Google+ Aislado en este planeta: Drones

domingo, 5 de abril de 2015

Drones

Vuelan y parecen tener vida propia. ¿son ángeles o demonios?
Una aeronave que vuela sin tripulación se conoce, en español, con las siglas VANT, Vehículo Aéreo No Tripulado, (en inglés UAV), pero su nombre más popular es DRON. Aunque su origen es militar como sucesor de los misiles teledirigidos, son sus utilidades en la vida civil, lo que les está dando una enorme popularidad.

Una eficaz arma militar

Los drones se han convertido en uno de los fenómenos de los pasados meses y los hemos visto en el cine, la televisión y en la calle, pero su éxito en aplicaciones prácticas, fuera del ámbito militar, se está viendo obstaculizado por una legislación y una normativa que regule su uso, que va más despacio de lo que los entusiastas de estos pequeños vehículos querrían avanzar.

En España nunca ha estado permitido el uso de aeronaves pilotadas por control remoto con fines comerciales o profesionales, o sea, para realizar actividades consideradas trabajos aéreos, pero en un cambio para adaptar la legislación a los nuevos tiempos, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, (AESA), dependiente del Ministerio de Fomento, aprobó el año pasado, el uso de drones en España para un amplio abanico de usos civiles.

La normativa de Fomento permite que los drones se utilicen en aplicaciones tales como la fotogrametría, agricultura inteligente que permite detectar en una finca, aquellas plantas específicas que necesitarían de una intervención, como riego o fumigación, con el fin de optimizar el cultivo. También se pueden utilizar en reportajes gráficos de todo tipo, siendo esta una de las actividades más frecuentes. Numerosos trabajos de gran utilidad, ahora se permiten, como la inspección de líneas de alta tensión, de ferrocarril u oleoductos, la vigilancia de fronteras y costas, la detección de incendios forestales y la inspección de los lugares afectados por catástrofes naturales que permitiría dirigir los trabajos de asistencia con mayor precisión.

El abanico es muy amplio y lo será más conforme la industria vaya desarrollando aplicaciones y servicios. Recientemente se ha presentado la posibilidad de enviar material de socorro al escenario de un accidente o el reparto de paquetería o medicamentos urgentes a domicilio y la lista crecerá sin límites con el dron como protagonista aprovechando el gran potencial de la electrónica y el empuje económico que tiene este sector emergente.

Autonomía de vuelo de 5 años mediante energía solar

La nueva regulación española contempla los tres aspectos básicos en que se debe basar el uso de drones. En primer lugar se regula el espacio aéreo delimitando las áreas autorizadas y las alturas de vuelo. También se regula la formación y titulación que debe poseer el piloto que los maneja desde tierra y las condiciones en las que pueden volar, pues seguirá prohibido el vuelo sobre núcleos urbanos o grupos de población (playas, conciertos o manifestaciones), aunque se podrán conceder autorizaciones puntuales. En cuanto a los aparatos voladores, se clasifican por su peso con un máximo de 150 kilos que deberán cumplir una normativa estricta. Sin embargo las naves con un peso inferior a 25 kilos tendrán menores requerimientos aunque deberán operar de día y en condiciones meteorológicas visuales, en zonas fuera de aglomeraciones de edificios o personas, dentro del alcance visual del piloto, a una distancia no mayor de 500 metros y a una altura máxima sobre el terreno de 400 pies.

La legislación busca principalmente evitar riesgos para la población, pero será difícil delimitar cuando un vuelo es peligroso o cuando se inmiscuye en la intimidad de las personas. Una universidad norteamericana, desarrolló hace dos años un dron del tamaño y aspecto de un colibrí, que imita su vuelo e incorpora una cámara que puede grabar en espacios reducidos y esto no es todo, ya que se están diseñando drones del tamaño de insectos, prácticamente indetectables.

Entre los principales riesgos que amenazan su adopción masiva está el peligro de colisiones que estos aparatos pueden ocasionar en vuelo, tanto contra personas o propiedades y más grave aún contra aeronaves en la fase de despegue o aterrizaje, y de hecho la FAA estadounidense ya ha advertido de este problema en las cercanías de aeropuertos. Sin embargo la tecnología juega a favor y en el pasado CES de la Vegas, Intel realizó una demostración asombrosa utilizando las cámaras RealSense, permitiendo a un dron volar de modo autónomo dentro de un bosque evitando toda colisión con árboles y ramas. Algo muy espectacular y prometedor.





Aunque aún no somos capaces de volar de forma autónoma, podremos en breve tener una visión espectacular del mundo desde lo alto. Podremos enviar al dron a hacer los trabajos peligrosos o los recados. Podremos vigilar siniestros sin riesgo. Podremos usar los drones como servicio de mensajería evitando desplazamientos por otros medios.

Pero también se abre una época inquietante pues a nadie se le oculta el peligro que puede tener esta tecnología en manos irresponsable o enemigas, más aún cuando sabemos que el origen del invento es esencialmente militar. Esta inquietud está patente en Francia donde en días pasados, varios drones sobrevolaron los cielos de París, acercándose a lugares emblemáticos de la ciudad, sin la posibilidad de ser interceptados. Este suceso es una repetición de los misteriosos vuelos registrados en el pasado octubre sobre 17 centrales nucleares francesas cuya autoría no ha podido ser descubierta. Son hechos que viene a alimentar la histeria colectiva fruto de los ataques terroristas.

Sin duda que estas nuevas palomas mensajeras o ángeles de la muerte pueden cambiar nuestras vidas.

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