Google+ Aislado en este planeta: Que sabes de Google

lunes, 30 de marzo de 2015

Que sabes de Google

Recuerdo que en los años 90, en aquel rudimentario Internet con conexión por modem, se utilizaba un navegador llamado Netscape que alcanzó mucha popularidad y para buscar información apareció poco después Altavista, un motor de búsquedas que fue bastante exitoso en su momento. Sería hacia el año 2002 cuando me llegaron noticias de la existencia de un buscador en Internet que sorprendía por su rapidez y eficacia. En aquella época, lo del buscador era un concepto para iniciados y hoy es algo absolutamente cotidiano. Se llamaba Google y rápidamente comencé a utilizarlo. Desde entonces le habré sido fiel casi todos los días.


En realidad el buscador inició su andadura en el año 2000 y era el primer producto de la compañía, el que le dio fama y popularidad y el que abrió la puerta a una avalancha de ingenio, visión de futuro y oportunidad de la mano de Google. Así, al poco, llegaron otros productos de esta empresa como el correo electrónico Gmail, los servicios de mapas Google Maps y Google Earth con sus recorridos virtuales Street View, el sitio web de vídeos YouTube, otros buscadores en la web como Google Books o Google News, el navegador Google Chrome y la red social Google+.

Una vez desatada la imaginación, Google atacó en otros frentes como la telefonía móvil con el sistema operativo Android, orientado a teléfonos inteligentes, tabletas, televisores y automóviles, la traducción automática multidioma o el almacenamiento en la nube y actualmente está trabajando en proyectos futuristas como las gafas de realidad aumentada Google Glass, el internet de las cosas, un servicio de fibra óptica Google Fiber y también en vehículos autónomos que no precisan de conductor. Asimismo existen otros proyectos aún más futuristas como Loon, consistente en dar cobertura mundial de Internet mediante una red de globos antena. Y todo ello acompañado de crecimientos exponenciales en todos los aspectos de la empresa.

Se podría seguir un buen rato citando productos y más productos que en su conjunto, sirven para cerrar el círculo en torno al usuario, es decir, a todos y a cada uno de nosotros. Es notable la atracción que ejerce la gratuidad y la facilidad de uso de estas aplicaciones, muy útiles por cierto, y así vamos cayendo en las fauces de ese monstruo con aspecto de ONG, mediante la inserción de nuestros datos personales y de identidad, las imágenes, los desplazamientos, las conversaciones triviales y las de negocio, las aficiones, los gustos, el curriculum, las cuentas bancarias, los parámetros de salud, las relaciones laborales y los hábitos de consumo. Con su maraña de aplicaciones, ningún aspecto de la vida de los inocentes usuarios queda fuera de la capacidad de fisgoneo de Google. Es el precio a pagar por sus generosos regalos. Si piensas que quien mejor te conoce es la madre que te parió, te equivocas. Google sabe de ti y de cada uno de nosotros, más de lo que podemos imaginar.

Cuando se dispone de tan ingente información, lo siguiente es utilizarla para sacarle provecho. Google es la mayor agencia publicitaria del mundo y es aquí donde aquellos servicios "todo gratis" se transforman en un filón inagotable. Cada dato aislado no tiene gran valor pero debidamente hilvanado se convierte en información. Todo se relaciona entre sí en los enormes centros de procesamiento y se sacan conclusiones, de modo que se puede hacer una promoción de cualquier producto o servicio dirigida, con alta precisión, a un consumidor que previamente, de forma inconsciente y por distintas vías, ha revelado sus apetencias.

Google no incluye publicidad en sus productos de forma indiscriminada. Cuando hacemos una búsqueda en el navegador o en un mapa, aparecerán con sorprendente acierto, sugerencias de nuestro interés porque la búsqueda se alimenta también de cualquier otro indicador que anteriormente hayamos facilitado, como búsquedas previas, nuestra edad y sexo o la localización geográfica.

Este sistema se basa en cobrar a los anunciantes según el impacto real de su publicidad. No se paga por anuncio sino por cada "click" que haga el potencial comprador, es decir por mensaje entregado. Si nadie mira tu anuncio, tú no pagas nada y esto resuelve el problema del miedo a gastar dinero en Internet. Se trata de un sistema inteligente que sólo hace anuncios relacionados, lo que asegura al anunciante la rentabilidad de su publicidad.

Otra gran ventaja es que el anuncio siempre estará en la red. A diferencia de otros medios como la prensa escrita, la radio o la televisión, donde el mensaje caduca o se volatiliza, en la red el anuncio permanece durante las 24 horas de cada día del año, sin que ello incremente su coste. Además el sistema no se limita a informar. En muchos casos el visitante puede iniciar allí mismo el proceso de compra y de pago, cerrando en pocos pasos todo el circuito comercial. La eficiencia es la clave. Si no hay interés por el anuncio, al empresario no le supone ningún coste. Además, los resultados de la publicidad son medibles y cuantificables utilizando herramientas que desgranan desde la cantidad de visitas a ese "link", a otras cuestiones como desde dónde accede el cliente, cuantas veces repite la visita, proporción de veces que compra o incluso su poder adquisitivo. Y toda esta información se convierte en nuevo alimento para el sistema.


Este es el gran negocio de Google pero no el único. Al estar presente en un rango tan amplio de tecnologías y negocios, las oportunidades son inmensas, pudiendo explotar las patentes de sus inventos, fabricar productos propios o desarrollar sistemas que se pueden licenciar a millones de usuarios.

La pregunta que surge ahora es acerca del futuro. Los cambios tecnológicos implican cambios de comportamiento. Estamos entrando en la era "post PC", que no significa que el ordenador vaya a desaparecer sino que va a pasar a un segundo plano en beneficio de los dispositivos móviles, los omnipresentes smartphones y tablets. Google lo sabe y por ello ha apostado fuertemente en el proyecto Android. Pero resulta que en estos dispositivos, la eficacia del modelo de Google es muy inferior.


Como todos hemos comprobado, el "espacio usable" en un teléfono no es el mismo que en un ordenador. Es más complicado atender a la publicidad emergente y más aún cerrar operaciones de compra. Esto hace que la publicidad que alimenta el modelo de negocio de Google no funcione de la misma manera, y como resultado, las búsquedas a través del móvil son más difíciles de rentabilizar. Este es un problema que ya conocen los competidores como Yahoo, Facebook o Twiter de los que no se sabe que hayan logrado rentabilizar sus plataformas mediante la publicidad. Así que este es el gran reto.

Entre tanto, millones de personas seguiremos usando los servicios de Google que de alguna forma se han hecho imprescindibles y han favorecido el desarrollo del Internet que disfrutamos. Aunque aún no somos plenamente conscientes, la gran máquina del conocimiento que es Google ha cambiado nuestras vidas para siempre. Se da la paradoja de que somos más libres, pero con la sospecha de estar en manos del monstruo, atados por una cadena invisible.


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