Google+ Aislado en este planeta: Pequeña historia de Rusia

jueves, 14 de mayo de 2015

Pequeña historia de Rusia

En el Museo Ruso de Málaga, recientemente inaugurado, se dispone a la entrada de unos murales que narran, de forma escueta, la historia de Rusia desde sus orígenes como estado en el siglo IX. Es una narración sencilla y esquemática pero que resulta ilustrativa para los profanos o poco documentados, como era mi caso.
La historia de Rusia como estado se inicia con la Rus de Kiev (siglos X-XII) y la dinastía de los Riúrik. El príncipe Vladimir de Kiev adopta para su pueblo la religión cristiana en 988; se inicia así una fructífera relación con Bizancio. En 1546, Ivan IV el Terrible se proclama Zar de todas las Rusias y ese título será heredado por todos los zares rusos.

En 1613, tras un periodo de turbulencias, llega al trono la dinastía Romanov.

Con la entronización de Pedro el Grande y la anexión de territorios bálticos, nace un imperio que perdurará de 1721 a 1917.

El 16 de mayo de 1703, sobre terrenos pantanosos, Pedro el Grande funda su nueva capital, que recibirá diversos nombres a lo largo de los siglos: San Petersburgo hasta 1914, Petrogrado hasta 1924 y Leningrado hasta 1991.

En junio de 1812, Napoleón invade Rusia, pero el ejercito ruso y la milicia popular consiguen imponerse con una victoria definitiva.


Nicolás I se enfrenta a una rebelión, en diciembre de 1825, conocida por ello como la de los decembristas, cuya derrota cercena las esperanzas liberales de la nación.

Alejandro II (1818-1881) pasó a la historia de Rusia como un libertador y un reformador liberal. En 1861 probó la muy decisiva emancipación de los siervos. Posteriores intentos de profundizar en su proyecto reformista desembocaron en su asesinato.

9 de enero de 1905: el Domingo Rojo. Los trabajadores se manifiestan pacíficamente contra la policía reaccionaria del zar. La manifestación es disuelta de manera sangrienta. Tras este suceso, el camino hacia la revolución de 1917 no tendrá retorno.

Octubre de 1917, toma del Palacio de Invierno. La revolución bolchevique desembocara en una guerra civil que termina en 1923 con la victoria del Ejército Rojo sobre las fuerzas armadas de los blancos. A la muerte de Lenin, Stalin ahonda en la opresión y la dictadura.22 de junio de 1941. La Alemania nazi invade la Unión Soviética. Comienza lo que los rusos llaman la Gran Guerra Patriótica de la que saldrán vencedores a costa de inmensas bajas: 26 millones de muertos de los que 17 millones son civiles.

Después de la II Guerra Mundial la Unión Soviética ejerce en el mundo una gran influencia política, erigiéndose en una de las superpotencias, junto con los Estados Unidos. Sin embargo los grandes logros de la URSS en el ámbito de la industria, ciencia y educación y bienestar social no consiguen garantizar el desarrollo eficaz del país, que se ve frenado por el carácter represivo de su sistema político y por la falta de flexibilidad de su economía. Las tensiones de la posguerra llevan a la guerra fría.

La muerte de Stalin en 1953 trae nuevos aires a la Unión Soviética. Es la época del deshielo. Tras el mandato de Jruschov, Brezhnev lleva al país al estancamiento interno.Las reformas democráticas de los años 1986 a 1991, iniciadas por Gorbachov bajo el signo de la Perestroika (Restructuración), desencadenan los procesos de desintegración política y económica del país. El día de Navidad de 1991 la Unión Soviética deja de existir. A partir de ese momento la Federación de Rusia tiene forma de una república presidencial.

Con esta introducción, el visitante ya está listo para poner en contexto lo que le espera a continuación en las diversas salas del museo, que es una colección de las artes plásticas de aquel país a lo largo de su historia.

Iliá Repin. Los sirgadores del Volga

Este nuevo museo de Málaga es en realidad una sucursal del Museo Estatal Ruso, fundado por el último zar, Nicolás II, en 1895 y que se ha convertido en el museo de arte ruso más grande del mundo. Se trata de un complejo arquitectónico monumental ubicado en el centro histórico de San Petersburgo que cuenta en sus fondos con más de 400.000 piezas catalogadas y abarca todos los periodos y tendencias del arte ruso durante más de mil años; del siglo X al siglo XXI. Iconos, retratos, paisajes, escenas de la vida cotidiana o grandes lienzos de temática histórica; pintura medieval, romántica o realista al modo europeo, obras de vanguardia o del Realismo Socialista; artes decorativas y aplicadas, vestimentas populares, todo ello conforma una impresionante colección de arte con autores tan significados como Kandisky, Chagall, Rodchenko, Malevich o Tatlin, que es el fiel retrato de una cultura nacional.

Para su sede en Málaga, el ayuntamiento de la ciudad ha destinado el edificio Tabacalera, una magnífica muestra de arquitectura del estilo regionalista malagueño de la década de 1920 y rehabilitado recientemente como contenedor para usos culturales. Este espacio albergará la exposición permanente que será renovada cada año, además de otras muestras temporales, referidas todas ellas a la fascinante historia del arte ruso.

Edificios de Tabacalera en Málaga

Aunque las instalaciones de Tabacalera están algo alejadas del centro, merece la pena desplazarse hasta allí porque la muestra rusa es una colección de maravillas sobresaliente. Málaga cuenta ahora con un excelente plantel de museos entre los que destacan el Picasso, el Centre Pompidou y el Carmen Thyssen, pero para mí, la auténtica y grata sorpresa ha sido el Museo Estatal Ruso. Una visita muy recomendada para quien se acerque a la capital malagueña.

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