Google+ Aislado en este planeta: Las columnas de Hércules

jueves, 21 de mayo de 2015

Las columnas de Hércules

Cuando se cruza el estrecho entre Algeciras y Ceuta se recorren unos 30 kilómetros en barco y sin embargo se salta de un mundo a otro. No tanto porque la ciudad autonómica sea un enclave del tercer mundo, que no lo es, como por la aproximación a algunos escenarios y ambientes muy distantes de nuestro mundo civilizado.

La culpa de este salto en la distancia y en el tiempo, lo tiene Hércules pues de acuerdo a la leyenda, en un ataque de locura, este héroe griego mató a su mujer y a sus hijos con sus propias manos y cuando recuperó la cordura y viendo lo que había hecho, se aisló del mundo y se fue a vivir a tierras salvajes. Su hermano Ificles le convenció para que visitase el Oráculo de Delfos y en penitencia recibió el encargo de realizar una serie de doce trabajos que dispusiera Euristeo, el hombre que había usurpado su legítimo derecho a la corona y que envidiaba a Hércules por su fuerza. Los encargos fueron cada vez más penosos con la idea de que muriera en el intento, pero no fue así y Hércules completó su penitencia.

El Hércules en la Plaza de la Constitución de Ceuta. Al fondo, el monte Hacho


El décimo de estos trabajos trajo al héroe hasta la Península Ibérica a robar el ganado del gigante Gerión con el que luchó y al que dio muerte, además de separar los continentes europeo y africano para abrir paso hacia el océano Atlántico. El viaje fue pródigo en aventuras y luchas de todo tipo, hasta el extremo de que para conmemorar sus hazañas, dice la leyenda que se levantaron las "Columnas de Hércules", una a cada lado del Estrecho, no siendo otra cosa que la mitificación de dos montes, uno al sur, en África, conocido como Abila, actualmente el Monte Hacho en Ceuta y otro al norte, en Europa, conocido en la antigüedad como Calpe, que es el Peñón de Gibraltar.

Columnas con lema "Plus Ultra" en el Ayuntamiento de Sevilla.

En la heráldica española las columnas han permanecido hasta nuestros días. Fue el monarca Carlos I de España quien las incorporó en su escudo de armas y las adornó con la divisa Plus Ultra en contraposición al Non Plus Ultra que en la antigüedad marcaba el final de las tierras y los mares hacia occidente, hasta el descubrimiento de América.

Las columnas de Hércules también aparecen como símbolo heráldico de las Indias del Imperio español y así figuran en el escudo de Veracruz, en México, el primer ayuntamiento que se fundó en el continente americano. Hacia el siglo XVII aparecen en algunas monedas de Nueva España, mostrando en el anverso dos columnas coronadas sobre ondas marinas. 

Igualmente en el Real de a Ocho, la moneda de plata más importante del mundo, acuñada en el imperio español, aparecen constantemente las columnas. Esta moneda fue la primera de curso legal en Estados Unidos donde se le llamó Spanish Daller y de allí derivó la palabra dólar. Este dólar español convivió en circulación con el americano hasta que fue abolido en 1857.

"La mujer dormida" se observa durante la travesía del Estrecho

Pero volvamos al Estrecho. Para llegar a Ceuta desde Algeciras hay que tomar uno de los numerosos y caros ferrys que hacen la travesía navegado unos 50 minutos, para atracar en un bonito y moderno puerto que figura entre los primeros de España por tráfico de pasajeros. La zona portuaria de Ceuta está cercana al centro histórico y al parque del Mediterráneo constituyendo la parte más hermosa y moderna de la ciudad.

En la entrada al casco antiguo se encuentra la puerta de las Murallas Reales y el Foso de San Felipe que son una muestra de la fortificación de la ciudad en las épocas árabe y portuguesa.

Murallas y foso de San Felipe

En la antigüedad Ceuta fue romana, visigoda y bizantina. Después fue conquistada por los Omeyas y en los siglos siguientes, cambió de manos entre diversos califatos en numerosas ocasiones, hasta que en 1415 el rey de Portugal Juan I, tomó la ciudad que permaneció durante siglo y medio bajo dominio portugués. En 1578, el rey Sebastián I, que ambicionaba expandirse por el norte marroquí, sufrió una tremenda derrota frente al ejército bereber en la batalla de Alcazarquivir. Como consecuencia, se desencadenó una grave crisis política y económica que, unida al fallecimiento del rey sin descendencia, originó la reclamación de Felipe II al trono portugués y la consiguiente anexión a la Corona española, en 1580.

Cuando en 1640, Portugal recobra su independencia, Ceuta permanece española con el reconocimiento portugués y así ha continuado hasta la actualidad aunque tuvo que sufrir asedios de marroquíes e ingleses en el siglo XVIII.

Vista de Ceuta desde el mirador de Isabel II

Ya en el siglo XX, Ceuta fue protagonista destacada en la guerra del Rif, de infausta memoria para el Ejército español y también tuvo un papel destacado en la sublevación franquista de 1936. En la etapa democrática, Ceuta, junto con Melilla, obtuvo el estatuto de Ciudad Autónoma.

En la actualidad, Ceuta sufre algunas peculiaridades políticas y sociales. Por un lado la reivindicación constante de soberanía por parte de Marruecos, que no comparte ningún habitante de la ciudad. Por otro lado, los problemas de la inmigración ilegal y el tráfico de estupefacientes son problemas habituales con los que conviven los ceutíes. Aunque hay lugares bastante hostiles para los infieles como el famoso barrio de El Príncipe, en general la ciudad mantiene su compostura y buen talante, haciendo agradable la vida de los locales y de los visitantes.

Ceuta. Puerto deportivo

Aunque se trata de una plaza tradicionalmente defensiva, apenas se nota su carácter militar. Por el contrario el buen clima invita a la vida relajada por sus paseos y lugares de ocio. A esto se añade una oferta hostelera y sobre todo, gastronómica de primer orden destacando su cocina de pescado y todo ello a precios muy tentadores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario