Google+ Aislado en este planeta: El grafeno

domingo, 31 de mayo de 2015

El grafeno

Estoy en pleno proceso de "cambio tecnológico" en el hogar, cuando me llega una noticia optimista pero que descoloca un poco. Bueno, no quiero exagerar ya que en realidad, estoy cambiando la iluminación casera a las no tan nuevas bombillas LED y ahora me entero que un nuevo material superará en breve a los productos actuales del mercado. Siempre pasa lo mismo, cuando adoptas algo que está a la última, ya llegas tarde porque acaba de salir otra cosa más moderna, potente y barata que la anterior. Hay que resignarse. 

Esta reflexión viene a cuento porque según la noticia, la Universidad de Manchester ha anunciado el desarrollo de la primera lámpara de grafeno, que si todo sigue según lo previsto, estará disponible en el comercio en cuestión de meses. No me fío mucho de que esto sea así en un corto plazo, pero la cuestión es que este prometedor material cuenta con una larga lista de usos y utilidades descubiertas en los laboratorios y sin embargo, hasta la fecha, su aplicación real es casi nula.

La electrónica, una de las principales aplicaciones del grafeno

En el año 2010 la Academia Sueca de las Ciencias otorgó el Nobel de Física a dos investigadores rusos de la Universidad de Mánchester que en 2004 lograron aislar láminas individuales de grafito, con un grosor imperceptible de un solo átomo y unas propiedades que desde entonces no han parado de dar sorpresas. El grafeno es más resistente que el acero, mejor conductor que el cobre y al mismo tiempo flexible, resistente y transparente, de modo que pronto se le empezó a considerar como un material milagro con unas brillantes expectativas en todo tipo de industrias, especialmente en la electrónica. 

Ahora mismo, el grafeno se anuncia como la materia prima por excelencia para fabricar productos revolucionarios en sectores como la electrónica, informática, telefonía móvil, paneles solares, baterías, industria del blindaje, fuselaje y carrocerías, fabricación de combustibles, industria alimentaria y tratamiento de aguas, industria farmacéutica y medicina. Se anuncian mejoras en los sensores de las cámaras fotográficas, auriculares, microprocesadores, cables eléctricos, bombillas, pantallas flexibles, material sanitario y en las baterías que multiplicaran su capacidad en la misma proporción que se reducirá su tiempo de carga.

Paneles solares de grafeno, ligeros y flexibles

La lista de utilidades es interminable y se ve refrendada por la infinidad de patentes registradas en los últimos años. Una muestra del interés es China que lidera el pelotón de la innovación con más de 3.000 artículos científicos publicados y 2.000 patentes registradas, mientras que en la industria, el gigante surcoreano Samsung, es la empresa con más registros a su nombre a la que acompañan todas las grandes tecnológicas americanas. Incluso en España contamos con media docena de proyectos empresariales que están investigando en la obtención económica de grafeno y desarrollando algunas aplicaciones industriales. Las más destacadas se ubican en Guipúzcoa, Logroño, Burgos y Yecla. Estas empresas son la punta de lanza de un ámbito más extenso, desarrollado y futurista que es la nanotecnología
http://www.invertirengrafeno.com/

Pero si el grafeno es tan prometedor, ¿porque no tenemos ya productos útiles en el mercado? En realidad estamos en puertas de una nueva era industrial con productos innovadores como el teléfono flexible presentado hace unos meses por una empresa china, pero los deseos tardan un tiempo en hacerse realidad y todo proceso necesita cubrir sus plazos. En este sentido de forma paralela, la historia del petróleo es esclarecedora pues su extracción comenzó en Pensilvania, en 1859 sin una finalidad clara pues aquel líquido viscoso ardía con dificultad y servía para poco más. En pocos años se aprendió a refinarlo y en 1888 apareció su gran aliado, el automóvil de gasolina y hasta 1909 no se desarrolló la tecnología que dio comienzo a la era del plástico. Aquella materia prima era prometedora desde el principio, pero tuvo que esperar al desarrollo de otras tecnologías para transformarse en la base de la revolución industrial del siglo XX.

Representación esquemática de una lámina de grafeno

¿Y como es el grafeno? Se le considera un material de dos dimensiones ya que prácticamente no tiene grosor y está formado por átomos de carbono unidos entre sí mediante enlaces que forman anillos hexagonales. Su estructura a nivel atómico, recuerda a un panal de abejas aunque visto al microscopio parece más una lámina de celofán pues es prácticamente transparente. El principal problema actual en el desarrollo de la industria del grafeno es su producción y no por el coste de la materia prima, que es el grafito, sino por el método de obtención que consiste en transferir láminas microscópicas extraidas del grafito como si de un "pelado" superficial se tratara. Se presenta en forma de láminas, que son difíciles de obtener o en polvo, cuya producción es más barata pero de aplicación más limitada. En definitiva, el grafeno es carbono como lo son el grafito y el diamante, solo que con una estructura molecular diferente.

Así que estamos en puertas de la verdadera revolución industrial del siglo XXI. Hay mucha gente que tiene fe en este material y mucha más interesada en su éxito comercial ya que los nuevos productos moverán millones en negocios y en puestos de trabajo. Siempre han aparecido inventos maravillosos que han terminado en un fiasco pero no parece que este sea el caso. A fin de cuentas, se trata de un material relativamente barato y abundante con sorprendentes propiedades, así que para algo útil servirá, digo yo.




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