Google+ Aislado en este planeta: Turner, el pintor de la luz

jueves, 5 de marzo de 2015

Turner, el pintor de la luz

A muchos artistas se les atribuye una personalidad oscilante entre la genialidad y la locura. El pintor inglés J.M.W. Turner (1775-1851) es un ejemplo patente de esa idea. Pintor académico en sus principios, que podemos catalogar de romántico y naturalista, fue evolucionando, lenta pero imparablemente, hacia un estilo libre, de atmósfera, donde el pintor se decanta hacia "lo que ve" olvidando "lo que es" y, en ocasiones, esbozando incluso la abstracción. Por ello fue incomprendido y rechazado por los mismos críticos de la Academia que llevaban décadas admirándolo. El aparente caos que llenaba las últimas obras de Turner fue atacado por considerarlo la obra de un demente. Se dice que la mismísima Reina Victoria se negó a concederle la orden de caballero, a pesar de su reconocimiento, porque consideraba que Turner estaba sencillamente loco.

Ulises mofándose de Polifemo. 1829


Fue un alumno brillante y un pintor bastante precoz ya que en poco tiempo pasó de sus estudios en la Royal Academy de Londres, a una posición económica envidiable debido al éxito de sus pinturas y acuarelas, ampliamente aplaudidas por los académicos y la crítica. Esto le permitió realizar numerosos viajes por Inglaterra y Gales, y muy pronto visitar Francia y Suiza, enriqueciendo su universo pictórico observando las obras de grandes artistas. Más tarde viajó a Italia en varias ocasiones, la primera en 1819, visitando las grandes ciudades del arte y conociendo de primera mano a los maestros italianos como Tiziano, Tintoretto, Rafael o Canaletto. Aquellas imágenes, colores y luces guardadas en su retina y en sus bocetos, marcarían su producción pictórica de los años siguientes, como se puede ver en obras de inspiración clásica como "El Foro romano" o "Ulises mofándose de Polifemo", obras centrales de su etapa más académica.

En su época de madurez, a partir de la década de 1830, Turner se volvió más excéntrico y su estilo se fue haciendo cada vez más libre, con el uso de una paleta predominantemente clara donde casi toda forma reconocible queda diluida por la omnipresente luz del alba, del ocaso o del fuego.

El incendio de la Cámara de los Lores y de los Comunes. 1835

El incendio ocurrido en la Cámara de los Lores y de los Comunes de Londres en 1834 permitió a Turner realizar dos pinturas sobre el tema, actualmente en museos norteamericanos, en las que se muestra especialmente interesado por el reflejo de las llamas en el río Támesis, como un contraste entre fuego y agua. Estas obras impactaron a Monet cuando visitó Londres décadas después y tuvieron reflejo en la obra del pintor impresionista y de otros artistas de finales del XIX como Sisley o Van Gogh.

El Temerario remolcado a dique seco. 1839

Los mayores logros de Turner tienen que ver con el mar, los barcos y las tormentas. Con esta temática su obra maestra es sin duda "El «Temerario» remolcado a su último atraque para el desguace", pintada en 1839, que se expone en la  National Gallery de Londres. Es un cuadro perfecto que rinde homenaje a un viejo barco, el Temerario de la Royal Navy, recordado por su participación en la batalla de Trafalgar. Contiene un gran simbolismo representando la vejez y la modernidad, el ocaso del sol coincidiendo con el ocaso del navío, el desguace, la muerte… Esta pintura fue escogida como la mejor obra inglesa, en una encuesta llevada a cabo por la National Gallery, en el año 2005. Ciertamente, pocas obras de Turner ni de ningún otro artista británico resisten la comparación con ella.

La obra que culmina sin duda, la carrera de Turner es "Lluvia, vapor y velocidad" de 1844, donde el artista plasma su conclusión a las investigaciones sobre la luz y la atmósfera, llevadas a cabo durante su época de profesor en la Royal Academy, cuando el pintor estudió las teorías de la luz y el color de Newton.

Lluvia, vapor y velocidad. 1844

En sus últimos años Turner pudo ser un incomprendido o un adelantado a su tiempo. Es posible que en su vejez rayara la demencia. Así se insinúa en sus últimas obras y así se refleja en una película sobre los últimos años del pintor, dirigida por el director británico Mike Leigh titulada Mr. Turner, que ha estado en la cartelera de estrenos en las primeras semanas de este año.

El 19 de diciembre de 1851, Joseph Mallord William Turner falleció en su casa de Chelsea. En su testamento legó a la nación inglesa su colección artística compuesta por 19.000 dibujos y más de 200 lienzos que fueron distribuidos entre la National Gallery y la Tate Gallery de Londres, así que el grueso de su obra permanece en el Reino Unido con la excepción de algunos cuadros en poder de colecciones americanas.

Sus restos reposan en la Catedral de San Pablo, no lejos de Lord Nelson y de otros personajes importantes de la historia británica. Panteón de honor para el más grande pintor inglés de todos los tiempos.


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