Cada año, millones de peregrinos llegan a la mezquita de la Meca

Históricamente el Islam y Occidente siempre han estado en guerra, la más larga de la historia. Comenzó cuando murió Mahoma en el año 632 y aún no ha terminado. Siempre fue una sucesión de ataques, rechazos y contraofensivas con victorias y derrotas, que a veces se muestra como una guerra abierta y otras como una partida de intereses y estrategias. Basta recordar la invasión de la península ibérica y la expansión hacia el norte que fue detenida por los francos en la batalla de Poitiers en el año 732. Después vino la Reconquista y las Cruzadas pero también el asedio de Constantinopla y tras la caída de la ciudad, los otomanos siguieron su avance hacia Europa llegando a sitiar Viena, pero fueron rechazados. Después sufrieron la derrota de Lepanto, pero continuaron asediando la Europa oriental.

A partir del siglo XVII, el predominio pasó a Europa y lentamente comenzó la conversión de territorios árabes, desde el norte de Africa hasta el sureste asiático, en colonias por parte de Francia y Gran Bretaña. La Primera Guerra Mundial supuso el fin del Imperio Otomano y décadas más tarde, se crearon de forma artificial, estados independientes como Jordania, Irak y el Líbano, que nunca habían existido y algo similar ocurrió con Israel. Estos movimientos del último siglo, junto con la aparición del petróleo, alimentaron de nuevo la continuación del conflicto.

La actualidad

Durante siglos, los extremistas de ambos bandos han procurado agrupar y reducir a estereotipos a musulmanes y occidentales, pero hoy en día cualquier persona de mente abierta que estudie ambas culturas comprende que la mayor fuente de conflictos no es la religión ni la cultura, sino la política y en última instancia la economía.

Los propios musulmanes no están unidos pues debido a la falta de rigor en la interpretación del Corán y a la ausencia de una autoridad que ratifique el dogma, han surgido numerosas lecturas de cualquier norma y de ahí el continuo cisma entre las facciones del islam y la distinta aplicación en los diversos países de la ley coránica, a lo que se añade la manipulación interesada en muchos casos.


Mezquita del Profeta en Medina. Poderío y devoción en 160.000 m2

La mayoría de los musulmanes son suníes, que además del Corán aceptan la Sunna, que incluye los hechos y anécdotas de la vida de Mahoma y enseña cómo comportarse para ser un buen musulmán. Una minoría son chiítas, que rechazan la Sunna y creen que un sucesor de Mahoma tiene que venir al mundo para salvarles. Los chiítas son mayoritarios en Irán e Irak. Actualmente los países de mayoría musulmana son unos 50 que suman una población religiosa aproximada de 1.500 millones de creyentes. En la mitad de esos países no hay libertad religiosa y se prohíbe, cuando no se persigue, cualquier otra creencia.

Tras las numerosas salvajadas terroristas de los últimos tiempos, los occidentales nos hemos arrogado una superioridad moral sobre los musulmanes a los que consideramos gentes exóticas, incultas y pobres y por tanto resentidas contra nuestro sistema de vida. Sin embargo numerosos musulmanes emigran a Europa, acogiéndose a nuestras permisivas leyes migratorias, en busca de una mejora en sus condiciones de vida, sin otras pretensiones, pero sin embargo, son percibidos como una amenaza ya que traen consigo otros factores sumamente agresivos. 


Mundo musulmán. Países donde el Islam tiene presencia significativa

Por un lado el desequilibrio poblacional que se producirá a medio plazo, debido al alto índice de fertilidad de las mujeres musulmanas, muy superior al de las europeas, lo que puede suponer una auténtica invasión desde dentro. Por otro lado la radicalización de miembros de la sociedad islámica aparentemente integrada, que optan por la yijad patrocinada por el Estado Islámico, en respuesta a las condiciones de marginalidad en que viven muchos musulmanes, sobre todo en las grandes ciudades. A todo esto se añade la manipulación interesada por los agitadores profesionales, de cualquier hecho cotidiano y normal en nuestra sociedad. Si se prohíbe el velo, si se dibuja a Mahoma, si alguna gente se declara atea, si se les obliga a cumplir las leyes del país, todo puede ser interpretado como agresión y ofensa que hay que vengar.

El islam no es una religión para los musulmanes, sino una forma de vida inmutable, que no admite separación entre la esfera espiritual y la mundana. Así que el mundo occidental siempre encontrará dificultades para entenderse con los países islámicos, sobre todo con aquellos que basan sus leyes civiles en la interpretación del Corán. Allí no hay separación de poderes ni leyes civiles, el libro sagrado es la constitución y el código civil, la vida se ordena según la ley religiosa y a partir de ahí emanan normas y costumbres que, entre otras cosas, no respetan los derechos humanos. 


El 11-S marcó el inicio de una nueva era del terrorismo islamista

En nuestra cultura vivimos hace siglos una edad medieval parecida a la vida actual de muchos países musulmanes, pero llegó el Renacimiento y después la Ilustración, la separación de poderes, los derechos del hombre y el reconocimiento de la mujer, hasta llegar a los actuales sistemas democráticos y a un nivel de progreso nunca conocido. Bien es cierto que moralmente nuestra sociedad es falsa, hipócrita, avariciosa y despiadada y en cambio la conciencia del musulmán suele ser más estricta y su verdad irrenunciable pues la ley que la rige tiene categoría de mandato divino. Una ley que, debidamente manipulada, le puede llevar al fanático a la salvación colocándose un chaleco de explosivos. 

Ya hay voces ilustradas que vaticinan que Europa está perdida. El aumento progresivo de la población musulmana es irreversible, y conforme aumente su número, su influencia política y social crecerá y sus exigencias se incrementarán hasta lograr islamizar el continente, lo cual puede suceder en el curso de la segunda mitad de este siglo. Y ese puede ser el final de la guerra más larga de la historia. Así que, ¡vaya panorama!

1 comentario:

  1. http://www.onemagazine.es/hoy-se-cumplen-100-anos-desde-que-los-europeos-marcaron-las-fronteras-en-oriente-medio
    Con más de un año de retraso sobre la entrada original, he encontrado este complemento para explicar el nudo de Oriente Próximo.
    Un saludo

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