Google+ Aislado en este planeta: La lágrima de la India

miércoles, 25 de febrero de 2015

La lágrima de la India

Al sureste de la India y colgando como una lágrima que se derrama del continente, se encuentra Sri Lanka, una isla bellísima que durante la colonización británica se conoció como Ceilán. Tiene desde antiguo numerosos apelativos como la "isla de los mil nombres", Simoundou y el más romántico, el citado "lágrima de la India".

Ceilán alcanzó su independencia del Reino Unido en 1948 y cambió su nombre a Sri Lanka en 1972. Tiene una superficie de 65 mil kilómetros cuadrados (el doble que Cataluña) y una población de 21 millones de habitantes. En el país hay dos etnias, la cingalesa que es autóctona y mayoritaria (83%) y la tamil, originaria de la India, en clara minoría (9%). En los últimos años del siglo XX hubo serios enfrentamientos entre ambas que dejaron varios miles de muertos, pero después de 26 años de lucha entre el gobierno cingalés y la guerrilla tamil separatista, las aguas volvieron a su cauce en 2002.

A lo largo de su historia la isla perteneció a China hasta que fue desplazada por los portugueses en el siglo XVI. Aunque sufrió acosos por parte de Holanda, siguió en manos portuguesas hasta que en 1796 los ingleses alcanzaron su capital y tras unos años tormentosos, fue anexionada como colonia del Imperio Británico. La presencia inglesa durante siglo y medio ha marcado fuertemente la cultura, las formas políticas, las infraestructuras y las costumbres del país. Pero a pesar de ello, Sri Lanka mantiene sus señas de identidad: el alma del budismo y la belleza de la naturaleza.


El país es actualmente un destino viajero de primer orden. El turista encuentra aquí exotismo, cultura, paisaje, playa, montaña, fauna, gastronomía, hospitalidad... Todo ello en el marco de un clima tropical envidiable. Y no es casual su éxito si consideramos que Sri Lanka tiene ocho lugares incluidos por la Unesco en las listas de bienes patrimonio de la humanidad.

Ceilán, el nombre que tuvo la isla hasta 1972, es sinónimo de té. En sus tierras altas y frescas, situadas en las montañas del centro, se cultiva y elabora uno de los mejores tés negros del mundo, solo comparable en cantidad y calidad al que se produce en el Himalaya indio.

 


Su líder político de los últimos años ha sido Mahinda Rajapaksa, designado en 2005 a la presidencia, que consiguió una gran popularidad después del fin de la guerra civil en 2009 y fue reelegido al año siguiente. Ahora buscaba un tercer mandato y para ello adelantó los comicios dos años sobre la fecha programada, pero no lo hizo en base a cálculos políticos sino siguiendo las indicaciones de su astrólogo de confianza durante 30 años. Este visionario consejero había elegido el 8 de enero como una fecha señalada por los astros como "inmensamente afortunada para el Sr. Rajapaksa" al que calificó de "hombre bendecido con una personalidad invencible" que obtendría una victoria por goleada. Pues bien, el 8 de enero pasado ocurrió la debacle y Rajapaksa resultó derrotado por su antiguo ministro de agricultura, Maithripala Sirisena, que tomó posesión de su cargo inmediatamente. Uno de sus primeros actos oficiales fue la recepción en la isla, al Papa Francisco el día 13 de enero.



En España también sabemos de elecciones anticipadas con resultados inciertos cuando no catastróficos. Que se lo pregunten a Artur Mas que, obstinado como es él y no contento con su fracaso anterior, ha vuelto a adelantar las elecciones autonómicas de Cataluña. Supongo que cree en los astros y en los oráculos y mientras, algunos más pragmáticos, ya se están frotando las manos.

De las mismas creencias debe ser la califa andaluza Susana Díaz, que también se apunta a la moda del adelantamiento electoral. Pero no hay que pensar mal acerca de sus intenciones porque, naturalmente, estas cosas siempre se hacen en beneficio de los gobernados. Faltaría más.


Así que ahora solo nos queda esperar para comprobar si los horóscopos consultados por nuestros ínclitos líderes resultan certeros. Claro que si fallan, y los afectados se van al paro, siempre les quedará el consuelo de viajar a Sri Lanka donde serán consolados por su anfitrión, el señor Rajapaksa y obsequiados con el té y la vainilla, tradicionales cultivos de aquella isla maravillosa. Y si les gusta y no vuelven, algo habremos ganado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario