Google+ Aislado en este planeta: Los abuelos de mi móvil

sábado, 14 de febrero de 2015

Los abuelos de mi móvil

Inmersos como estamos en plena "telefonitis", es decir, la epidemia de los smartphones y demás cacharritos, bueno es recordar cómo empezó todo aquello y cuál fue su evolución hasta llegar a esta fiebre de ahora que tiene abducido al personal de toda edad y condición.

Primero conviene definir que un teléfono móvil tiene que reunir al menos dos cualidades para que se pueda considerar como tal:
  • Debe ser portátil o al menos portable, es decir que pueda operar fuera de su base o lo que es lo mismo, que no precise de una ubicación fija.
  • Que es conecte mediante marcación con otros teléfonos tanto móviles como de la red fija, permitiendo una comunicación bidireccional.

Primer modelo del Ericsson  MTA de 1956
Por tanto, una radio militar, un walkie-talkie o una radio montada en un barco no son teléfonos móviles.

Hacia el año 1910, un tal Lars Magnus Ericsson, ilustre apellido que ha dado y facilitado mucho que hablar, instaló un teléfono en su automóvil. Pero no era un verdadero móvil, se trataba de un teléfono convencional que se transportaba, teniendo que detenerse y conectarlo a la red fija ya existente para hablar, por supuesto a través de una operadora. Como intento no estuvo mal.

Hubo que esperar hasta 1946, cuando dos ingenieros soviéticos crearon un radioteléfono montado en un coche en movimiento que podía enlazar con la red telefónica conmutada, pero aquello no pasó de un modelo experimental que no llegó al mercado. En paralelo, por aquellas fechas, estaban en desarrollo varios modelos de walkie-talkie, principalmente por los ejércitos de diversos países.

Los suecos, en 1956, desarrollaron el primer sistema comercial de telefonía móvil conocido como MTA que estaba disponible en Estocolmo y Gotemburgo, con 125 abonados. Fue perfeccionado con el modelo MTB, construido con transistores y se introdujo en 1962 llegando a tener unos 600 usuarios privilegiados. El fabricante era Ericsson, los sucesores de aquel señor del teléfono en el coche.

El ingeniero ruso Kupriyanovich con su móvil LK1
Casi a la vez, los rusos estaban trabajando en este terreno con un radiófono llamado LK1 patentado en 1957. Se trataba un sistema de telefonía móvil automática que enlazaba fácilmente con la red fija, podía servir a varios usuarios a la vez, y sólo pesaba 3 kg con 30 km de alcance y 30 horas de batería. Mucho más avanzado que los aparatos suecos y además, al año siguiente apareció un modelo de bolsillo con un peso de 500 gramos. A partir de esas fechas, la URSS estableció el estándar de telefonía móvil automática MRT-1327 en una frecuencia base de 150 MHz y comenzó a instalar el LK1 en las principales ciudades con el nombre comercial de Altai. Fue muy popular y para 1970 alcanzaba a treinta ciudades de la Unión, siendo sus usuarios los miembros de la nomenclatura, militares y científicos de alto nivel. Disponer de un Altai se convirtió en el símbolo de un estatus social de éxito y poder.

Teléfonos soviéticos Altai de 1957



Los estadounidenses se habían apuntado a esta carrera desde los años 40 con unos engendros enormes y pesados, que tenían que usarse exclusivamente a bordo de vehículos. En los coches se instalaba el equipo en el maletero y se pasaba un cable con el teléfono hasta el puesto del conductor.



Martin Cooper en 2007
portando un Motorola DynaTAC 8000X








Ninguno de los inventos hasta la fecha eran sistemas celulares. La movilidad entre células, es decir, el salto de una antena repetidora a otra, precisaba de una electrónica no disponible en aquel momento aunque los Laboratorios Bell ya habían formulado la idea. Fue a partir de 1971 cuando Finlandia, pionera en esta tecnología, comenzó a desplegar la primera red del mundo, aunque tardó diez años en extender su uso. Mientras, en 1979, Japón se convirtió en el primer país en contar con un servicio comercial de telefonía celular.

El primer auténtico móvil que cumple las premisas actuales, fue el Motorola DynaTAC 8000x que se puso a la venta el 13 de marzo de 1984, aunque se parece más a un ladrillo que a un móvil actual. Costaba 3.995 dólares, pesaba 800 gramos y medía 25 centímetros, sin la antena y fue un mito de la época popularizado por el cine y la televisión. En el primer año se vendieron 300.000 unidades y contaba con grandes listas de espera para su adquisición.

En España tuvimos que esperar hasta 1976 para que la Compañía Telefónica Nacional ofreciera un Teléfono Automático en Vehículos o TAV, que sólo funcionaba en Madrid y Barcelona. Como todos los pioneros, solo podía atender a un número muy reducido de usuarios, normalmente con cargos importantes o mucho dinero. Con el Mundial de Fútbol del 82, se introdujo el TMA-450 seguido del TMA-900 bajo el nombre comercial de MoviLine.


En los años 80 comienza a extenderse la inquietud por establecer estándares de compatibilidad entre sistemas pues hasta entonces cada país y cada fabricante desarrollaban su tecnología con sus propias normas. Es a partir de entonces cuando pueden establecerse las distintas generaciones que ahora conocemos, en función de la tecnología empleada y su aceptación internacional.

1G

Móvil analógico Motorola Microtac de 1989
Los nórdicos, que siempre han estado a la vanguardia en telefonía, lanzaron a través de Ericsson en 1981, el sistema NMT 450 y pocos años después el NMT 900, este último en la frecuencia de 900 MHz, que ya permitió dar servicio a un alto número de usuarios y mejoró la portabilidad de los terminales.

Otros estándares de la época fueron el AMPS (Advanced Mobile Phone System) en EE.UU. y el TACS (Total Access Comunication System), que era la tecnología adoptada por Telefónica para su red MoviLine y estuvo en servicio hasta el año 2003.


2G

En la década de 1990 nace la segunda generación, que utiliza tecnología digital y que aquí conocimos como GSM. Las frecuencias utilizadas en Europa fueron de 900 y 1800 MHz y en EE.UU. de 1900 MHz y por esta razón aparecen teléfonos tribanda, para que puedan usarse en todo el mundo.

Aparatosos modelos GSM de 1991
Con la tecnología 2G, es posible transmitir voz y datos digitales aunque de bajo volumen, como los mensajes de texto SMS o mensajes multimedia MMS. Progresivamente al 2G se fueron incorporando algunas mejoras como GPRS y EDGE que aumentaban considerablemente las velocidades y por ello se les consideró tecnología 2,5G.

3G

En esta generación, que se inicia hacia el año 2000, se consigue aumentar la capacidad de transmisión de datos para poder ofrecer servicios como la conexión a Internet desde el móvil, la videoconferencia, la televisión y la descarga de archivos. Se implanta un estándar 3G llamado UMTS (Universal Mobile Telecommunications System), que alcanza aceptación universal.

Los servicios que ofrecen las tecnologías 3G son básicamente: acceso a Internet, servicios de banda ancha, roaming internacional e interoperatividad, que han traído como consecuencia el desarrollo de una infinidad de aplicaciones móviles y un rediseño de los terminales dotándolos de grandes pantallas táctiles, cámaras y otros artilugios. Es con esta generación cuando la telefonía móvil ha tenido un crecimiento exponencial. Actualmente con el móvil se puede hacer casi cualquier cosa, desde los negocios al entretenimiento y desde hablar hasta ver la televisión, orientarse en cualquier lugar o comprar por Internet. ¿Qué más podemos pedir ahora al teléfono? Pues, que se conecte más deprisa y para eso se ha desarrollado la siguiente generación.

4G

Modernos móviles 4G
La UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones) es el organismo especializado de las Naciones Unidas para las Tecnologías de la Información y la Comunicación. La nueva norma 4G viene definida por un comité de la UIT y tiene una premisa principal que se centra en la velocidad que tiene que estar, cuando menos, por encima de los 100 Mbit/s. Otra de las especificaciones es que se trata de una red basada completamente en el protocolo IP, siendo a la vez un sistema y una red convergente con las redes de cable y las inalámbricas, usando todas ellas el mismo protocolo.

La intención original en España era utilizar la banda del espectro electromagnético de los 800 MHz para el 4G, pero resulta que todas las frecuencias están ocupadas por las emisiones de televisión. Ahora toca resintonizar los receptores y ajustar las antenas de TV para dejar libre esta banda. Ya tenemos 4G en España desde hace un año pero transmitiendo en 1.800 MHz. La ventaja de la banda de los 800 MHz es que la llegada de señal es mucho mayor, penetra en interiores de edificios y estará mucho menos saturada.

Por esta razón será en 2015 cuando se produzca el verdadero lanzamiento de esta generación a la que se augura una larga vida porque, de momento, no se vislumbran necesidades de velocidad superior en el uso cotidiano de los móviles. Claro que hablando de tecnología, "larga vida" pueden ser cuatro o cinco años.

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